De cuna a cuna
Acabo de terminar de leer un libro que les recomiendo a todos muchísimo, se llama Cradle to Cradle. Remaking the Way we Make Things [De cuna a cuna. Rehaciendo la forma en que hacemos las cosas] del arquitecto William McDonough y el químico Michael Braungart. Lamentablemente todavía no existe una traducción al español, pero para todos aquellos que puedan leer en inglés, no dejen de buscarlo.
El libro propone reinventar la forma en que hacemos las cosas. Este impresionante par lleva años pensando y creando nuevas formas de diseño. Se basan en la idea de que las cosas deben seguir un modelo de “cuna a cuna” y no de “cuna a tumba”, es decir, que todos los objetos que usamos en nuestra vida diaria sean diseñados de tal forma que, cuando los acabemos de usar, puedan regresar a la tierra y ser productivos eternamente en vez de simplemente desecharlos. El problema que tenemos en el mundo de hoy es un problema de diseño dado a que la Revolución Industrial nunca tuvo uno, al contrario, se basaba en la idea de que el humano podía hacerse de todos los elementos del planeta sin ningún tipo de consecuencia, lo cual ahora vemos no es cierto. Y peor tantito, cada vez más las cosas se fabrican con fecha de caducidad, para que se desechen más rápido y se tengan que comprar nuevos (no dejen de leer el artículo de “Basura tecnológica”).
Hoy en día tratamos de idear formas para “cuidar” del planeta como, por ejemplo, el reciclaje. Mc Donough y Braungart plantean que la tierra es abundante y que el ser humano puede aprovecharse de esa abundancia siempre y cuando se haga dentro del sistema de cuna a cuna y no de arrasar con lo que se nos ponga enfrente. Para esto tenemos que dejar de “ser menos peores” (como el reciclaje) y cambiar el paradigma por completo, diseñar la Revolución Industrial. Hablan de una eco-efectividad, lo cual significa ponernos a trabajar en los productos, servicios y sistemas adecuados en vez de gastar nuestra energía y dinero en hacer las cosas “menos peor”.
Y como base de diseño, por supuesto, está la naturaleza. Proponen los autores que consideremos a las hormigas: todas las hormigas puestas juntas tienen una biomasa más grande que la de los seres humanos y llevan siendo increíblemente trabajadoras por millones de años. Aún así, su productividad nutre a las plantas, animales y la tierra. En cambio, la industria humana ha estado en total rendimiento por un siglo y ha traído un deterioro en casi todos los ecosistemas del planeta. La naturaleza no tiene un problema de diseño, nosotros sí. Y, además, la naturaleza opera de acuerdo a un sistema de nutrientes y metabolismos donde no existe tal cosa como el desperdicio. El cerezo, por ejemplo, produce flores y frutos para germinar y crecer. Las flores extras se caen a la tierra, se descomponen y alimentan a varios organismos y microorganismos y enriquecen el suelo. Este tipo de sistema biológico cíclico de cuna a cuna ha nutrido a un planeta de diversa abundancia por millones de años y, hasta hace poco, era el único sistema que existía, hasta que llegó la industria. Tenemos que volver a un sistema así, tenemos que nutrirnos de la sabiduría de la naturaleza.
Por supuesto que el libro dice muchas cosas más y propone métodos, soluciones y formas, por lo que les recomiendo muchísimo su lectura, en la medida de lo posible. Los dejo con el pensamiento de estas dos admirables personas a todos ustedes interesados en proteger el medio ambiente, en construir un cambio positivo. Espero sus comentarios. Buen fin de semana, María José (mariajose@toquedequeda.net).





Gracias por la reseña MariJosé…trataré de leerlo. Y como ya hemos mencionado más de una vez…un cmambio en nuestra actitud consumista es urgente… quizá ya no para evitar algo que ya es infrenable sino para no exterminar al planeta.
Pero para ello es necesario formular leyes para que todo esto mejore, porque es muy difícil modificar las culturas… y tristemente, todas las personas, unas menos que otras, tenemos la cultura del consumismo y de la indiferencia ante nuestro medio.
