Dentro del dragón
Dentro del dragón
MIS ALUMNOS ESCRIBÍAN ENSAYOS en papel tan barato y delgado que se sentía como piel de cebolla. Las quebradizas páginas se deshacían con facilidad; sostenidas contra la luz, se volvían translúcidas. La redacción en inglés era imperfecta pero, en ocasiones, eso dotaba de más fuerza a las palabras: “Mis padres nacieron en familia pobre de agricultores –escribió un joven que había elegido el nombre inglés Hunt–. Nos dijeron que habían comido cortezas, pasto, etc.
En ese entonces el abuelo y la abuela no tenían mentes abiertas y no permitieron a mi madre ir a la escuela porque es niña”. Un compañero de clase describió a su madre de la siguiente manera: “Su cabello se vuelve blanco plateado, y algunos de sus dientes se hacen móviles, pero trabaja tan duro como siempre”. Esos eran temas comunes: mis estudiantes estimaban la paciencia y el esmero, además, les gustaba escribir sobre la familia. Los acontecimientos nacionales a menudo los dejaban perplejos.
“Soy china, pero siento que es difícil mirar a mi país con claridad –escribió una mujer llamada Airane–. Creo que hay muchos jóvenes están tan confundidos como yo”.
Su maestro sentía lo mismo. En 1996, me habían enviado a China como voluntario de Peace Corps, y era la primera vez que vivía en el país y estudiaba el idioma. De lo único de lo que estaba seguro era que el lugar iba a cambiar. Deng Xiaoping seguía vivo, aunque había rumores de que su salud era mala. Hong Kong aún pertenecía a los británicos; China no se había unido a la Organización Mundial del Comercio; hacía poco, Pekín había fracasado en su intento por ser la sede olímpica de 2000.
En el curso medio del Yangtsé, el gobierno construía la presa hidroeléctrica más grande del mundo, el proyecto de las Tres Gargantas, y se me asignó un trabajo como maestro en Fuling, una pequeña ciudad que sería afectada por la nueva presa. El Yangtsé podía verse desde mi salón de clases y a cada mirada me preguntaba cómo ese imponente río podría transformarse alguna vez en un lago.
Al principio, mucho de lo que aprendí acerca de China provenía de la lectura de los ensayos de piel de cebolla, capa por capa. El pasado podía ser doloroso para mis estudiantes: cuando escribían sobre la historia de su país, la cuestión solía ser personal. Incluso un acontecimiento distante, como la Guerra del Opio del siglo XIX, los indignaba, porque los chinos creían que una agresión extranjera de ese tipo había iniciado la prolongada decadencia del país.
Cuando llegaba el turno a las catástrofes contemporáneas (el Gran Salto Adelante, la Revolución Cultural), dejaban muchas cosas sin decir. “Si yo hubiera sido Mao Zedong –escribió una estudiante muy diplomática, Joan–, no habría permitido que la cosa sucediera entre 1966 y 1976”. Sin embargo, se negaban a juzgar a sus mayores. Eileen escribió: “Hoy en día, cuando la contemplamos [la Revolución Cultural] con nuestra propia vista, sentiremos que las ideas y las acciones de nuestros padres son un tanto ciegas y fanáticas, pero si consideramos esa época con objetividad, creo que debemos entender y podemos entenderlos”.
Fueron los primeros chinos criados en el mundo después de Mao. La mayoría eran bebés en 1978 cuando Xiaoping comenzó los cambios para la entrada del mercado libre, que a la larga se conocieron como Reforma y Apertura. La mayoría de mis estudiantes provenía del campo y, cuando eran niños, todavía 80 % de la población del país era rural. Muchos de sus padres eran analfabetos; a algunas de sus abuelas les habían deformado ritualmente los pies. Varios de mis estudiantes eran las primeras personas de sus aldeas que asistían a la universidad.
