El nuevo orden de Bolivia
Tras 500 años, los indígenas regresan al poder en estas tierras turbulentas.

Cerca de la entrada a la universidad pública de Cochabamba, el grafito de una pared llena de iconos izquierdistas se muestra en contra del Movimiento Al Socialismo, el partido político de Evo Morales: “¡Abajo el reformismo del MAS!”
Foto de de George Steinmetz
Villa Tunari es un pequeño poblado tropical del centro de Chapare, una provincia boliviana. Hace tres años, se expresaron aquí las profundas raíces y el poderío de la revolución étnica de esta nación andina. En aquel entonces, la región había sido afectada por numerosas inundaciones que dejaron ríos revueltos, puentes destruidos, derrumbes y muerte. Varios vehículos, entre ellos un autobús lleno de reporteros, quedaron atrapados a 16 kilómetros de la localidad, cerca del crecido Río Espíritu Santo, entre un túnel sellado por un derrumbe y el puente más cercano que había colapsado. ¿Qué clase de persona se presentaría en medio de esta catástrofe para escuchar un discurso de campaña y lanzar consignas? La respuesta fue una multitud compuesta por miles de descendientes de los pueblos indígenas, u originarios, de Bolivia. Muchos cruzaron ríos desbordados y caminaron por kilómetros para llegar a las afueras de Villa Tunari, sin preocuparse por la insistente lluvia y el lodo que les llegaba a los tobillos y les arrancaba los huaraches. Algunos miembros de la prensa logramos cruzar el río en un todoterreno a lo largo de las ruinas del puente.
Cuando llegamos, la gente llevaba horas bajo el diluvio, hombro con hombro y apretados alrededor de un endeble podio, tiritando bajo capas de plástico o empapados hasta la médula. Sin embargo, ahí permanecieron hasta el final del mitin, cuando se puso el sol. Estos hombres y mujeres se habían reunido aquí con una misión histórica: tras siglos de humillación y desafiando a la ley de las probabilidades, el siguiente presidente de Bolivia, Evo Morales, estaba a punto de surgir de entre sus filas. Este hombre, elegido en diciembre de 2005 en una de las naciones más inestables de América Latina, sigue en el poder dos años y medio después. Su gobierno se ha visto atestado de dificultades: Bolivia está partida geográficamente entre las tierras bajas tropicales y el altiplano empobrecido. Hoy estas dos regiones se encuentran más divididas que nunca políticamente. Un movimiento autonomista en la parte oriental, donde habita más población blanca, amenaza la estabilidad del gobierno. Merece la pena recordar lo improbable que parecía en ese entonces el ascenso al poder de Morales, incluso aquel día en Villa Tunari, cuando faltaban solamente unas semanas para la elección. En la capital administrativa, La Paz, varios hombres influyentes de tez clara y vestidos de traje, con los que hablé días antes de la reunión, contemplaban con una mezcla de desprecio y asombro la posibilidad de que ganara. ¿Un presidente indígena? No triunfaría jamás. O bien, será elegido, pero su gobierno estaría condenado al fracaso en el corto plazo.
En el podio, los hombres lucían guirnaldas hechas de flores y hojas de coca y hablaban en lenguas que yo no entendía, el quechua y el aimara, del antiguo Imperio inca, y que hoy siguen siendo más usadas por este público que el español. El candidato, cuyo rostro amplio y nariz aguileña sobresalían en medio de las guirnaldas de coca, fruta y verdura, avanzó y empezó a hablar en español con acento. “¡Somos aimaras, quechuas, guaraníes, los propietarios legítimos de esta noble tierra boliviana!”, gritó entre aclamaciones y aplausos. La algarabía no se hizo esperar. En algún lugar, sonaba un bombo. ¿Un presidente cuya lengua materna no fuera el español? Imposible.
