La otra frontera de México
Para muchos migrantes que se dirigen al norte, el primer cruce peligroso no es el de Estados Unidos. Es en el sur de México donde empieza el peligro.
Jessenia y Armando López cruzaron el río Suchiate de Guatemala a México en una balsa alquilada hecha con tablones de madera amarrados a enormes cámaras de llanta.
El lanchero de inmediato los identificó como migrantes indocumentados y les cobró 10 veces la tarifa normal, a pesar de que Jessenia creía haberse disfrazado como una mujer del lugar al usar zapatos de plataforma y llevar todas sus pertenencias en una bolsa plástica de mercado como las que usan las amas de casa. Se las había ingeniado para bañarse y lavar su ropa todos los días desde que salieron de Nicaragua. Jessenia le recordó a su esposo que en México los ladrones y las autoridades identifican a los migrantes no sólo por sus mochilas, gorras y tenis sucios, sino también por el olor que despiden en los abarrotados autobuses. Ella se maquillaba y perfumaba todas las mañanas y se ponía unos aretes largos. Esos eran los rituales que le daban consuelo, determinación y un cierto grado de tranquilidad: lavar la ropa, mejorar su aspecto, rezar.
Cuando llegaron a la orilla del río en territorio mexicano, Armando descargó la bicicleta de montaña usada que habían comprado en Guatemala, y aguardaron mientras un soldado uniformado apostado en la ribera revolvía con indiferencia el contenido de la bolsa de Jessenia, explicando que buscaba armas o drogas. Luego, el militar calculó que podrían darle unos 10 dólares de soborno y los López montaron en la bicicleta y comenzaron su camino hacia el norte.
Cada año, cientos de miles de centroamericanos ingresan ilegalmente en México –400 235, por citar una cifra estimada, extrañamente precisa, del Instituto Nacional de Migración de México– a lo largo de la frontera sur del país, que recorre más de 1 200 kilómetros de río, laderas volcánicas y selva, en la parte superior de América Central. Nadie sabe con exactitud cuántos de esos migrantes se dirigen a Estados Unidos, pero la mayoría calcula que la cifra es de 150 000 o más al año; y el ritmo de la migración ilegal hacia el norte ha aumentado de manera considerable durante el último decenio, impulsada en parte por las prolongadas secuelas de las guerras civiles en los años setenta y ochenta en Guatemala, El Salvador y Nicaragua.
Antes de que los López abandonaran Managua, habían oído muchas veces el consejo que se da en los barrios pobres de América Central: si se van a El Norte, busquen al padre Flor Maria Rigoni en la ciudad de Tapachula, 32 kilómetros al norte de la frontera, porque el primer cruce peligroso que harán no es el que los lleva a Estados Unidos. Es en la frontera sur de México donde empiezan los peligros: matones, narcotraficantes, extorsionadores uniformados, la policía y los agentes fronterizos que hacinan a los migrantes indocumentados en centros de detención antes de obligarlos a abordar autobuses para ser deportados.
Los López anduvieron en bicicleta durante horas a una temperatura de 32 °C; Jessenia iba parada sobre trozos de madera instalados a ambos lados de la rueda trasera a modo de estribos. Llevaba su bolsa debajo del brazo, con las manos apoyadas en los hombros de Armando, mientras él pedaleaba; para evitar los puestos de control migratorio, a veces se salían de la carretera y se internaban por caminos de terracería. Tuvieron muy buena suerte. Nadie los atacó con machetes o rifles ni con pistolas hechas a mano fabricadas con tubos de PVC rellenos de pólvora; nadie golpeó a Armando ni arrastró a Jessenia hacia la maleza; nadie los obligó a desvestirse para revisar sus cavidades corporales o los bolsillos ocultos cosidos a su ropa, en busca de dinero escondido. Ningún taxista decidió ganarse una recompensa de los atracadores o de los funcionarios de migración por avisarles que una pareja vulnerable se acercaba por la carretera.
Hacia el atardecer, Armando pedaleaba en las afueras de Tapachula, dio vuelta a una pendiente que serpenteaba, pasó por delante de un platanar abandonado y se detuvo ante las grandes puertas rojas de la Casa del Migrante, donde el padre Rigoni los acogió.
flor Maria rigoni, un hombre enjuto de 64 años, es un sacerdote italiano que habla seis lenguas; tiene una larga barba gris, duerme en un delgado colchón sobre el suelo y lleva una cruz de madera, metida como un arma enfundada en el cinturón de su hábito de algodón. Su Casa del Migrante es un centro neurálgico, un mensaje improvisado, una parada en el camino y un santuario internacional. Llegó por vez primera a México hace más de 20 años, tras dejar su trabajo anterior con los migrantes italianos en Alemania.
“Para mí, la migración es donde verdaderamente encontramos al Dios de la Biblia: al Dios de Abraham, del Éxodo, del gran viaje a la tierra prometida”, me dijo un día, en su español con acento italiano, mientras estábamos sentados en unos desgastados sofás en un salón al aire libre donde recibe a los migrantes que buscan consejo o una bendición. En la entrada del refectorio de la casa hay una estatua de bronce de Juan Bautista Scalabrini, el obispo italiano del siglo xix que fundó la orden a la que pertenece Rigoni. La misión pastoral de los escalabrinianos es cuidar a los migrantes; los misioneros operan centros en 24 países, entre ellos, cuatro en México y uno apenas al otro lado del río Suchiate, en Tecún Umán, en el lado guatemalteco del cruce de las balsas. Tres de las Casas del Migrante mexicanas –en Tijuana, Ciudad Juárez y Tapachula– fueron fundadas y desarrolladas por Rigoni.
Una noche, tres docenas de migrantes se hallaban sentados en la acera afuera de la entrada de la Casa, pues hacía mucho calor para entrar. Un gallo cantó, los hombres hablaban en voz baja y fumaban cigarrillos que un vendedor al otro lado de la calle les vendía a un peso con cincuenta centavos cada uno. Varios se apiñaban en torno a un teléfono público, mientras miraban con una linterna trozos de papel con códigos telefónicos que indicaban Houston y Atlanta, Pittsburgh y Chicago.
Había un joven hondureño de 19 años que todas las noches escribía poemas sobre lo que es dejar a la novia para cruzar la frontera hacia Estados Unidos; había decidido que iría a Los Ángeles. Había un albañil nicaragüense que regresaba a Santa Cruz, California, donde había vivido durante seis años, hasta que los agentes de migración estadounidenses lo deportaron. Había una guatemalteca que iba a alcanzar a su hermana en Carolina del Norte; una pareja de salvadoreños que se pasaban uno al otro al hijo arropado en la oscuridad, se dirigían a Mar-yland a reunirse con unos primos que no conocían, y un muchacho salvadoreño de 15 años que de pronto se volvió hacia mí al saber que yo era estadounidense y me abordó: “Ustedes tienen calles con tres carriles en cada lado, ¿verdad?”. Asintió con la cabeza cuando le confirmé que así era, y me dijo que tenía la intención de enamorarse en Estados Unidos.
Sobre un mapa en la pared a la entrada de la casa, alguien había pegado una nota que indicaba distancias en kilómetros. Tapachula a Nueva York: 4 375; a Houston: 2 930; a Chicago: 3 678. Arriba del mapa estaba pegado un cartel que advertía sobre los peligros que había en los cruces de Texas y Arizona: no se arriesgue, las temperaturas en el desierto pueden ser mortales. No vi que nadie siquiera le echara un vistazo al cartel.
“¿Adónde vamos? No lo sabemos” –dijo Fernando Somosa, un muchacho nicaragüense larguirucho con una enorme sonrisa, mientras le pegaba en el brazo a su amigo José Ramos, quien había salido de su pueblo con él cuatro días antes–. Sólo sé que vamos a donde estén los dólares”.
Jessenia López se sentó y apoyó la espalda sobre una roca, con el cabello aún mojado. “Miami”, contestó cuando le pregunté en dónde esperaban hallar trabajo ella y su esposo, Armando, quien era mecánico y hábil para las labores manuales. “Tenemos una amiga ahí. Llevamos su número de teléfono, pero no hemos podido comunicarnos con ella. No sabemos qué hacer”. Ella tiene 33 años y Armando 29; dejaron a sus tres hijos –dos adolescentes y un niño– con la familia de ella en Managua. Cuando me dijo que el pequeño tenía dos años, Jessenia empezó a llorar, pero se apretó el rostro con una mano y contuvo las lágrimas. “Nunca en la vida pensé que haría esto. Es la necesidad la que nos obliga a hacer ciertas cosas”.
En las sombras, se abrió el portón de alambre contiguo a la casa, y del inmueble donde vive salió el padre Rigoni y miró a los migrantes que estaban en la acera. “Bien, muchachos”, dijo a modo de saludo. Se había cambiado de ropa, iba descalzo, vestía una camiseta oscura y un overol remangado. Se sentó bajo la amplia copa de un árbol, cerca de la roca donde Jessenia López estaba apoyando la cabeza en el pecho de Armando. Durante un rato, el padre Rigoni y los migrantes hablaron de la violencia que se vive en Guatemala, de los secuestros en Nicaragua y de otros desalentadores relatos que habían oído a lo largo del camino de boca de otros viajeros.
“Recuerdo al primer migrante nicaragüense que conocí, hace 20 años –rememoró Rigoni–. Él tenía 17 años y estaba en Tijuana. Había conseguido trabajo ahí, pero seguía con la mirada puesta en la frontera; hasta que un día se decidió a cruzarla. Recibí una carta suya de San Diego. ‘Pues aquí estoy, padre; pero vivo escondido como armadillo. Cada que salgo, siento como si tuviera que ocultarme. Así no puedo. Me voy a regresar’”.