Se titulaban en inglés, una nueva materia para un país que esperaba superar una historia de relaciones exteriores conflictivas. Desde la Guerra del Opio, los chinos habían vacilado entre percibir al mundo exterior como una amenaza o una oportunidad, hasta que la xenofobia de Mao dio por resultado dos décadas de aislamiento. Sin embargo, Deng asumió el enfoque contrario, alentando el comercio exterior y, durante los noventa, todas las instituciones de educación media superior comenzaron a instituir cursos obligatorios de inglés.
El país afrontaba una grave escasez de instructores, y la mayoría de mis alumnos acabaría dando clases en escuelas de ciudades pequeñas. En ocasiones, la antigua xenofobia aparecía en sus ensayos. Una vez asigné el tema “¿Qué odian?” y esas páginas quebradizas nunca habían contenido tanta ira. Odiaban a los japoneses por haber invadido su país en los años treinta del siglo xx; odiaban al gobierno nacionalista por regir Taiwán. “Detesto a todos los países del mundo que abstruyen [sic] nuestro país desarrollándose,” escribió Sean.
La historia era algo muy personal, al igual que las relaciones internacionales; un estudiante de nombre Richard odiaba a un hombre que no conocía, el presidente de Taiwán. “Lee Teng-hui no seguir mandato del cielo y no cumplir con los deseos populares del pueblo –escribió Richard–. Quiere Taiwán siga siendo un reino independiente que está bajo su dominio”.
Sin embargo, ya entonces era más habitual que los chinos vieran el mundo exterior como una oportunidad, y mis alumnos solían mostrar una intensa curiosidad. Hacían preguntas interminables sobre las costumbres, las leyes y los productos estadounidenses. Eran soñadores, y me daba cuenta de que algunos de ellos se aventurarían lejos de casa.
En todas las clases se destacaban determinados alumnos, como una joven llamada Vanessa. Era hermosa, su inglés era de los mejores de su grupo pero, sobre todo, sus ideas eran diferentes. “Algún día visitaré Estados Unidos para contemplar las vastas y eternas praderas del Medio Oeste –escribió–. Y quiero saber qué aspecto tienen los indios y qué tipo de vida llevan”.
DESPUÉS DE TERMINAR MI TRABAJO con los cuerpos de paz, permanecí en China como escritor y, a final de cuentas, pasé más de un decenio en el país. Durante ese tiempo fui testigo de numerosos acontecimientos importantes: la muerte de Deng Xiaoping, el retorno de Hong Kong, la exitosa candidatura para ser sede de los Juegos Olímpicos de 2008.
La antigua ira estallaba ocasionalmente, como en las manifestaciones multitudinarias a raíz del bombardeo de la OTAN en la Embajada China en Belgrado, en 1999. Ese mismo año, las protestas de los practicantes del Falun Gong figuraron en los encabezados de los diarios; unos cuantos años más tarde, el brote de Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS) ocupó brevemente la atención mundial.
Sin embargo, estos incidentes fueron notables por lo poco que afectaron la vida del chino promedio. Esto fue muy distinto al devenir del siglo XX: después de 1900, cuando la Rebelión de los Bóxers asoló Pekín, cada decenio incluía, por lo menos, una revuelta política importante. Estos acontecimientos solían ser violentos, desde la invasión japonesa, pasando por la Revolución Cultural, hasta llegar a la masacre en la Plaza Tian’anmen, en 1989. En conjunto produjeron un siglo turbulento, razón por la cual mis estudiantes escribían con tanta sutileza sobre el pasado.
Tal vez esta conciencia de una historia dolorosa fue también la causa por la cual los noventa resultaron tan distintos. Se convirtieron en la primera década de la China contemporánea en la que no hubo ninguna revuelta relevante y, hasta ahora, el siglo XXI también ha sido pacífico. Además, pese a la falta de cambios políticos, el país se ha transformado radicalmente. Durante tres décadas la economía ha crecido a una tasa media anual de casi 10 %, y más personas han salido de la pobreza que en cualquier otro país o en cualquier otra época.
