Todos los días son viaje y la casa misma es viaje
“Todos los días son viaje y la casa misma es viaje”
Soy una gran admiradora de este pensamiento de Matsuo Basho, poeta japonés del siglo XVII. De la idea de que llevamos nuestra casa dentro de nosotros y de que todos los momentos que constituyen el día son un viaje, es decir, que todo el tiempo estamos viajando. Y me gusta mucho la idea porque se enfoca en cosas que tienen importancia en la vida y que a menudo se nos olvidan en el transcurso del día, de la rutina: un crecimiento personal, físico, emocional, una idea de desarrollo individual y colectivo. Yo no planteo que todos debamos unirnos a la filosofía budista, pero sí meditar sobre nuestra estancia en este mundo y la forma en que colaboramos con él. Si podemos integrar un tipo de vida donde con cada paso crecemos, no necesitaríamos tanto de lo material, cosa a la que hoy en día en nuestro mundo occidental estamos completamente acostumbrados.
Si llevamos la casa dentro de nosotros, podríamos ir a cualquier lado del mundo sintiéndonos completos, sin un apego a lo material (como tortuga o caracol, quienes llevan su casa encima de ellos a donde quiera que vayan).
Y otra cosa que admiro (y envidio) de Matsuo Basho, es su relación con la naturaleza: ese sentirse parte de ella y escribir de ella y estar con ella. Nosotros sólo estamos en contacto verdadero con la naturaleza cuando salimos de viaje, y hacemos una “excursión”. Y es justo por estas razones que estamos tan desligados del planeta, que sentimos que podemos explotarlo a nuestro gusto porque nosotros, humanos e “inteligentes”, nos sentimos y pensamos “mejores” que todos los otros elementos de la Tierra. En cambio, Basho puede declarar algo como “no hay nada que puedas ver que no sea flor; no hay nada en que puedas pensar que no sea la luna”. Me parece una reflexión maravillosa y algo a lo que absolutamente todos los seres humanos hoy debemos de aspirar y desear. A volver a conocer el mundo y regresar a un tipo de vida donde una flor y una luna sean igual de importantes que otros pensamientos (ir al súper, comprar ropa, cambiar de coche, tener ipod). Y de ahí alargarnos a todas las demás cosas: los animales, el agua, las plantas, las personas…
Poco a poco y en este intento de acercarnos más al planeta y cuidar de él, estoy segura que podremos llegar a tener una relación mucha más positiva con nosotros mismos y con la Tierra y todos sus elementos. Disfruten de su fin de semana, detecten el canto de los pajaritos en cualquier camino que tomen estos días, María José (mariajose@toquedequeda.net).





Me siento identificado.
La sincronización es maravillosa, la foto te lleva al texto y viceversa. Es verdad, la casa siempre va con uno. Yo estoy sumado a la defensa de nuestro planeta, lo hemos enfermado, nos toca curarlo, curemos al planeta.
¡Qué bueno saber que existen personas como ustedes!
Excelente comentario, vale la pena pensar en el montón de cosas materiales con las que tratamos de llenar el vacío que hay en nosotros y que a veces nos llenan de hastío, siendo más importantes los pequeños detalles y las bondades del día a día que recibimos y que por estar apurados no distinguimos. Si cambiáramos nuestro pensamiento y nuestro vivir, el mundo también cambiaría. Muchas gracias a María José y a Basho.
Coemtario muy atinado MariJosé…cuando leí tu comentario, recordé dos frases de esas que se te quedan grabadas desde la primera vez que las escuchas.
Una de ellas es de Ricardo Arjona y dice: “Vivir no es estar vivo”; y es lo que nos ha pasado a los seres humanos… hemos dejado de vivir por dar importancia a las cosas materiales y al crecimiento económico; caemos en la rutina y olvidamos las cosas tan bellas que nos rodean y perdemos nuestra capacidad de asombro, que es lo que nos hace ser entes “inteligentes”. Y de este último comentario sale la segunda frase: “Lo que hace a un filósofo es su capacidad de asombro”.
Me parece excelente esto que nos has compartido y espero ansiosa leer el artículo sobre Matsuo Basho en la edicion de febrero de National Geographic en Español (normalmente la leo en orden y apenas ayer leí el artículo sobre los nubios).
De nuevo gracias.
Besos.
¡Muchísimas gracias por sus comentarios! Es con este tipo de apoyo y entusiasmo que podemos creer y crear el cambio. Como dice Jesús, nos toca cuidar al planeta, que es nuestro hogar, no nuestra plataforma de destrucción. Ya nos encontramos cambiando nuestro pensamiento y nuestro vivir diario, Vera, lo cual me parece maravilloso. Mónica, ¡le va a encantar el artículo de Basho! Es justo la capacidad de asombro de las cosas más simples pero fascinantes. Hay que hacer conciencia y trabajar diariamente para salir de una rutina indiferente y poner nuestra energía en el amor. Muchos saludos a todos, María José (mariajose@toquedequeda.net)
Sabes, María, que yo justamente ando en esa búsqueda. Mi gran anhelo es poder ir donde quiera que necesiten la ayuda de voluntarios para salvar el medio ambiente o especies en peligro, lo que sea, pero he tratado de ser voluntaria aquí, en EE. UU., donde resido ahora y en donde todos me piden ser bilingüe y una cantidad de requisitos, y yo lo único que quiero es aportar algo y estar en contacto con esa naturaleza que amo. Esto es más de lo que hablabas anteriormente con respecto a las fronteras que nos ponemos los seres humanos.
Si sabes de alguna organización donde pueda ayudar, por favor avísame.
Saludos