Los migrantes guardaron silencio. Rigoni suspiró y se puso de pie para volver a entrar. También tenía cartas de migrantes en las que le decían que diario daban gracias a Dios por haberlos guiado a Estados Unidos. Cuando más tarde le pregunté, no supo decirme por qué se había acordado precisamente de la historia del hombre que se sentía armadillo y se la había contado, salvo que con el tiempo había aprendido que su papel pastoral no era instar a los migrantes a irse o a volver, sino más bien ofrecerles abrigo, bendición y un lugar seguro para que consideraran las enormes implicaciones de lo que habían decidido hacer. “Muchachos, mantengan sus corazones… –titubeó, mirándolos, con una mano sobre la puerta– sanos”, les dijo por último.
LA FRONTERA SUR DE MÉXICO se inclina hacia el este y el noreste, desde el Pacífico en un extremo hasta el Caribe en el otro, siguiendo en gran parte el linde inferior del enorme estado de Chiapas. La ciudad de Tapachula continúa siendo una de las principales entradas para los migrantes centroamericanos. Durante muchos años, esta ciudad fue la terminal sur del tren de carga que pasa con gran estruendo hacia el norte, a la frontera con Estados Unidos, con los migrantes encaramados en el techo y los costados de los vagones. Ellos lo llaman “la bestia”, y es el tema de sombrías advertencias sobre la importancia de mantenerse despierto en el techo de los bamboleantes vagones, porque si la persona se suelta y cae, puede hallar la mutilación o la muerte. Existe un famoso centro de rehabilitación en Tapachula, financiado con donaciones, que acoge a los migrantes que han caído de los trenes de carga y perdieron los brazos o las piernas bajo las ruedas metálicas.
Tapachula es una ciudad de 270 000 habitantes cuyas calles comerciales y enorme plaza central se ven atestadas ya entrada la noche: taxis, motocicletas, camiones de reparto, camionetas de transporte colectivo, hombres de negocios con teléfonos celulares, jovencitas con pantalones vaqueros entallados, mujeres de origen maya con faldas bordadas, muchachos vendiendo DVD, niños vendiendo dulces y mujeres que ofrecen rebanadas de mango y de papaya con chile espolvoreado en pequeñas bolsas de plástico. Los inmigrantes ayudaron a construir la economía de la ciudad: Tomás Edelmann Blass, hotelero y cafetalero, heredó la plantación de su bisabuelo al norte de la ciudad; José Mak Chong, ortopedista, pertenece a una segunda generación de mexicanos chinos. Y ahora, cuando hablan entre ellos de los inmigrantes indocumentados suenan como estadounidenses: rencorosos, compasivos, condescendientes y perplejos. Un tendero mexicano en Tapachula describió el problema de los centroamericanos en la ciudad: los guatemaltecos son demasido serviles, los hondureños son propensos a formar pandillas, los salvadoreños son irascibles. Y todos ellos (simplemente porque están aislados, vulnerables y probablemente lleven dinero) atraen a delincuentes peligrosos cuya nociva presencia causa alarma entre la población. “Supongo que yo contrataría a un guatemalteco en lugar de a un hondureño; a un hondureño en vez de a un salvadoreño –continuó el tendero–. De cualquier manera, a esa gente no le interesa quedarse en México. Lo que los atrae al norte son los dólares”.
En Chiapas, donde las cosechas de café, plátano y mango han dependido durante decenios de los trabajadores agrícolas guatemaltecos, los patrones pagan mal a los trabajadores indocumentados o de plano no les pagan, dando por descontado que no se quejarán por temor a ser repatriados. Miembros de pandillas, así como rufianes independientes, merodean a lo largo de riberas y senderos, atentos a los viajeros con mochila que pueden llevar dinero consigo oculto en algún lugar. Aunque ciertos pueblos a lo largo de las rutas del tren de carga son conocidos porque sus habitantes les regalan comida a los migrantes que cuelgan de los vagones del tren, en otras paradas los locales saltan a los carros para golpearlos y robarlos, a veces con la policía mirando o participando. La facilidad con la cual la gente y los bienes cruzan esta frontera ilegalmente es evidente para cualquiera que pase un tiempo en este lugar.
Es posible pasar de Guatemala a México vadeando un río al lado de jornaleros a caballo y de familias que lavan ropa o cruzando tranquilamente una puerta abierta de par en par en un camino de terracería, mientras los agentes aduanales mexicanos cercanos lo ignoran a uno; o pagando el equivalente a un dólar a los balseros para cruzar el río Suchiate. Alrededor del soldado mexicano uniformado en la ribera, bulle el trajín del comercio informal: triciclos de carga brillantes llevan a los pasajeros con sus paquetes, vendedores de tacos voltean tortillas calientes sobre parrillas que funcionan con gas propano; cajas de tequila, frijol negro y crema dental Colgate Triple Acción son transportadas en triciclo hasta la barca que aguarda en la orilla y son estibadas de 20 en 20 para emprender el viaje por el río hacia territorio guatemalteco, donde esa mercancía será revendida sin cumplir con los trámites oficiales.
“Esto es un negocio”, afirma Rafael Fernández de Castro, un catedrático de relaciones internacionales de la Ciudad de México. No sólo se refiere a los negocios cotidianos a lo largo de la ribera, sino también al “acuerdo comercial” creado por la desesperación de los latinoamericanos pobres y la feroz atracción económica del norte. Los dólares estadounidenses que los trabajadores inmigrantes envían a sus familias ahora ayudan a apuntalar instituciones bancarias, compañías de transferencias de fondos y economías nacionales enteras; en Honduras, en 2006, las remesas enviadas desde Estados Unidos representaron una quinta parte del ingreso nacional bruto de esa nación. Los traficantes de personas, llamados coyotes, cuyo trabajo es un delito según la legislación mexicana, cobran de cinco a siete mil dólares por persona para pasar a los centroamericanos por la frontera sur de México, atravesar el territorio nacional y dejarlos en Estados Unidos. A lo largo del camino reparten sobornos para lograrlo. Las operaciones internacionales más sofisticadas cobran varias veces más esa cantidad para pasar de contrabando a los migrantes que han llegado a América Central por aire o por mar: chinos, africanos, sudasiáticos. La geografía de América Central, un angosto istmo flanqueado por agua, la convierte en un embudo para la entrada de inmigrantes de América del Sur y de todo el mundo.
“Esto no tiene solución –afirma, en un tono que revela cansancio, un antiguo funcionario público de Chiapas, después de pasar por todas las soluciones fallidas que se han intentado en la última década–. Se pueden poner todas las medidas de control que se desee, pero eso no arregla las cosas. La solución es eliminar la pobreza”.
UNA VOLUNTARIA QUE COLABORÓ muchos años en la Casa del Migrante en Tapachula me contó que algunas personas llaman al padre Rigoni “El Caterpillar”, que significa oruga en español. Me imaginé a los migrantes arrastrándose poco a poco hacia nuevos lugares, donde se transformaban en mariposas y remontaban el vuelo. Le pregunté por qué usaban el apodo en inglés.
Ella soltó una carcajada. “No, no se trata de una oruga –aclaró–, sino de la maquinaria marca Caterpillar, que se usa para trabajo pesado al abrir carreteras”.
Rigoni predica descalzo, en una capilla abierta con techo de palma ubicada en el jardín de la Casa, y cuando está absorto en la misa mueve el cuerpo, se balancea sobre sus pies, pone las palmas de la mano hacia arriba y su rostro se ve iluminado por la emoción. Cuando enciende las velas para el oficio religioso, he oído a los feligreses advertirle que no vaya a prender fuego a su barba accidentalmente. El gobierno mexicano le otorgó el Premio Nacional de Derechos Humanos en 2006; voló a la Ciudad de México para recibirlo, vestido, como de costumbre, con su hábito blanco y sandalias; y fue festejado y celebrado por las autoridades. Luego regresó a sus labores y volvió a causar problemas, al denunciar públicamente el maltrato de que son objeto los migrantes. Cree que la desesperación de los pobres está dejando muertos a todo lo ancho y largo de las rutas migratorias mexcianas. “Aquí hay cruces sin nombres. Aquí hay cementerios sin cruces. Algunas de las personas en la Casa me dicen: ‘Para nosotros, todo México se ha convertido en un cementerio sin cruces’”, lamentó Rigoni.
¿Cómo respondería Rigoni a las acusaciones que le imputan en Estados Unidos acerca de que los centroamericanos que él ayuda van resueltos a infringir las leyes migratorias y a aceptar lo que deberían ser trabajos para los residentes legales en ese país?
Rigoni sonrió. “En primer lugar, diría que su premisa es errónea. Hay trabajo suficiente. Nadie abandona su casa para irse de desempleado. Nadie se desarraiga completamente a menos que tenga motivos muy poderosos. Estos migrantes son los más trabajadores, es gente que está dispuesta a luchar por su futuro”.
Me señala con la cabeza la escultura de Scalabrini. “Busqué a nuestro fundador para contestar esa pregunta. Creemos en el derecho a emigrar, pero no creemos en el derecho a obligar a la gente a que lo haga. México, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Guatemala comparten la responsabilidad de lo que está sucediendo. He estado en estos países. He visto claramente la diferencia que hay entre las clases sociales”.