China se ha convertido en el hogar de la mayor urbanización en la historia humana: un número estimado de 150 millones de personas ha abandonado el campo, sobre todo para trabajar en las ciudades fabriles de la costa. De acuerdo con casi todas las mediciones, el país es ahora el mayor consumidor mundial, emplea más granos, carne, carbón y acero que Estados Unidos. Después de un siglo de poderosos dirigentes y de agitación política, la historia China se ha convertido en la historia del ciudadano promedio. Sin embargo, existen riesgos cuando un país depende de los sueños de cada uno de los 1 300 millones de habitantes, en lugar de un sistema político coherente con un inequívoco imperio de la ley.
China afronta una crisis ambiental: el país se ha convertido en el principal emisor de dióxido de carbono en el mundo y hay una grave escasez de agua y de otros recursos básicos. La brecha entre ricos y pobres se ha ensanchado peligrosamente. La diferencia entre los ingresos en las zonas urbanas y rurales es mayor que tres a uno, la más alta desde que comenzaron las reformas en 1978. Cada uno de estos problemas es demasiado amplio para que el ciudadano promedio lo resuelva, o inclusive para que lo entienda. Y, dado que el gobierno sigue restringiendo mucho la libertad política, las personas están acostumbradas a evitar ese tipo de cuestiones.
Mis alumnos me enseñaron que todo era personal (la historia, la política, las relaciones internacionales), pero esta manera de abordar las cosas genera límites lo mismo que conexiones. Para muchos chinos, si el problema no los afecta personalmente, bien podría no existir. Con el paso de los años, he permanecido en contacto con más de cien de mis antiguos estudiantes. Hace mucho tiempo que desapareció el papel de piel de cebolla; hoy se comunican por correo electrónico y teléfono celular. La mayoría sigue dando clases y viven en pequeñas ciudades, formando parte de la nueva clase media. Debido a la migración, sus antiguas aldeas están muriendo, al igual que las regiones rurales de toda China.
Aunque mis alumnos eran pacientes con los defectos de sus mayores, hoy parecen sentirse más alejados de los jóvenes a quienes les enseñan. “Hoy en día, nuestros estudiantes tienen sus propios puntos de vista e ideas, y hablan sobre democracia y libertad, independencia y derechos –escribió Sally–. Creo que les tenemos miedo, en lugar de que ellos nos teman”. Un compañero de clase señaló que en la actualidad casi todos los alumnos provienen de hogares de un solo hijo, y muchos han sido mimados por padres indulgentes. “Nosotros tuvimos una infancia pura –escribía Lucy–, pero ahora los estudiantes son diferentes, están mucho más influidos por los aspectos modernos, incluso por la sexualidad. Cuando éramos jóvenes, el sexo era tabú para nosotros”. Hace poco envié un breve cuestionario preguntándoles cómo había cambiado su vida. Llegaron respuestas de todo el país, desde la provincia de Zhejiang al Este, hasta el Tíbet en el extremo occidental.
La mayoría describía su vida material como radicalmente distinta. “Cuando me titulé en 1998, le dije a mi madre que si obtenía 600 yuanes [unos 70 dólares] al mes, estaría satisfecho –escribió Roger–. En realidad, ganaba entonces 400 yuanes y ahora recibo unos 1 700 al mes”. Cuando les pregunté sobre su posesión más valiosa, 70 % respondió que habían comprado un apartamento, por lo general recurriendo a préstamos.
Uno de mis alumnos había adquirido un auto recientemente. Sin embargo, la preocupación más común parecía desprenderse de los pagos de hipotecas. “Hace 10 años me preocupaba no tener una familia buena y cálida –escribió Belinda–. Ahora me inquieta mi préstamo con el banco”. Ninguno de sus compañeros de clase expresó inquietudes sobre la reforma política, las relaciones exteriores ni ninguna otra cuestión nacional. Nadie mencionó el medio ambiente.