Gracias por tus grandes aportes MariJosé.
Tambien sería una gran opción que quienes tuvieran la oportunidad releyeran los artículos del especial sobre el calentmaiento Global (no recuerdo las ediciones): “El fin del Petróleo Barato”, “El Duro Crecimiento de China”. Publicron uno el año antepasado (creo) sobre la deforestación del Amazonas y otro más reciente sobre los Biocombustilbes. No se enlazan tan directamente como el de “Basura Tecnológica” de enero de 2008, pero nos hacen pensar en lo que estamos haciendo para ayudar al deterioro de planeta.
Interesantes temas, muchas felicidades.
En el lugar donde yo vivo hay sitios muy interesantes y quisiera saber si puedo emviar algunas fotografías para su publicación.
Gracias
Muchísimas gracias por sus aportes y dedicación, Mónica, y apoyo, Ricardo. Estoy de acuerdo, urge crear conciencia de forma diaria e ir construyendo un cambio de paradigma, donde la tierra otra vez sea nuestro par y no nuestro basurero. Gracias por la mención de los artículos, hay que prepararnos para el cambio, cambiar nuestra actitud consumista y egocéntrica. Muchos saludos, María José
Muy interesante el tema.
Somos una sociedad adolescente. Tenemos más poder del que podemos manejar, y no la suficiente madurez social para ver las consecuencias de nuestros actos. Lamentablemente, como cualquier adolescente, nos costará mucho trabajo, esfuerzo y equivocaciones llegar a la adultez tecnológica.
Aplaudo cada esfuerzo, incluyendo el de María José y los señores McDonough y Braungart, muchas gracias.
Gracias por sus comentarios, Alejandro. Estoy de acuerdo, somos adolescentes en muchos sentidos, todavía con la creencia (o negación) de que nuestros actos no tienen consecuencia. Pero creo en el cambio y en que con conciencia y un cambio continuo y permanente en las actitudes y formas en que nos relacionamos con el planeta, podemos hacer mucho bien. Sí nos cuesta trabajo, pero se puede. Tendemos a hablar en futuro, tenemos que empezar (ya) a hablar en presente. Muchos saludos, María José
Este mensaje es para Mónica Cuevas con respecto a lo que recomendaba sobre leer antiguas publicaciones. La publicación del amazonas a la que te refieres es la de enero de 2007 y se titula AMAZONIA: nos estamos quedando sin selvas.
Yo por, mi parte, creo firmente en que las nuevas generaciones que crecieron en un mundo consumista, también fueron testigos de muchas catástrofes, como los tsunamis y el calentamiento global. Creo que eso les hará pensar que la naturaleza es de todos y debemos respetarla… solo eso. Además, soy estudiante de diseño vehicular, y mi proyecto principal es un auto de biodiésel, para salvar a la atmósfera del CO2, nada más. Sigamos creyendo en que el futuro cambiará. Muchas gracias por su atención.
Queridos amigos, hablando de salvar al planeta, quiero invitarlos a que reciclen. Por desgracia, en Latinoamérica no hay esta cultura, precisamente por falta de educación. Pero nunca es tarde, empiecen ahora. Si son jóvenes, enseñen a sus padres, y si ya son padres, enseñen a sus hijos; es la mejor edad para empezar, no cuesta nada. Saludos.
El comentario de Mery, aunque corto, es muy aplicable a la realidad. Vemos cómo esta lucha por proteger el planeta se centra en un grupo de individuos (por ejemplo, estos mensajes). Nos interesa a los que realmente queremos a la naturaleza, los que reciclamos, por eso hay que difundir el cuidado del planeta, como dice Mery, no sólo de padres a hijos y viceversa, sino también tratar de que el vecino, el amigo, la novia, el compañero de trabajo etc. tomen conciencia de esto.
Con respecto al libro que recomienda la autora, no sé si hacer un curso de inglés o esperar a que lo traduzcan al español (que estará más cerca), porque está superinteresante. Gracias a todos y a la revista National Geographic.
¡Mucha suerte!