La mayoría de los migrantes se queda sólo tres días en la casa. Después de esto (una vez que han dormido en sábanas limpias un par de noches y se han alimentado con comida caliente, estofado de carne, frijoles negros y tortillas), emprenden la siguiente etapa de su trayecto. Hasta hace dos años, eso significaba hallar el patio del ferrocarril en Tapachula y esconderse de la policía mientras esperaban abordar un tren de carga que fuera al norte. Pero como a finales del año 2005 el huracán Stan destruyó las vías que llegaban a Tapachula, los migrantes se vieron forzados a viajar por carretera hasta la improvisada nueva terminal del tren de carga en la ciudad de Arriaga, 241 kilómetros al norte. Así que los migrantes cooperan para pagar taxis o caminan o toman autobuses con la esperanza de que no suba ningún agente de migración y les pida sus documentos.
En América Central se ha corrido la voz de que los migrantes que viajan por Tapachula corren mayor riesgo de ser arrestados y deportados por los agentes de migración. Por esa razón empezó a florecer una segunda región para cruzar la frontera en el este de Chiapas y el contiguo estado de Tabasco, que también linda con Guatemala. Ahí trabajan menos agentes mexicanos de migración, pero los acechan muchos más asaltantes en los senderos.
El sombrío cálculo de riesgo –mayor probabilidad de deportación en los alrededores de Tapachula contra mayor probabilidad de violencia en el este de Chiapas y Tabasco– había sido ponderado cuidadosamente por cada migrante que conocí. En Tabasco, hay franjas enteras de campo árido donde reinan los asaltantes al caer la noche; ni la policía se acerca al oscurecer. En un trecho inhóspito, las autoridades hallaron un árbol adornado con ropa interior femenina: cada prenda, un trofeo de una violación distinta.
Cuando le pregunté al padre Rigoni si pensaba abrir una Casa del Migrante en Tabasco, movió la cabeza negándolo. “No tenemos personal –me explicó–. Yo puedo aconsejarlos, ofrecerles ayuda. Alguien debe detener la explotación y la violencia”. Sonrió apenas, y empezó a hablar en inglés. “Pero ‘el Caterpillar’ necesita mantenimiento”, concluyó.
LA MAÑANA EN QUE LLEGUÉ a Arriaga, un viento seco y caluroso enrollaba bolsas plásticas para la basura en un cerco de alambre de púas en las orillas de la ciudad. La calle principal tiene cuatro cuadras de largo y corre recta al otro lado de las vías del ferrocarril, que se veían desiertas; aproximadamente a un kilómetro de la vía, había dos vagones inmóviles entre la hierba crecida.
Entonces Francisco Aceves se colocó un silbato entre los labios. Aceves es un ingeniero que dirige la rama chiapaneca sur de la agencia federal de protección a los migrantes llamada Grupo Beta. Estados Unidos no tiene un equivalente a los agentes del Grupo Beta, a quienes se les indica explícitamente que no revisen documentos
y que tampoco entreguen a la gente a la policía federal o migratoria. “¡Grupo Beta! ¡Traemos agua!”, gritó Aceves y luego hizo sonar el silbato. La maleza empezó a moverse. Apareció un hombre joven con un pañuelo alrededor de la frente, enderezando la espalda conforme aceleraba el paso. Salió otro a sus espaldas, y luego otro, y una mujer, y seis hombres más, la hierba se abría y la gente se levantaba y veía a Aceves y su brillante camiseta anaranjada que lo identificaba como Beta, y empezaron a correr conforme se acercaban. Pronto, cerca de cien personas rodeaban el camión. “¡Fórmense! –gritó Aceves–. ¡Aquí hay agua para ustedes! ¿Quién quiere una lata de atún? ¿A alguien le duele la cabeza?”.
Aceves les entregó unos folletos en los cuales se informaba a los migrantes que, aunque no tuvieran documentos, nadie debía asaltarlos ni someterlos a vejaciones. Alzó la mano con uno de ellos y carraspeó. “Recuerden que aún les falta lo peor. En algunas partes de su ruta, la temperatura durante el día puede ser superior a los 50 °C. Hay ladrones en esos caminos, y no sólo violan a las mujeres. No aborden los trenes cuando estén en movimiento. Es mejor aguardar el día siguiente que perder una pierna”.
Era la tercera vez en una semana que Somosa y Ramos oían esa advertencia sobre los riesgos del viaje; ambos se alejaron caminando, encendieron unos cigarrillos y se sentaron en cuclillas junto a unos seis hombres que llevaban dos días esperando el paso del tren. No había ningún itinerario que informara los horarios de los trenes de carga; las locomotoras llegan cada pocos días, enganchan los vagones y echan a rodar sin previo aviso, a veces a media noche. Somosa y Ramos pasaron toda la noche acostados en el suelo, acurrucados contra la pared de una casa cerca de las vías.
Les pregunté qué responderían si cuando llegaran a Estados Unidos, eludiendo de alguna manera todos los nuevos controles fronterizos recién puestos en vigor, los estadounidenses les dijeran: “Muchachos, lamentamos que hayan venido desde tan lejos, pero sin documentos aquí no hay trabajo para ustedes”. Somosa se encogió de hombros. Ramos contestó: “Seguiré buscando. Hallaré mi propio trabajo”.
“No respondieron la pregunta –intervino un hombre de 56 años que había alcanzado a oír nuestra conversación. Volvía a Houston, dijo, donde había estado viviendo antes de que lo llamaran de Honduras cuando murió su madre–. Deben poder responder a esa pregunta –insistió–. La respuesta es esta: ‘Ustedes, los estadounidenses, tienen mucho trabajo. Ustedes no van a hacer la limpieza, ni van a sacar la basura. Eso es para los latinos o para los negros’ ”.
El hondureño se inclinó y habló con voz apremiante. “Escuchen –prosiguió–. Les van a ofrecer siete dólares por hora. Eso parece que fuera mucho dinero. Pero, ¿saben cuánto cuesta la renta? Van a querer tener novia, salir a cenar. ‘Oye, dame una cerveza, una Bud Light’. ¿Con qué van a pagar la comida?”.
Una mirada de incertidumbre apareció vacilante en el rostro de Somosa. En Nicaragua tenía a su madre, que nunca se casó, y a siete hermanos, sin incluir a uno que había muerto por alcoholismo después de haber ido a buscar trabajo en Costa Rica. Él tenía 21 años. “Si una puerta se me cierra, abriré otra –contestó y volvió a mostrar la gran sonrisa–. Tengo que ir a vivir al país de las maravillas”.
Ramos se levantó con impaciencia. “El país de las ilusiones –corrigió–. Te reciben y te rechazan”. Hablaba con suavidad, como si leyera un verso.
Lea los comentarios del fotógrafo Alex Webb sobre sus imágenes de migrantes cruzando la frontera sur de México





Es increíble saber lo que sufren esas personas de Centroamérica todo por querer llegar a Estados Unidos.
Yo vivo en Guadalajara y me ha tocado ver a algunos centroamericanos en el rumbo de la vieja central de autobuses pidiendo alguna moneda para comer algo.
Dios ayude a esta pobre gente que busca una mejora en sus vidas.
El mundo es migración:
¡¡¡No creo en fronteras, no creo en papeles ni documentos, no creo en que nadie se roba un trabajo!!!
Mi madre es de Nicaragua, mi padre es italiano, vivo en República Dominicana y en cualquier lugar que me encuentre extranjero soy.
Migrante debo ser porque nómada me siento y en ningún lugar estaré por mucho tiempo. Es lo mismo que sienten todas las personas que se van en busqueda de “mejor vida”.
Creo en la voluntad humana y en el deseo de cualquier persona de ver que hay más allá, ya sea en Estados Unidos, Europa o la Luna o Marte!!
¿Qué pensarían los EUA si de un momento a otro se les negara la entrada a América Latina? (claro que no pasará, ahora) ¡Un caos!, ¡¡¡algo indiganate!!!
¿Quién dice que los indocumentados les quitan los trabajos a los “documentados”? ¡¡jeje!!
¿Por qué no obligar a quienes dan trabajo a pagar salarios justos a todos?
Tal vez no sea la solución a los problemas, ¡pero mucho menos es la solución la implementación de las políticas de migración que hay en nuestros paises!
¡Filantropía!
Seamos nosotros el cambio, la voz que anuncia las injusticias!!
Ayudemosnos a llegar donde queramos ir, las únicas fronteras que debemos tener…….ninguna!!
Paz
ESTOY MUY CONSTERNADO POR LEER ESTO QUE SE ME HIZO MUY INTERESANTE. ESPERO QUE MUCHA GENTE LO LEA PARA QUE SEPAN APRECIAR LA POBREZA Y A LA GENTE QUE CRUZA FORNTERAS EXPONIÉNDOSE A LOS PELIGROS QUE SE LES PRESENTEN EN EL CAMINO. APRENDAMOS A VIVIR CON LO POCO QUE TENEMOS Y NO HACER AMBICIOSOS A LO QUE NO PODAMOS TENER. LA POBREZA ES MÁS SANA QUE LA RIQUEZA. EN LA RIQUEZA HAY MUCHOS VICIOS Y ENFERMEDADES.
Conozco a gente que se dedica al tráfico de indocumentados y, tras el esfuerzo de esa gente para poder “alcanzar el sueño americano”, aquí los coyotes se dan la gran vida, carros de lujo, casas bien amuebladas y borracheras en lugares reconocidos pagando grandes cuentas e invitando a los “amigos” que andan con ellos. Por desgracia, la raíz de este problema es la corrupción que existe en los gobiernos de cada país y la desigualdad también. No basta decir que Dios les ayude, mejor ayudemos a los que podamos, así sean connacionales o extranjeros. Si el sol sale para todos y la tierra es una misma, entonces ¿por qué llamarnos extraños o extranjeros?