DURANTE AÑOS no tuve noticias de Vanessa. Finalmente, un lustro después de que fui su maestro, recibí un mensaje electrónico suyo. Había hallado un trabajo de ventas en una empresa que producía piezas electrónicas: “He cambiado mucho. Ahora estoy en Shenzhen, una ciudad grande en China… ¿Conoce empresas estadounidenses como America II o Classic components corp? Son nuestros clientes. Estoy un poquito orgullosa de tener oportunidad de cooperar con ellos. Como son compañías muy grandes en el mundo, incluso el presidente Bush visitó America II el año pasado. Y la gran razón por la que me gusta mi trabajo ahora es porque puedo usar mi idioma que aprendí”.
Cuando estuve en Shenzhen la siguiente vez, nos encontramos en el vestíbulo del Hotel Shangri-La.
“¿Vio mi automóvil? –preguntó Vanessa y advertí la decepción en sus ojos por haberme perdido de su llegada. Me explicó que su novio le acababa de regalar el vehículo–. Él es el jefe de mi empresa”, señaló.
Todavía era muy bonita, y no pude más que conjurar una imagen estereotipada del jefe: un cincuentón lascivo que fuma cigarrillos de marca Chunghwa y habla a voz en cuello por el celular. Pero le dije que me gustaría conocerlo.
“Ah, él está esperando –mencionó Vanessa–. Tuvo que conducir él porque yo todavía no tengo mi licencia de manejo. ¡He estado demasiado ocupada!”.
Caminamos hacia fuera. En el estacionamiento estaba un BMW Z4 3.0i coupé convertible –en China, este auto cuesta 100 000 dólares–. Me asomé al interior: no había cigarrillos, no había ningún teléfono celular. Corte de cabello militar, acné, ropas arrugadas. Él sonrió cortésmente, se bajó del auto y me dio la mano. El jefe de la empresa tenía unos 27 años.





Hola ! Señor Peter Hessler !
Al terminar de leer su nota, se ve claramente que usted aprendio mucho en China, que el tiempo y las mentes cambiaron notablemente. Que sus ex-alumnos los aprecian y respetan.
hola que tal soy Noé Castillo Ramírez. estudie de la carrera de técnico en arquitectura y construcción,
Mi comentario es sobre los proyectos que existen en la delegación Tláhuac como el relleno sanitario, el reclusorio y la nueva línea del metro. En el trabajo final de la escuela a dos compañeros y a mi nos ofrecieron proyectar un parque ecológico en la delegación Tláhuac, en el ejido de san Pedro Tláhuac de 544 hectáreas y que fue un trabajo que duro mas de 2 años para poder resolver y nos sirvió para poder terminar nuestros estudios.
Me gustaría tener una oportunidad de mostrarte dicho trabajo con la finalidad de poder buscar algún articulo sobre la otra cara de la moneda de que existen otros proyectos que pretenden un rescate parcial de un gran ecosistema en peligro de desaparecer. Mi interés es solamente que la gente sepa de un proyecto diferente de lo que se esta hablando últimamente y esperando que comiencen diferentes proyectos de rescate ecológico en la ciudad. Muchas gracias .
interesante
una pregunta a los amigos de Natgeo… me quiero inscrivir para subir una fotografia para preservar el santuario, quieren construir una represa… lo e intentado pero no puedo
Saludos
felicitaciones por este gran articulo sobre la próxima “potencia mundial” Admiro esta cultura milenaria. Me ha interesado mucho el articulo. Quisiera que informaran cuando hayan ofertas o promociones de turismo para China, informamrme.