Los hombres y mujeres a mi lado me ignoraban cuando intentaba entablar una conversación. Olían a lana mojada y humo. La mayoría de las mujeres usaban sombreros de paja sobre sus trenzas negras, al estilo quechua, y traían polleras de terciopelo de colores intensos sobre enaguas cortas. Las mujeres aimaras, que en general son de complexión más robusta y caras más anchas, vestían faldas largas, chales bordados y bombín en la cabeza. Los hombres usaban pantalones viejos y camisas de poliéster remendados. En la mejilla de cada uno se podía ver un bulto: las hojas de coca que mastican todo el tiempo los nativos de los Andes.
La multitud respondió a una exhortación del candidato con un canto, moviendo sus puños en el aire, zapateando y agitando sus banderas. “Sus esfuerzos no serán en vano”, dijo Morales. Y aclamaron al futuro presidente de Bolivia y a sí mismos. Habían luchado juntos desde que él era un campesino como ellos, el cocalero y líder de una batalla larga y difícil contra las fuerzas antidrogas de Estados Unidos, concentradas en esta región. Lucharon con tesón y prácticamente sin armas en interminables confrontaciones con los militares y la policía antidrogas. La estrategia consistía en no ceder ante nada, de la misma manera en que demostraban apoyo a su candidato bajo la lluvia.
El ascenso al poder de una nueva elite de pueblos indígenas militantes era inevitable. Hace casi quinientos años, los conquistadores españoles llegaron y transformaron el territorio boliviano básicamente en un campo de trabajos forzados. Las comunidades quechuas y aimaras del altiplano fueron separadas y su gente fue obligada a trabajar en minas sofocantes o en haciendas. Se les permitía la libertad suficiente para obtener apenas lo indispensable para vivir de la tierra. Los habitantes originales del Amazonas de Bolivia corrieron con la misma suerte. Después de la independencia del país, en 1825, se les envió a las tierras bajas para trabajar en la recolección de látex de los árboles de caucho. Apenas en los años ochenta del siglo XX, las comunidades indígenas migrantes del altiplano –como las que se establecieron en Chapare– los expulsaron de sus tierras fértiles. La historia andina está marcada por estas rebeliones indígenas, pero prácticamente todas han terminado en tragedia y el cambio no ha llegado. A lo largo de Bolivia, ya muy avanzado el siglo XX, el uso de siervos seguía siendo legal. Actualmente, fuera de los núcleos urbanos, los patrones aún tienen la aterradora costumbre de violar a las mujeres a su servicio, y los hijos de estas uniones deben soportar el estigma de por vida.
En 1952, una revolución nacionalista resultó en la reforma agraria y les dio el voto a las mujeres y a los indígenas (antes excluidos por “analfabetas”). Sin embargo, el país pasó la mayor parte del siglo bajo el mando de una elite militar corrupta. Cuando el ejército finalmente se retiró del poder y convocó a elecciones en 1982, Bolivia era el país más pobre de América del Sur y su deuda externa estaba entre las más grandes. Carecía de experiencia sobre la vida cívica moderna y el abismo entre la mayoría indígena y la minoría blanca de las clases superiores era infranqueable. Los siguientes cinco periodos presidenciales no fueron fruto de elecciones sino de la designación de un candidato de la clase blanca gobernante.
Esto no significa que en el lugar imperara la apatía. El país estaba en un estado de revuelta constante, gracias a los sacerdotes radicalizados, sindicatos y organizaciones locales, así como a miles de mineros desempleados y altamente politizados del altiplano que migraron a la región de Chapare para establecerse como cocaleros. Estos agricultores, que cultivaban algo que en Bolivia es tan tradicional como el tabaco, y que con frecuencia desviaban al mercado ilegal de la cocaína, lucharon contra tropas bolivianas entrenadas por las fuerzas especiales estadounidenses. Los sacerdotes y los líderes sindicales organizaron comunidades enteras para que marcharan por sus derechos. Una guerrilla indigenista de corta duración bombardeó algunas torres de alta tensión y planteó la idea del retorno al Imperio inca. A partir de 2000, cada día parecía traer una nueva avalancha de marchas, bloqueos de caminos y huelgas.