Gracias a gente como tú, es que el mundo sabe la realidad sobre lo que les toca a nuestros compatriotas: llegar a esa poderosa nación para hacerla más grande, al ganar bajos salarios y llevar cierta riqueza a sus pobres hogares, y para colmo, tienen que soportar las humillaciones de muchas autoridades corruptas. Gracias por preocuparse por estos héroes. Yo tengo muchos familiares en Estados Unidos.
Qué bueno que existan personas que valoren el esfuerzo de los mexicanos que por darles una bienestar a sus familias tienen que exponerse a irse a Estados Unidos de América a sufrir por estar lejos de su país y de siempre estar con el miedo de ser deportados a MÉXICO, conocer a gente así es de respetarlos, y más cuando realizan sus metas y deciden regresar a su casa con su familia.
Deseo felicitar a la revista y a la autora de tan crudo reportaje. Es importante que volteemos la mirada hacia el sur y no seamos indiferentes con tanto sufrimiento de personas que, al igual que nuestros connacionales, su único delito es buscar una vida mejor, para ellos y sus familias. Esto ha pasado por años y se necesitarian volúmenes enteros y ríos de tinta para plasmar todo lo que un migrante pasa. Los políticos van y vienen, y la pobreza en América Latina sigue en aumento. Espero sigan tocando estos temas que tienen tanta implicación para la humanidad, y que nos sensibilisemos ante la migración, y no olvidemos que EE. UU. es una nación de migrantes. Vaya, pues, mi solidaridad con todos los migrantes y felicitarlos por el valor de intentar cambiar sus vidas.
Sólo tengo 13 años y ya sé todo lo que tiene que pasar la gentede otros países sólo para ser maltratodos por los demás y hasta ser aprovechados por gente que se cree la gran cosa, La verdad, la riqueza no lo es todo en el mundo. Pongámonos en los zapatos de los inmigrates que pueden soportar todo sólo por cruzar para tener un vida “de calidad”, si es que así se puese decir, porque la vida no es para malgastarla, sino para disfrutarla y aprendr de lo que nos presenta el camino…
Me da tristeza la forma en que piensan los empresarios tapachutelcos acerca del trato indiscriminado hacia los migrantes centroamericanos, y que solo piensan llegar a los Estados Unidos. Como ejemplo, conozco a una familia que empleó desde hace 14 años a una señorita guatemalteca, la cual sigue trabajando con la familia, ya no como trabajadora doméstica sino como jefa de un área de producción de una repostería, y no solo eso, trajo a sus hermanos a trabajar con ella y juntos han salido adelante con esfuerzo y dedicación.
Creo que, como seres humanos, si recibimos un trato justo y sin discriminación, podemos estar motivados para desempeñarnos en lo que sea, simplemente necesitan una oportidad en la vida.
Excelente artículo.
Cuando te pones a pensar en qué obliga a nuestros coterráneos a emigrar, te das cuenta de que son muchos los factores que influyen.
Cuando piensas en que la seguridad social no es suficiente, en la dificultad de adquirir vivienda por programas federales y que estas son de mala calidad, en el salario mínimo que se supone debe ser sufiente para satisfacer las necesidades de los miembros de una familia.
Es una realidad que muchos de estos problemas son producto de la baja cultura educativa que tenemos.
Pero es más fuerte la realidad, en la que no debemso perder el sentido humano y tratar con vejaciones a nuestros hermanos centroamericanos, porque no sabemos si el día de mañana un familiar busque “el sueño americano”.
Es una pena. No solo la ciudad de Tapachula ha obtenido desarrollo gracias a los inmigrantes. Cualquier parte del mundo ha gozado de la mano trabajadora de personas que realmente salen de sus países a trabajar. Las personas parecen ser ajenas a este conocimiento pretendiendo olvidar que muchos países y sus ciudades han sido levantados prácticamente por extranjeros. Justamente comentaba hoy a mi esposa que en el edificio donde viví mi infancia todos mis amigos eran hijos de extranjeros. Peruanos, colombianos, italianos, portugueses, rumanos y chilenos. En un solo edificio. Nadie le importaba compartir su habitad. Nadie pensaba que el otro robaba su trabajo. Nadie creía en ese entonces que la migración era un problema. Al contrario la migración a un país significaba progreso. Muchas de los europeos que llegaron a Venezuela eran personas carentes de educación colegiada. Muchos llegaron solo con una maleta a compartir habitaciones donde guardaban su equipaje bajo sus camas, lo único que tenían era una motivación colectiva por seguir adelante y salir de la pobreza. Muchos construyeron un país. Los he escuchado decirse venezolanos porque ha adoptado al país en su corazón. En ese momento la sobremesa extranjera también fue muy importante para los países europeos destruidos por las guerras. Ahora pienso que a pesar de la verdad, las personas prefieren seguir creyendo que son buenos porque están en el lugar y momento indicado, solo porque les toco vivir determinada circunstancia favorable. Por eso prefieren seguir con la corriente informativa que denigra al inmigrante solo para sentir que forma parte del bando que está bien. No son capaces de detenerse un momento a pensar en quienes son los verdaderamente beneficiados en todo este rollo. Así, poco a poco, se ha dado marcha a un tren que solo puede parar si estas personas que no entienden la situación interiorizaran este tema, que lo único que hace es crear conflictos entre las personas generando todos los tipos de sentimientos egoístas. ¿Cuál es la solución entonces al problema? Excelente reportaje. No pude evitar la catarsis con estas personas.
Buenas tardes. Espero todos los mexicanos veamos a la frontera sur de donde vienen todo ellos. Yodos nos quejamos de las discriminación y malos tratos que tiene Estados Unidos con los mexicanos y el resto del mundo, pero ¿y nosotros? ¿cómo tratamos a los migrantes?, ¿MEJOR?
Trabajemos hombro con hombro por un país mejor y más humanitario, tratemos de ser mejores personas y ayudemos a quienes lo necesitan, que por un plato se sopa caliente no somos más pobres ni más ricos.
ES DIFÍCIL PARTIR DE UNA TIERRA A OTRA, MÁS CUANDO SE TIENEN HIJOS, CUANDO SE DEBEN ABANDONAR EN BUSCA DE UN MEJOR PORVENIR. ADMIRO A LOS PADRES Y MADRES QUE TOMAN ESA DIFÍCIL DETERMINACIÓN.
Una vez ibamos caminando por el centro de la ciudad con mi hija de 5 años, cuando nos encontramos al padre Rigoni, quien se viste siempre con sotana y de huaraches, aparte de usar una barba muy larga, mi hija al verlo le dijo muy amigablemente, “!hola!”, y el hombre le respondio, hola, que nena tan linda,, al llegar a casa de mi mama, mi hija le dijo, mama Flor, mama Flor, “-Vimos a Dios”
DESDE TAPACHULA
QUE FEO SABER QUE CADA DIA PASEN ESTE TIPO DE COSAS Y QUE GENTE QUE DE VERDAD TIENE LAS GANAS DE SALIR ADELANTE HONESTAMENTE TRABAJANDO TENGA QUE PASAR POR ESTO, POR DISCRIMINACION, POR HAMBRE POR TODOS LOS PELIGROS QUE TIENE EL CAMINO PARA LLEGAR “AL PAIS DE LOS SUENOS” SERIA UN SUENO IMAGINAR QUE UN DIA MEXICO CERRARA LAS PUERTAS A ESTADOS UNIDOS Y TAMBIEN ELLOS PUDIERAN SENTIR LA DISCRIMINACION QUE ELLOS HACEN SENTIR A TODOS LOS LATINOAMERICANOS; O QUE NINGUN PAIS DE LATINOMAERICA TUVIERA LA NECESIDAD DE IR EN BUSCA DEL SUENO AMERICANO!!!
Es muy importante difundir este tipo de reportaje para retratar un fénomeno que afecta a todo el territorio mexicano, pero lo hacen de manera parcial, habría que llevar a cabo otro, en el que se plasme la otra realidad en U.S.A., en la que la discriminación(efecto de complejos arraigados de inferioridad)la corrupcón evidente también de la Border Patrol, el maltrato y vejaciones a que son sometidos los migrantes por parte de los “ciudadanos norteaméricanos” y sobre todo el sistema neoliberal voraz e inhumano que crea más marginación y pobreza en latinoamérica.
El reportaje demuestra, que en México se tienen, muchos Méxicos. No siendo lo mismo los estados del norte, que los del centro y los del sur.
Chiapas y en particular el Soconusco, se anexaron a México por voluntad propia y sin embargo ha sido una de las zonas del pais más olvidadas; teniendo grandez rezagos en comparación de otros estados del País.
De nada le ha servido al estado ser la entrada sur del país, pues lo condenan a correr la misma suerte que tienen los pueblos centroamericanos.
Sin embargo a pesar de todas las adversidades que se tienen para vivir en esta región, las carencias y necesidades han forjado un gran pueblo, que se niega a sucumbir ante los embates del abandono, el rezago y de la misma naturaleza.
SOY GUATEMALTECO Y ME DA TRISTEZA QUE GENTE NUESTRA SUFRA LOS MALOS TRATOS POR QUERER TENER UNA VIDA MÁS DIGNA. ESPERO QUE LAS PERSONAS QUE HAN LEÍDO ESTE ARTÍCULO PUEDAN VELAR POR TODOS LOS CENTROAMERICANOS Y MEXICANOS QUE A DIARIO CRUZAN TANTO LAS FRONTERAS DE GUATEMALA COMO LAS DE MÉXICO.