Cordialmente
Jaime Nasa
muy interesante en verdad que de imprecionada!!!!
cuestión muy importante la que tocó, la homogeneidad de este pais. Yo viajo a china en 1 mes a estudiar 1 año, que me recomiendas deacuerdo de tus experiencias, e estudia su cultura, una parte de su extensa historia y su estructura socioeconomica, pero yo se que los libros realmente te dan un panorama superficial de lo que realmente es el estilo de vida en ese pais. Que me recomiendas estudiar, aprender ? Y en tu estadia que ha sido lo mas importante; lecciones de vida, experiencias aparte de las académicas..
Saludos ….
QUE BINITA FOTO
realmente es la mejor publicacion de esta revista
felicitaciones
Gracias por la oportunidad de conocer en una forma tan resumida, la historia reciente de China.
Espero que no pierda el contacto con sus exalunnos. Gracias señor Hessler.
Tengo 17 años y me atrapo.
Interesante.
Excelente articulo muy sorprendente, una realidada que no escapa de muestras manos….
Lo Felicito Maestro. Excelente Reportaje.
Saludos.
Desde Puerto, Ordaz Venezuela.
La foto es impresionante, pero el artículo me parece de suma interés,no se puede dejar de lado los choques culturales ya que estos se dan y los beneficios y perjuicios salen a flote. Ojalá no olvidemos que la naturaleza es importante y no extingamos todo.
Gracias por mostrarnos esta hermosa y milenaria parte del mundo
me impresiono mucho, conque fluidez relata todo, nos adentra tanto, que sinceramente, decearia que hubiera seguido el relato, mil felicidades, en un pequeño texto nos describio el pais en grande.
ojala y no pierda el contacto con sus alumnos.
me gusto mucho,En vdd la historia esta muy interesante y creo que me sirvio de mucho leerla ya que no se mucho sobre la cultura china…..
un gran saludo.
es muy bonita de verdad la cultura china m encanto pero q lastima q sean tan cochinos y no ayuden a prevenir el calentamieto global. SALVEN
EL PLANETA
Muy buen reportaje y los otros son magnificos.
Nos muetran que no somos tan distintos de nuestros hermanos del mundo y que nos enfrentamos a la globalizacion como podemos o como mejor consideramos.
Quiero compartir con los lectores aqui presentes y los que aun no han dejado su huella electronica el siguiente comentario, me gustaría saber que opinan, acá esta mi correo electronico, hace ya dos decadas en México se vivio una moda, que yo no alcance a entender muy bien por mi corta edad pero ahora la veo reproducida en otro pais (china)muy muy lejano y es el de ponerle a los hijos nombres anglosajones, acá pues se los ponina sin tener uno digsmos tradicional o en algunos caso si y es así que nombres como: brallan (bryan) brandon, Chirly (Sherly), estefaní (Stphany) fueron muy populares y termino con una pregunta ¿es mera coinsidencia?
me gusto mucho toda la istoria de china y mapa
de suplemento es muy hermoso pues estoy suscrito
a esta revista ya por 4 anos y e encontrado muchas
cosas interesantes que no sabia y todo muy vienesplicado
Me gusto mucho este articulo, mas bien cronica. Soy periodista, aunque ahora no ejerzo, pero siempre he admirado esa forma de escribir, en apariencia sencilla, mas sustentada por el dominio de la palabra y la sintesis. Me gustaria visitar China en calidad de periodista e introducirme en la raiz de una cultura tan especial.
Sr. Hessler:
Gracias por compartir con los lectores de NatGeo sus experiencias sobre China, en lo referente a los cambios que se han dado en la mentalidad de los nuevos ciudadanos chinos, considero que es una tendencia global, que se acrescenta constantemente por las facilidad de las personas de todas partes del mundo de acceder a los medios de comunicacion, superando de esta manera barreras gubernamentales e ideológicas.
Sus experiencias podrían catalogarse como un estudio longitudinal en el tiempo, de los cambios sociales en China.
Muy buena fotografía la que acompaña su artículo.
Buen día!
Excelente reportaje, particularmente porque reflejan los cambios que se viven a nivel sociedad en la nueva China, fuera de las cifras de crecimiento economico, que esta representando dentro del pueblo chino.