En diciembre de 2005, como si repentinamente los indígenas bolivianos se percataran del poder de sus números, el grupo se lanzó a votar con una meta común. En el censo de 2001, 62 % de la población se identificaba como indígena. Seis semanas después del mitin en Villa Tunari, Evo Morales ganó la elección presidencial con 54 % (la primera victoria mayoritaria de esta magnitud en décadas) y con el índice de abstencionismo más bajo de la historia de este país. Las comunidades originarias del territorio nacional eligieron a docenas de miembros como representantes para ambas cámaras del congreso. Tras la toma de posesión, en una ceremonia que incluyó ritos andinos tradicionales oficiados por amautas, o sabios, quechuas y aimaras, el presidente Morales nombró cuatro ministros de su gabinete que tenían apellidos indígenas o que conservaban las usanzas de sus ancestros y convocó a elecciones para integrar una asamblea con la misión de redactar una nueva constitución. Cuando aquella sesionaba, se podía ver trabajando a docenas de delegados indígenas con sus tradicionales vestimentas coloridas. Además del español, las 36 lenguas indígenas que se hablan en Bolivia fueron declaradas oficiales en el proyecto de la carta magna. Cinco siglos tras la conquista, se vislumbraba la posibilidad de un Nuevo Mundo en Bolivia.
En el humilde salón de sesiones del edificio municipal de Achacachi, un poblado a más de 3600 metros de altura sobre el nivel del mar, la consejera Gumersinda Quisbert, de 42 años, se sentó en un viejo sofá de plástico con la vista firme bajo el borde dorado de su bombín. Portaba un chal bordado y raído, y habló con vehemencia, aunque en español titubeante, sobre las transformaciones en su distrito de origen, que ahora tenía un alcalde y un consejo indígenas. “Antes, los campesinos no teníamos forma de ingresar a una oficina del gobierno oficial –dijo Quisbert, y puso un ejemplo–: Yo estaba involucrada en una demanda con mi esposo, y cada vez que íbamos a la corte, como yo traía una pollera (las faldas y enaguas tradicionales) siempre me pedían que esperara afuera”.
Quisbert había pasado la mañana en una reunión del consejo convocada para explicar el presupuesto de construcción a los representantes de un poblado dentro del distrito. La junta se realizó en aimara, con uno que otro término moderno en español, como “techos de cinc” y “estándares ecológicos.” El público, hasta donde podía verse, parecía estar conformado por todos los adultos del pueblo, entre ellos, madres lactantes con sus bebés. Llenaron las sillas doradas imitación Luis XIV en la descuidada habitación y escucharon con atención. Hicieron preguntas específicas y pertinentes a sus representantes electos.
Pero algunos de los cambios en Achacachi eran desconcertantes. Una de las exigencias permanentes de los pueblos originarios –que Evo Morales convirtió en promesa de campaña e incluyó en la nueva constitución– fue que las ayllus, o comunidades rurales tradicionales, pudieran resolver disputas locales según su antiguo sistema de códigos y sanciones. Tras ganar la presidencia, Morales designó una líder sindical quechua, Casimira Rodríguez, como su primera Ministra de Justicia para supervisar el cambio. Muchos bolivianos se preocupan de la existencia de sistemas de justicia paralelos en un país que, de por sí, ya está dividido, pero otros sostienen que la justicia ayllu sortea la burocracia y privilegia la resolución de conflictos sobre el castigo. Sin embargo, Quisbert dio un ejemplo diferente sobre cómo funcionaba el nuevo sistema: “Si una pareja de esposos pelea –dijo– y el caso se lleva en el pueblo, ante una corte, se aplicará una multa. Si el caso se juzga dentro del ayllu, se usará un látigo”.