¿Por qué si a los mexicanos se nos prohíbe la entrada a los e.u.m., por qué a los estadounidenses no se le prohíbe la entrada a nuestras tierras siendo estas también parte de México nada más por la deuda externa, ¿qué sería de ellos sin los miles de mexicanos que estamos allá?
Dios dijo que la igualdad es para todos porque todos somos hijos de dios.
Me pareció muy interesante el reportaje y espero que sirva de ejemplo para todos los que aún abitamos en centro Ámérica. Yo vivo en El Salvador y me da rabia ver la forma en que invierten las remesas algunos salvadoreños sin ver el sufrimiento de nuestros compatriotas.
Este problema sucede en casi todas las fronteras. El ser humano es muy territorial y siempre trata de defender lo suyo así sea aprovechándose de las necesidades de otros, cosa por demás triste y reprochable.
Comparto varios sentimientos leídos previamente, no repitamos el error que comete EE. UU. tratando de proteger sus fronteras.
El planeta fue construido por Dios para compartirlo con nosotros y con la naturaleza.
Hola. Muy buen artículo.
Yo soy de Tapachula, Chiapas, y es la realidad tanto la corrupción de instituciones gubernamentales como del mediocre gobierno que tenemos en Tapachula, que es un municipio que está a un paso de la pobreza derivada del abandono del gobierno y algunos emigrantes que ven frustrado sus sueños. Para seguir adelante se dedican a hurtar, debido a que ya no funciona el ferrocarril por el huracán Stan.
Sólo vivimos por ser algo mejor y como el hombre a hecho fronteras, pero para dios no fronteras.
El artículo es excelente:desde el punto de vista redaccional y fotográfico aporta una imagen real e impresionante de lo que acontece en la mayoría de fronteras entre países con muy desiguales niveles de vida. La solución, como apunta el antiguo funcionario de Chiapas es “eliminar la pobreza”. Y…¿A quién corresponde? A cada Nación o Estado (Guatemala,etc.). Por supuesto que cada quien tiene que aportar esfuerzos, dentro de sus posibilidades, para aliviar la situación personal de los migrantes indocumentados, pero no es suficiente. ¡Felicitaciones a los padres Rigoni de todas las fronteras! Y mi solidaridad plena con a los autores y NG en español
Este Artículo saca a luz toda esa realidad que viven los emigrantes. Yo soy de Guatemala y vivo en el Departamento de Petén (provincia del norte del país), que es paso de muchos emigrantes, pues colinda con México con los estados de Tabasco y Chiapas, por lo cual es recurrente ver el paso de centroamericanos y ver las penurias que sufren en su paso por el trato de malos elementos policiales, delincuencia y demás. Claro también que hay gente que les brinda ayuda de diferentes formas, por lo cual no todos tratamos mal.
Es penoso decir que el tráfico de emigrantes ya es toda una industria que mueve muchos intereses de personas que se dedican a esto. La solución: que cada país genere las condiciones óptimas para el desarrollo humano de sus habitantes, cosa que con nuestros políticos, se ve un poco cuesta arriba.
Felicitaciones NatGeo por este excelente artículo.
En muchas ocasiones pensamos que la discriminaciòn y la intolerancia es solo para los mexicanos que están en Estados Unidos, pero… ¿a caso no somos iguales que los norteamericanos con nuestros vecinos de Sudamérica. No hemos vencido nuestra intolerancia y nuestro racismo.
Felicidadw, NatGeo, pòr esta publicación
Excelente trabajo fotográfico de Alex Webb.
Me ha tocado ver el creciente aumento de hermanos centroamericanos que migran hacia Estados Unidos. Nací en Tenosique, Tabasco.
Hace algunos años, pasaban de 3 a 5 emigrantes en el tren; ahora son de 300 a 700. A la vez, también la policía se volvió más corrupta al esperarlos en las vías para quitarles su dinero, si no, serían entregados a migración. El sueño americano se ve frustrado cuando caen del tren y son mutilados. En este inicio de año, ha habido dos muertos y uno mutilado por las ruedas del tren.
Gracias, National Geographic, por compartir la experiencia.
Felicitaciones por el impecable reportaje.
Felicitaciones por el reportaje; está muy bien formulado y con bases reales. Me tocó vivir esa realidad, ya que como hondureño, para llegar a EE. UU., me tocó cruzar tres fronteras. Para serles sincero, en Guatemala también se sufre, comenzando en la frontera Honduras-Guatemala, hasta llegar a la frontera Guatemala-México, las autoridades policiales de Guatemala en cada retén tienes que pagarles para continuar el camino. De otro modo, te retienen y el conductor del autobús no te espera y se va. Como ya pagaste el pasaje en las terminales de autobuses, algunos conductores y sus ayudantes se alían con ladrones y te asaltan dentro de las unidades de transporte. Los conductores te dicen que esperes dentro de la unidad, porque si pasa la policía, te va arrestar y que descanses en los últimos asientos. Es cuando entran otras personas y te asaltan. Esto lo aseguro porque lo viví.
Es hora de que paren los atropellos a los emigrantes. México es lindo, pero se sufre, reza una canción hay mucha delincuencia. Pero también les diré que la mayoría de su población es muy bella gente; te regalan comida, ropa, dinero. A esos mexicanos, muchas gracias, Dios los bendiga.
Esto es un pequeñísimo relato de lo vivido.
A todos, Dios los bendiga.
Excelente artículo.
Hola; yo vivo en la ciudad de Tepic, Nayarit, todas la mañanas que salgo del fraccionamiento al boulevard a tomar el camión rumbo a la universidad, me encuentro con gente centroamericana que se bajó de los vagones del tren por hambre, porque ya no pueden más, y llora de rodillas, piden comida. Es lamentable que esto suceda en nuestro mundo, habiendo tanta gente apoderada de grandes fortunas que las cuidan celosamente.
Gracias a la generosidad de las personas que habitamos esta ciudad, es posible encontrar a gente de todo Centroamérica y de Cuba, principalmente realizándose poco a poco en trabajos dignos, como cualquier mexicano y como todo un ser humano que sólo busca la supervivencia.
Leí el reportaje y quedé consternado. He trabajado con personas de estos tres países y realmente son excelentes personas. Yo no pasé por nada de esto como mexicano al cruzar la frontera con EE. UU., pero sí me gustaría que mis compatriotas trataran con más dignidad a los inmigrantes de otros países. Y no me queda más que desearles suerte, ya que la frontera con EE. UU. está cada día más difícil y peligrosa, y he tenido la fortuna de brindarle ayuda a gente que la necesita y lo seguiré haciendo.
Gracias por el artículo.
Es indignante que el humano no sea capaz de reconocer que el desarrollo de ciudades y de naciones enteras se debe en buena medida a la gente que migra en busca de una vida mejor. Por ejemplo, ¿qué haría Estados Unidos de América sin esos millones de emigrantes que con su lucha diaria y trabajo honrado logran sacar adelante la economía de ese país? Las fronteras no existen. Las fronteras las inventaron los hombres en su tonto afán de conservar el poder económico.
Recuerden que, aunque se oiga trillado, todos somos hermanos y todos tenemos derecho a una vida digna. Si en tu país no consigues lo que quieres para ti y para los tuyos, sales a buscarlo a otro lado. Es triste pero la realidad así es.
Abajo el racismo y las fronteras. Paz a todos.
El mundo es maravillosa, sólo hay que abrir los ojos y disfrutarlo.
Hola a todos.
Antes que nada, quiero decirles que me gustó mucho este artículo, está muy bien ilustrado.
Mi nombre es Willian y soy hondureño, vivo en Estados Unidos desde hace casi 10 meses, a través de la presente, quiero enviarles mis más sinceras gracias a todas las personas que colaboran con nosotros, los inmigrantes indocumentados, tanto en México como en Guatemala.
La verdad, es impactante lo que sufren las personas que emigran hacia Estados Unidos de América. Son tantos peligros los que tienen que librar para ir a hacer un trabajo, que ni a los mismos estadounidenses les gusta hacer, para recibir malos tratos y dejar atrás todo lo que tienen: familia, amigos, costumbres, etc., por un sueño que ni ellos mismos están seguros que pueda llegar a ser realidad.
La pregunta que me hago es: ¿por qué tienen que dejar su país, si para ganarse la vida lo pueden hacer en su país? Con esfuerzo y dedicación se pueden lograr las cosas.
Como casi siempre, ¡un artículo bien logrado!
Las migraciones son una característica muy humana y muy antigua, en todo caso una experiencia que te cambia la vida.
Hace un tiempo, casualmente conocí a una bebecita de tres meses de edad que fue regalada por su madre emigrante al doctor que la atendió en el hospital. La madre tenía que reunirse al fin con su esposo, pero sin el rastro de la violación que sufrió en su camino al sueño americano.
De verdad duele el corazón, espero este artículo haga algún eco en todos y sensibilice a aquellos que tienen la oportunidad de ayudar de alguna forma a los emigrantes.
¡Saludos!
Qué triste todo lo que pasan nuestros hermanos emigrantes… y lo más triste es que cuando llegan a EE. UU., los peores enemigos de los latinos son los latinos.
Qué tristeza que se les olvide que algún día llegaron igual o peor.
Es verdad que todos somos hermanos, sí, pero también es verdad que todo aquel que desea salir de su país para buscar algo mejor, y que sale de manera que no se debe, no puede terminar bien.
Trabajando se gana la vida. Hay personas que dicen: “Me voy a EE. UU. para que me vaya mejor, y tal vez sea cierto, pero no miden el peligro que corren por hacer las cosas así.
Quizá suene dura, pero tienen lo que merecen.
El destino se forja poco a poco, trabajando duro día a día.
Lo que dice Francisco es cierto, debemos aprender a vivir con lo que tenemos pero no lo hacemos.