Más alla de los números y el impacto que a nivel mundial adquiere esta nación a diario, al interior se esta desarrollando una nueva sociedad, que sufrirá las consecuencias ambientales, sociales y salubres.
La lectura resultó maravillosa e interesante, ya que muestra de manera incomparable la otra cara del fenomeno chino. Felicitaciones!
Slds.
Violeta
GENIAL
interesante
bueno primero que nada grandioso reportaje de la vida social y cultural de china cabe señalar que ellos si luchan con gran esfuerzo para salir adelante y me pregunto ¿nosotros los mexicanos cuando?deberiamoss tomar ejemplo de que se puede y dar todo por el todo y no hacerle al cuento.
esa represa de las tres gargantas vaya que si ha sido un parteaguas esta inmensamente grande y siento que fue triste ver que muchas piezas arqueologicas se pierdan
bueno sin mas que decir me depido
desde mexico ,queretaro qro.
saludos
muy buen reportaje
Estimados Sres.
Me gustaría tener la portada que salio en su revista de febrero de 1952. Serían Uds, tan amables de mandarla por correo.
Soy un ferviente lector. Dentro de ello me agrada leer su muy interesante revista, de la cual se logra no solo admirar sus bellas fotos, sino además incrementar nuestro conocimiento. Los felicito, a todos y cada uno de los que laboran en ella.
Gracias.
Dr. Rogel
he estado leyendo los articulos recientes de la revista y agrdesco a los escritores son muy buenos y y aprendido muchas cosas sobre China, es increible saber que es lo que pasa del otro lado del mundo y ponerse en los zapatos del otro aunque sea por un momento.
ha sido de mucha ayuda para entender la situasion economica politica y social de ese país espero que sigan asi..
estudiante de bachillerato, 16 años.
Chiapas; México.
Saludos.
xoxo
felicitarles por tener secciones de interes general y si pudieran hacer en cada publicasion
una seccion de un pais las cosas positivas y cosas que no estan bien y sugerencias para su mejoramiento
desde este mes soy lector de esta muy buena revista de la cual no te nia conocimineto muy buen material y fotografia este numero en especial es muy interesante
esat foto esta chida mu y interesante eeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
muy interesante pero tambien muy desepcionante lo que esta pasando y no solo en china, aveces siento una gran impotencia y desesperacion, creo que el gobierno que nos rige cada dia esta peor.
Compre la revista de este mes y esta super interesante, mis felicitacion este articulo esta super bueno
ES LA PRIMERA VEZ QUE LEO UN ARTICULO COMPLETO EN HE OBTENIDO UNA GRAN EXPERIENCIA; POR ESO AMO LA LECTURA POR QUE CADA VEZ QUE LEO UN ARTICULO COMPLETO ME TRANSPORTO A ESE LUGAR ES UNA EXPERIENCIA HERMOSA Y PLACENTERA….
SIN DUDA ALGUNA LA VIDA QUE SE HA VIVIDO EN CHINA Y LAS DIVERSAS SITUACIONES QUE HA VIVIDO LA POBLACION HA MARCADO EL PENSAR DE LAS PERSONAS DE CHINA…ADMIRO LA MANERA DE ESCRIBIR DE USTED SIN DUDA ALGUNA SUS RETORICAS LINEAS INCENTIVAN A CONTINUAR LA LECTURA……ES MUY PARECIDO LO QUE LOS CHINOS SIENTEN HACIA LOS JAPONESES A LO QUE LOS MEXICANOS SENTIMOS HACIA LOS ESPAÑOLES……
Me gustaria saber cual es el nro del ejemplar dedicado a China, si me lo envian por correo me harian un gran favor. Lo adquiri y tambien lo perdí. Necesito el nro para poder encargarlo.
En la portada dice: “China, Instructivo para occidentales”.
Gracias y saludos.