Foto del lector, 12 de febrero de 2008

En un claro día de diciembre, en la montaña del Estado de México a 2 700 metros de altura, observé el color de la flor de durazno contrastando con el azul del cielo y el blanco de una pequeña nube que pasaba.

En un claro día de diciembre, en la montaña del Estado de México a 2 700 metros de altura, observé el color de la flor de durazno contrastando con el azul del cielo y el blanco de una pequeña nube que pasaba.

Este gato pertenece a mi amigo Nico. Se encontraba inquieto con la cámara y su agarradera de tela. Con el último flash dejó de molestar y se fue a comer velozmente.

Nunca me he considerado nacionalista. Desde que era pequeña mi mamá se dedicó a enseñarnos a mí y a mi hermana a ser lo que ella llama “cuidadanas del mundo”. Eso ha afectado mi condición de viajera permanente y de no creer en las fronteras.

Esta foto fue tomada en un paseo de fin de semana con mi familia en el Zoo Ave, en La Garita de Alajuela, Costa Rica.

Esta imagen es parte de un proyecto documental que captura los rostros de jóvenes emigrantes mexicanos quienes, desde que cruzan la frontera norteamericana, confrontan un duro proceso de adaptación.