Qué pena que pase esto, pero esto nunca se va a terminar, así que acostúmbrense a que cada día sea peor.
Hay quienes exigen derechos para las personas que viajan ilegalmente, pero entiendan una cosa: los gobernantes no tienen corazón para tratarlos bien. Los matan como perros, los torturan. Entonces, vamos a lo mismo. ¿¿¿Qué esa gente no ha pensado que puede pasarle eso???
Es una pena. La verdad es que nos falta mucha conciencia.
Buen día.
Quiero felicitar a National Geographic por la muy buena historia de emigrantes.
Bien, soy habitante de la zona fronteriza de México y Guatemala, radico en Tapachula pero soy originario de Suchiate, la frontera física con Centroamérica, y conozco la realidad de cerca.
Por desgracia, cada vez que transito por la calle de la Casa del Migrante del padre Rigoni, el alberge está totalmente lleno, nunca se ve vacío. Eso da una idea de la gran la migración que existe y de los miles de emigrantes que han dejado todo en sus países.
También tengo la fortuna de tener muchos amigos centroamericanos por medio de mi trabajo, y ellos comentan muchas historias. Sin embargo, quiero comentar que las personas que los lastiman, asaltan y asesinan son los mismos pandilleros centroamericanos que se encuentran escondidos a lo largo de la ruta de migración, sin contar a las autoridades policíacas corruptas que existen en México.
Saludos desde Tapachula, Chiapas.
¡¡Es increíble la falta de humanidad, para con nosotros mismos; ojalá esto terminara, pero la política es sólo una manera de enriquecerse entre políticos.
Yo vivo en EE. UU., pero soy mexicana y por lo que escucho continuamente, los emigrantes que vienen, no sólo sienten la discriminación en el camino, también cuando llegan a su destino y son explotados ¡¡aun por sus parientes o amigos con los que llegan o viven!!
Soy guatemalteco, y quisiera tanto que los mexicanos se den cuenta de lo que algunos nos hacen a los inmigrantes.
Recuerden que cuando Venezuela sea la otra tierra prometida, que espero sea en menos de 10 años, tendrán que pasar por Guatemala buscando el SUR y los pesos bolivianos, y ahí sentirán el miedo que hoy muchos compatriotas sentimos al decir México, pero ojalá en ese tiempo nuestra gente los trate como seres humanos y les den el derecho de vía sin ningún problema.
Es horrible ver la clase de monstruos que existen en mi país que humillan, roban y asesinan a miles de inmigrantes que lo único que buscan es una vida mejor, igual que nosotros. Realmente me conmovió la historia, espero que al leer el artículo les toque el corazón a tantas personas con la gran posibilidad de ayudar a esos inmigrantes, porque todos lo somos; también espero de verdad que las cosas cambien para bien de la humanidad y que dios siga enviando ángeles, como el padre Caterpillar, para ayudar a sus hijos más necesitados.
Me dejó sin habla el reportaje acerca de lo que los emigrantes pasan para alcanzar el sueño americano. A pesar de que vivo en México, nunca imaginé lo que es cruzar la frontera sur y todo lo que en contra tienen los centroamericanos y demás.
Espero que este reportaje nos abra los ojos a todos los mexicanos, para alentarnos a hacer una mejor política migratoria y, sobre todo, a saber tratar a las personas, al fin y al cabo, también somos seres humanos.
Hola. Es un reportaje que aún se queda corto, porque la frontera sur es en donde el ser humano va más allá de la xenofobia, es donde el ser hace que otros seres humanos olviden su dignidad y sean tratados peor que animales, es donde el ser humano da rienda suelta pos completa a la maldad, al abuso, a la intolerancia, al maltrato, al egoísmo, a la sodomía en toda la extensión de la palabra.
Por favor, agradecería el material que me pudiera servir para respaldar un proyecto de ayuda a los emigrantes. Somos una asociación civil de reciente creación y queremos llevar a cabo la presentación de la misma aproximadamente en unos tres meses.
Por favor, ayúdennos, para que nosotros, como sociedad, también podamos ayudar a otros.
Es un artículo muy completo y felicito a National Geographic por el reportaje que les dedica a todos los indocumentados. Espero que esto nos haga hacer conciencia a todos los mexicanos, pero principalmente a los estadounidenses, ya que sin ellos (los indocumentados) no se haría el trabajo más pesado y sucio. Como todos sabemos, el trabajo que ellos realizan es muy importante pero mal pagado y ni modo alguien tiene que hacerlo y conformarse con los pocos dólares que les pagan.
Me parece, un tema muy interesante, porque los inmigrantes son las personas más despreciadas del mundo.
Mariangel Rodríguez
Edo. Lara, Venezuela
Leí la revista, en especial el artículo sobre los emigrantes. Bueno, es muy penoso saber a todo lo que se expone el ser humano, a tantos peligros para poder cambiar su estilo de vida de ellos y de sus familias. Me sorprendió mucho el árbol con las prendas de mujeres por cada violación realizada. Es muy denigrante e inhumano, levanto mi voz de protesta por esos delincuentes que siguen paseando sin recibir su castigo.
Muy bueno, el artículo del año pasado acerca del muro que divide la frontera mexicana con la de Estados Unidos de América.
Un pedido, soy fotoperiodista de Perú y quisiera saber cómo enviar mis fotos de acá, de mi ciudad, Trujillo, que tiene un sinnúmero de atractivos. Gracias.
Hola. Me encantan sus reportajes. Tengo 26 años y me encanta todo lo que es la investigación de campo. Estuve viviendo en las Islas Galápagos por unos meses hace ocho años y trabajé con empresas de turismo a raíz de ello. Ahora tengo otra actividad, de exportación de flores, pero siempre me he preguntado si es posible trabajar con ustedes haciendo investigaciones de Ecuador, su cultura, comidas, aspectos sociales, económicos, turísticos, etc. Me gustaría mucho poder aportar algo con el mundo, como preservarlo y poder mostrar las verdades de nuestros países latinos.
Por favor, respóndanme.
¡¡¡Muchas gracias!!!
Mmm, bueno, yo leí el artículo en la revista y, pues, es lo mismo de todos los días. Yo creo que debemos hacer algo. También es muy bueno saber estas cosas para que, cuando veamos llegar un inmigrante de la costa baja, pues sepamos lo que han sufrido y todavía lo que le falta por sufrir. Buen artículo. Espero que sigan escribiendo más sobre este caso, es muy importante y, sobre todo, hacerles saber que nos falta mucho por hacer como mexicanos.
¡¡¡YA ES HORA DE CAMBIAR EL MUNDO!!!
No podemos seguir viendo esto como si fuera algo cotidiano. Teneos que pensar que las fronteras no deberían ser un problema para alguien que quiere mejorar.
Tengo 17 años y me parece algo indignante la forma en que nosotros, como humanos, podemos llegar a tratar a nuestros hermanos.
Sólo me fijo la idea del momento en que se dé la revolución… habrá un gran cambio.
El problema, como dice el Padre en el artículo, no es el salario que se les paga a los indocumentados en Estados Unidos de América, tampoco es posible para las autoridades mexicanas atender a una población pasante cuando sus problemas internos son iguales o superiores a los de estas personas. “La solución es acabar con la pobreza”, somos nosotros, los sur y centroamericanos quienes tenemos que garantizar una calidad de vida digna para nuestros compatriotas, para que no tengan que irse.
¿Cómo lograrlo? no lo sabemos todavía, pero de nada sirve seguir contando cuántas personas mueren en México y achacarles la culpa a los abusivos empleadores estadounidenses o a los guardias corruptos en México. No pretendo justificarlos, pero la génesis de estos abusos está en nuestras naciones. ¿Revolución? Esa gente no come ideologías, se alimenta del trabajo duro y honesto que cada vez escasea más en el continente.
HOLA A TODOS.
Antes que nada, gracias por hacer este reportaje y dejar saber qué es lo que una persona, para mejorar su vida económica, tiene que hacer y pasar. No sólo al cruzar la o las fronteras, ¡también el estar en Estados Unidos de América!
Yo vivo en EUA, Nueva York. Hace casi seis años logré cruzar la frontera. Gracias a dios estoy bien, pero no del todo.
Cuando decidí venir aquí, tuve que pasar muchas cosas antes de salir de mi ciudad natal, Puebla.
Tuve que hacerme a la idea de que cualquier cosa podría pasar en el camino, incluso morir, pensar que no vería más a mi familia, amigos y conocidos, y que sabe dios qué me esperaría al intentar hacerlo. Antes de salir, fueron días terribles, pues era un Fu-Tu-Ro incierto.
Saliendo a la frontera, son horas de intensos pensamientos, temores, preguntas, de todo, pero por fortuna, no vengo de más lejo,s como otras personas que luchan mucho más y arriesgan más para venir aquí. La escasez de dinero, la comida, la seguridad en mi propio país, que es un asco, es un camino al vacío en cualquier momento.
Llegar a la frontera es esperar a la gente que nos llevara al país de las “maravillas”. Confías tu vida a un desconocido que, viendo su propio interés y seguridad, te puede entregar a pandilleros y violadores, e incluso dejarte en medio del mismo desierto si la propia vida de él corre peligro. ¡A esa gente nadie le importa, nadie! Tan sólo el dinero, ¡eso es lo que les importa! Esa misma gente pasa drogas, mujeres secuestradas un sin fin de verdades sobre los coyotes que uno ignora.
