Foto del lector, 30 de abril de 2008

Un día en la mañana, noté que mi perro estaba inquieto porque lo encerraron en un cuarto mientras construían.

Un día en la mañana, noté que mi perro estaba inquieto porque lo encerraron en un cuarto mientras construían.

Mis alumnos escribían ensayos en papel tan barato y delgado que se sentía como piel de cebolla. Las quebradizas páginas se deshacían con facilidad; sostenidas contra la luz, se volvían translúcidas.

La repentina prosperidad de China trae consigo libertades nunca antes soñadas. Y nuevas ansiedades.

Con las Olimpíadas que se acercan, China rebasa los límites de la arquitectura para su fiesta de presentación en sociedad.

Se avecina una crisis en el centro de China septentrional ya que su recurso vital, el Río Amarillo, sucumbe ante la contaminación y la explotación excesiva.