Son horas de camino largo, camino en el desierto, en ese intenso calor, con escasa agua que tú mismo tienes que cargar y medirte, pues es la única que tomarás hasta después de casi más de medio día caminando entre la nada. Lo único que ves son unas pocas ramas secas, tierra y más tierra, piedras y, pasada las horas, el temor es cada vez más grande, pues no sabes a dónde te llevan.
Recuerdo muy bien que, después de varias horas en el intenso sol y caminando sin parar junto con otras cuatro personas más y los dos coyotes, vi a mi primo tambalearse como sonámbulo, ya que el calor era tan intenso que cada vez te agotaba más y más… miles de cosas me pasaban por la cabeza: mi familia, mi mamá, que ella no sabía que yo vendría a EUA (ella vive aquí), ver a esa gente sufrir lo mismo que yo en ese momento.
Recuerdo que repetía mucho una canción (panda= si supieras) lo hacía porque, inconscientemente, ya no estaba tan cuerdo. Deliraba por el calor tan fuerte en ese momento. Sólo me reía y veía a mi alrededor. A veces, creo yo, no sabía ni dónde estaba, pues no recuerdo del todo el largo camino hacia el infinito. Todo era caminar y caminar, calor y más calor y correr. Llegó un momento en el que sentí que no lo lograríamos. Te olvidas del hambre, sólo tienes mucha sed y más sed.
Cuando por fin logramos llegar a la frontera con EUA, tuvimos que aguardar una noche para esperar el cambio de guardias y poder cruzar. Esa noche no dormí, pues, además de estar preocupado por lo que pudiera pasar, fue la más fría que jamás he sentido, bajo la temperatura y sin nada con qué taparnos. Los coyotes indicaron que nos untáramos “ajo” en los zapatos, pues las serpientes y tarántulas se irían por el olor, y no nos atacarían (je, je, je, linda noche en la nada, ¿verdad? durmiendo en el frío, con cama de piedras y con muchos visitantes por llegar (serpientes de cascabel y otras cosas más).
Después de que logramos cruzar, nos dejaron en la parte trasera de un tráiler.., encerrados por varios minutos en un infierno, pues hacia, como en todo el camino, mucho calor. Llegó la noche y por fin nos llevaron a una casa… aire fresco, comida (burritos)… y en un cuarto lleno con la misma gente como yo, ex militares, drogadictos, vándalos y gente que, por desgracia, su situación económica es muy baja, ¡peor de la que yo tenía!
solo escuchas historias de toda la gente, que cada ves te alteran mas!
recuerdo que un joven no se de que nacionalidad era, con ropa muyy desgastada y la vista perdida, el coyote le decia a quien llamar para poder cobrar por cruzarlo…el nunca respondia..el mismo coyote nos dijo el lleva mas de 3 o 4 dias aqui y no tenemos a quien hablarle, si no no sresponde nada lo regresarmos a la frontera de mexico…a lo que el mismo coyote dijo…el quiere eso para regresar el solo por el desierto y no pagar nada…esta loco pero si no pagan lo tendremos que regresar.
recuerdo a uno de los tipos que cuidan la casa, gordo,crudo y drogado con tremenda pistola 45 bien cargadita listo para fregarce a cualkiera que se quiera escapar…o para que la tendria?.
logre llegar a florida en avion!..despues de eso fue peor!! el trato de la gente con los propios mexicanos y demas nacionalidades! por ser recien llegado. por no saber ingles y simplemte….un mojado como ellos dicen!.
es increible como cambia la gente al llegar aqui pues el dichoso paraiso y los dolares cambian a uno! se vuelve uno arrogante, prepotente, sabelotodo, incluso se meten en pandillas, roban, usan drogas y toman mucho! la razon por la cual uno viene aqui es otra a cuando uno logra cruzar!…que injenuo es uno!
no todos logran salir adelante como se debe y como uno lo merece!! pero los pocos se acuerdan del largo camino para llegar aqui y lo valoran!.
gracias a dios y a pocas personas, mi vida logro dar un giro y seguir correctamente mi vida y valorar lo que un dia deje y prometi hacer!
pase de todo para llegar y estar aqui!! y a un estando aqui,dias de soledad, angustia,recuerdos, llanto, dolor,humillaciones…de todo, muy poca alegria y luchando dia a dia por un poco de mi futuro.
gracias a todas esas personas que confian en mi!! a mi familia, mi mama, mis amigos, a la mujer que me ha cambiado mi vida(eve) y me ha sentado cabeza! gracias a todas esas personas que me han ensenado un poco de como vivir correctamente y salir adelante!
a las oraciones de mi madre, el apoyo incondicional de mis familiares y amigos, al amor de la mujer que me ama y apoya, hoy soy feliz y lucho por un futuro mejor ya pronto regresar a mexico y ojala que esos dias tan dificiles valgan la pena!
luchen, sigan adelante y jamas se olviden de donde vinieron y lo que dejaron atras por venir aqui! nunca se olviden de dios y mentengan su frente en alto!! nunca dejen morir su fe!!! luchen!! valdra la pena!!!.
enrique rivera!
fusion =eye=
Mi admiracion y mi buen deseo para todas esas valientes personas que que se llenan de valor, esperanzas y fe en Dios por buscar un futuro mejor para ellos y sus familias.
Yo les diria que no vallan tan lejos que se queden aqui en nuestro mexico lindo y no tan querido,pero aqui hay mucha riqueza, libertad y tranbajo y que muchos de otros paises han venido a hacer negocio.
Leí la publicación en su presentación impresa. Es un reportaje investigativo muy interesante y, a su vez, preocupante, ya que el tema de los inmigrantes centroamericanos hacia el país del norte (EE.UU.) es algo que no lleva dos o tres días, mientras tanto, yo me he hecho siempre esta pregunta: ¿Qué hacen los gobiernos centroamericanos (estrategias políticas) por elevar la calidad de vida de su pueblo? Esto es para la reflexión… muchas gracias.
Atentamente,
Jhony Sánchez
Ciudad Bolívar, estado Bolívar, Venezuela
Hola.
Yo soy mexicano y vivo en NY desde hace 17 años; mi esposa es de Honduras y somos el resultado de la emigración a Estados Unidos de América, tenemos dos hijos; y me pregunto quién va a detener la emigración.
Yo aprecio a todos los que se muevan de sus raíces para triunfar, no importa dónde busquen su felicidad, en el país que gusten. Yo soy inmigrante, hasta hace unos días dejé de ser ilegal, y vamos, hermanos y hermanas, triunfen, no importa dónde lleguen o cómo lleguen, pero definan sus metas y triunfen, se lo merecen, y esta tierra es para todos y de todos. Luchen y mucho cuidado, no pierdan sus valores humanos, porque sin ellos no son mucho. Hasta pronto.
Es interesante el reportaje, pero hay que estar claro que la emigración centroamericana y mexicana es de la misma proporción a los Estados Unidos de América. Todos quieren emigrar a ese país, pero en la actualidad es sumamente peligro, no sólo el paso por México y luego por Estados Unidos de América. Yo creo que la mejor opción es tener una preparación académica para poder desarrollarnos en nuestros países de origen.
Yo soy guatemalteco, y no me llama la atención en lo más mínimo conocer ese país, primero por la historia que ha tenido, y luego por las políticas migratorias actuales que cada día son peores. Cada uno puede realizar sus sueños, y con esfuerzo y dedicación los podemos lograr. No seamos uno más de las estadísticas, construyamos un mejor futuro para nuestra patria y nuestras familias.
Creo que México es peligroso, pero he de agradecer a dios que nunca me ha pasado nada. Me da pena y tristeza saber que mexicanos, latinos, cristianos y, por último, hermanos, puedan maltratar a este tipo de personas. Lamentablemente, al situación así lo exige y económicamente estas personas sólo van de paso por México.
No quiero ser mala onda, y me agradaría mucho ser voluntaria de alguna de estas casas que ayudan a nuestros compañeros latinos, pero los estereotipos y arquetipos allí están muy marcados. La culpa no la tienen las miles de personas, que seguro son buenas o por lo menos con mayor peso moral, pero algunos ya traen la mala educación arraigada en su actitudes y cultura
Me da mucha pena saber que en México exista este tipo de situaciones, pero lo que más pena me da es que un estadounidense venga a criticar algo que sucede de igual o pero forma es su propia frontera.
Al menos existen en México personas que tratan de ayudar a este tipo de personas, pero en el suyo el racismo y la discriminación es peor. Me da pena y me agradaría que algún día todos nos miráramos nuestro interior y descubriéramos la basura que llevamos dentro. asimismo, que la pudiéramos desechar. No dudo de las buenas intenciones pero tampoco de las malas. Sin embargo, no me queda otra cosa más que decir: que dios los acompañe…
Las autoidades mexicanas no sólo extorsionan a los centroamericanos sino a todos los emigrantes, incuyendo mexicanos. Yo soy mexicano y he sufrido en carne propia la desfachatez de estas personas. Todos son iguales: pfp, ejército, inmigración, etc.
Hola. Felicitaciones por este gran reportaje. Pienso yo que la gente que cruza la frontera sur de México ve con visión a Estados Unidos de América, pero otros no, En mi caso, yo soy peruano, pienso viajar dentro de poco a Guatemala, y de allí cruzar la frontera hacia México, y yo no pienso en EUA sino quedarme en México. Hay una excelente persona en mi vida que me espera, y haré mi vida allí; me quedaré en México, porque siento un gran amor por ese país. Gracias.
Excelente reportaje. Yo vivo en el istmo de Tehuantepec y veo diariamente todo lo que sufren nuestros hermanos centroamericanos por llegar a los Estados Unidos de América. Precisamente aquí han pasado varias desgracias donde muchos se han quedado aquí, en un viaje sin retorno. Mujeres, hombres y niños han muerto por llegar al país de los sueños, pero tal vez sea sólo eso: un sueño nada más, y que la realidad sea diferente porque no hay nada comparado con estar en casa y con los tuyos.
Hola a todos.
Me presento con una vieja canción mexicana que cantaba Pepe Guízar:
“Nací en la frontera de acá, de este lado, de acá, de este lado puro mexicano. Por más que la gente me juzgue tejano, yo les aseguro que soy mexicano, de acá de este lado”.
Durante mi niñez, acostumbraba ir al Río Bravo con mis amigos a nadar o pescar y me impresionó la primera vez que vi a un grupo de personas desnudarse para cruzar el río y terminar siendo atrapados por la inmigración. Es algo que nunca olvidé, pero me sirvió para decidir que yo nunca estaría en esa situación.
Con esfuerzo terminé una carrera aquí, en mi patria, y me he dedicado a combatir y denunciar de cuanta injusticia yo tenga conocimiento. Déjenme decirles que acá, en el norte de México, muchos mexicanos desconocen lo que otros compatriotas les hacemos a nuestros hermanos centroamericanos.
Los mexicanos somos muy buenos para quejarnos de lo que nos hacen los gringos, pero nosotros tampoco somos unas “peritas en dulce”. Es muy triste ver cómo deambulan por mi ciudad natal los que buscan una “tierra prometida” que no existe.
Mejor quédense a luchar en su patria por una vida mejor. Busquen oportunidades en su país, y si no las encuentran, exíjanlas. Si nuestros políticos no entienden por la buena, entonces deben obligarlos por la fuerza.
Nuestros países están jodidos porque hemos permitido que los políticos corruptos sigan en el poder. Es preferible morir luchando por mejorar nuestra patria, que morir como animales ahogados en un río lejos de ella, deshidratados en el desierto o asesinados por llegar a un país que nos los quiere.
Podría abundar en argumentos para convencerlos de que mejor luchen en su país, pero sé que es difícil para quienes piensan que en Los Estados Unidos de América está su futuro. Un futuro de televisión, hamburguesas y otras chucherías inútiles. Sólo les recomiendo que tengan cuidado y manténganse -como dice el padre de Tapachula- con el corazón bueno porque, si en su desesperación por las tragedias del viaje se vuelven malos, entonces perdieron por partida doble. Más les valdría haberse quedado en su patria a luchar.
Saludos
Hola mi nombre es Ricardo eh leido este articulo la verdad me parece muy triste la situacion actual no soy de centro america ni de mexico ni mucho menos de estaos unidos.. sino soy sudamericano y saben algo yo pienso cruzar la frontera de guatemala para llegar a mexico, pero la verdad estoy buscando informacion hacerca de que lugar es mas conveniente llegar.. no conosco bien pero poco a poco leyendo estos articulos empiezo a captar los lugares apropiados, yo no pretendo ir a EEUU .. solo deseo llegar a Guanajuato y quedarme en Mexico a vivir y trabajar, me da mucha pena hacer esto .. yo tuve mi visa hace 2 años para entrar a mexico y en migraciones me confundieron por un indocumentado y me choco mucho porque estaba llendo con muchas ganas de vivir ahi, ahora lo hago de esta manera porque la misma gente de mexico de migraciones no me da otra opcion, la verdad me gustaria conocer gente de mexico o de guatemala que vivan en la frontera porque deseo que me ayuden cuando llegue, no con dinero .. no con comida sino con ayuda de como llegar a Guanajuato nada mas y claro cruzar sin problemas la frontera mexico - guatemala, desde ante mano les agradesco su ayuda .. me puedes escribir a este correo shadowloco@hotmail.com gracias =)
¡ Hola que tal ! soy director en una escuela primaria en el estado de veracruz y hace poco fuimos a la ciudad de Tuxtla Gutierrez en el estado de chiapas a una comision de trabajo de nuestro sindicato y pudimos observar todas las dificultades que enfrentan los inmigrantes centroamericanos, por conseguir el tan llamado “sueño americano” desde trabajo en las calles hasta llegar a la prostitucion,es triste ver niños y niñas desempeñar trabajos dificiles y peligrosos con tal de conseguir unos pesos, el leer articulos sobre lo que pasa en nuestra frontera sur nos sirve para tener una vision mas amplia sobre los grandes problemas que enfrenta la economia a nivel mundial, como los gobiernos gastan sus recursos economicos en todo, menos en intentar resolver los problemas de pobreza en que viven sus ciudadanos y este no es un problema unico de centroamerica ya que en Mexico existe.Estupendo reportaje ojala nos ayude a recordar la importancia de la solidaridad entre hermanos. Nuevamente felicidades por el reportaje
Cordial Saludo,
Soy estudiante de II semestre de Comunicación Social de la Universidad Cooperativa de Colombia sede Bogota, solicito su colaboración con toda la información relacionada con la pandillas de El Salvador la Mara Salvatrucha, en el canal de ustedes pude ver un documental sobre el tema, motivo por el cual los estoy contactando, dicha información es para hacer un pequeño documental que debo presentar para una de las materias que estoy viendo actualmente, recurro a ustedes puesto que en Colombia no hay personas relacionadas con dicha pandilla y en la Embajada es muy poco el material que pude conseguir, el enfoque que queremos mostrar en el documental es relacionado con su origen (la guerra civil), de tal forma que no sea una copia del de ustedes puesto que me gustaría enfatizar en el origen reforzando en lo posible el documental de ustedes.
En dado caso de no poder colaborarme con imágenes les solicito un contacto que me pueda guiar sobre el tema.
Agradezco su colaboración
Hola que tal, yo soy de Guadalajara y me desiluciona que yo no sabia nada acerca de la frontera sur antes de este reportaje.
.
Estoy indignada y me da tristeza esta situacion.
Todo lo que han pasado y el dificil camino que llevan por delante, y que nosotros los tratemos asi y les robemos no se vale.
Tambien pasamos por esos caminos y nos quejamos de los malos tratos, no hay que ser asi hay que ser justos y tener amor hacia los hermanos.
Agradezco a los mexicanos y a todos los que tratan bien, apoyan y ayudan a nuestros hermanos
Y a National Geografic por tan buen reportaje.
ESTE ES UN PROBLEMA MUY VERDADERO QUE EXISTE EN NUESTRA SOCIEDAD, MEXICO UTILIZA MUCHO LOS PROBLEMAS QUE TIENEN NUESTROS EMIGRANTES AL CRUZAR A E.U. ADEMAS ES UN MUY BUEN MEDIO PARA DESVIRTUAR NUESTRAS PROBLEMATICAS EN NUESTRO PAIS, AUNQUE ESTE NO DEJE DE SER IMPORTANTE, ADEMAS DE TODO NOS QUEJAMOS O NUESTRO GOBIRNO SE QUEJA DE COMO SON TRATADOS NUESTROS CONACIONALES EN EU Y NOSOTROS TRATAMOS PEOR A LA GENTE QUE ENTRA COMO INMIGRANTE A NUESTRO PAIS Y MAS SI ESTOS ESTAN DE PASO.
México a sábado, 21 de junio de 2008.
En su Recorrido por el país con destino a Baja California Sur Pone a su disposición temáticos. De exposición Salas Alfara Síquicos. Ensayos. Readaptación y Rehabilitación Sico sociales.
Trabajados por mas de Ocho años en ares de valores y apoyos a pacientes y usuarios y apoyos a Instituciones y Delegaciones y Programas, Como bases de fondo deconocimintos y avances en el control de la mente a través de las fuerzas de la fe y el entrenamiento corporal. Interno Del Centro Federal estatal de Matamoros Tamaulipas Hoy Casa De Jusgaciòn. Paciente Del Centro Federal Siocoisocial De Gobernación.
Interno del centro de Detención De emigración Big Exprin Texas.
Apoyo en conferencias platicas y temas de Interés y de Motilidad En Encontrar las fuerzas a través de las experiencias y vidas de pacientes reclusos pasantes residentes y doctores de éticas profesionales así como misionarios y pastores.
Temas de acomodación en premiaciones y diplomas menciones honoríficas y reconocimientos por autoridades competentes del medio. Adaptadas alas circunstancias para comprender motivar y solucionar problemáticas. De desarrollos y comunidades.
Pintor con pintura temática de 20 expocicones en destrucción en el estado de Aguascalientes para avalar la temática del calentamiento de la tierra.
quisiera ver el video de la otra frontera
Hola: he leido el presente articulo y me impresiona mucho, pero aun asi pìenso ir a usa., ya tengo 34 años y no he podido lograr nada en mi pais al contrario todo lo que ganas lo gastas en un abrir y cerrar de ojos… gracias a ustedes por los comentarios que envian…. quisiera pedirles un gran favor a todos aquellos que llegaron a usa , escribanme como fue su viaje, en donde se alojaban, donde quedan los controles, que hacer en las fronteras y que buses abordar… les voy a agradecer la ayuda que me den…mi correo es ……. jmontero34@hotmail.com
¿Cómo es posible que el mismo Gobierno que premió al Padre Rigoni por su labor en favor de los hermanos migrantes y que aboga por una ley a favor de sus ciudadanos indocumentados en el país del norte, permita tantos atropellos en su propio territorio? Porque, sin menospreciar de ninguna manera el gran trabajo de investigación realizado por Cynthia Gorney, supongo que no hace falta más que tener ojos para darse cuenta de la avergonzante situación que se vive en la frontera sur de México.¿Con que cara exigimos entonces un trato digno para los mexicanos en el extranjero? Nuestras autoridades deberían predicar con el ejemplo.