La gran parte de los líderes indígenas de hoy surgieron en los ochenta a partir de movimientos sociales locales y sus miembros, por tanto, no son bien vistos por la elite blanca conservadora en las planicies tropicales del sureste, donde se genera la mayor parte del dinero boliviano, gracias a las industrias del gas natural y el petróleo, los bancos, la agricultura y la ganadería. Hay movimientos autonomistas importantes en estas provincias orientales que exigen más control sobre los recursos locales y el conflicto con el nuevo gobierno ha aumentado cada vez más. Por su parte, los movimientos indígenas y locales siguen siendo polémicos, y ninguno de los problemas estructurales que mantienen empobrecidos y descontentos a los ciudadanos bolivianos se ha resuelto. Una de las metas de Evo Morales, incluso antes de llegar al poder, fue reformar la constitución para permitir que hubiera una reelección de los periodos de cinco años de los presidentes. Esta medida fue revocada temporalmente, pero la pregunta de cómo sobrevivirá como líder de una nación tan volátil y como representante de un movimiento que solía mostrar su descontento derrocando presidentes sigue en el aire.
Morales se ganó la atención del público originalmente como el jefe de los cocaleros de Chapare, una organización improvisada que ha sido vilipendiada por la elite política. El hombre tiene su carisma y, en un principio, se percibía incómodo al tratar con personas que sabían más que él sobre algún tema, como la economía o el protocolo. En sus conferencias de prensa dependía mucho de su vicepresidente urbano, Álvaro García Linera, ex miembro de un grupo guerrillero que propuso el regreso al Imperio inca (pero que era miembro blanco de la elite) para que lo ayudara con los datos que él desconocía.
Recientemente, el Presidente Morales se ve más adaptado a su cargo. Y a pesar de sus tendencias radicales y del ambiente turbulento que heredó, ha logrado mantener el país en un curso sorprendentemente estable. En esta primavera, sus índices de aprobación permanecían bien, a pesar de no poder lograr un consenso entre los intereses opositores sobre el futuro de esta nación fracturada. Las marchas, bloqueos de caminos y confrontaciones con militares y policías que derrocaron a sus predecesores no han alcanzado los niveles anárquicos que tenían al país en efervescencia antes de su elección. Ha seguido con diligencia la erradicación de la corrupción institucional, aunque hay pocas esperanzas de lograr esto en el futuro cercano. Conserva su aversión visceral hacia Washington, que surgió cuando fue líder de la lucha contra el programa antinarcóticos de Estados Unidos, pero ha mantenido las relaciones con la administración Bush dentro de los límites del protocolo. Y las dos medidas más controvertidas que ha tomado –la nacionalización de la industria de hidrocarburos y el ambicioso programa de reforma agraria que se está llevando a cabo– no le han restado inversionistas internacionales.
Iván Arias, experto en planeación municipal que ha trabajado mucho tiempo en las comunidades indígenas y observador del gobierno, menciona que Morales ya ha durado más en el poder que lo que la mayoría de los no indígenas esperaban, debido a que cuenta con el apoyo popular, y el flujo de efectivo para mantenerlo. “Hay mucho dinero nuevo –apunta Arias–. Tenemos el dinero del petróleo y del gas, el que proviene del turismo y las remesas que los bolivianos en el extranjero envían a casa. Y también el dinero del comercio de la cocaína”. El área de cocales creció 8 % en 2006, aunque el número de laboratorios de esta droga destruidos aumentó más de 50 por ciento.
Arias me comentó que Morales, quien fue un notorio miembro del congreso antes de ser candidato a la presidencia, practica la política de la misma manera en que juega futbol, una de sus pasiones: “Es un gran oportunista, así que sabe cómo anotar goles”. Entre sus opositores de ambos lados, hay quienes sostienen que un político que juega este deporte, usa pantalones de mezclilla y ahora apenas habla la lengua aimara nativa de sus padres, actúa con hábil oportunismo al postularse como candidato indígena.
¿Pero cuáles son los requisitos para ser indígena? Y, si se es indígena, ¿se es también boliviano? Si esto es cierto, entonces, ¿cuál de las dos identidades tiene prioridad? En la nueva Bolivia estos profundos cuestionamientos filosóficos repentinamente son tan comunes como la disputa sobre si la más reciente ganadora del concurso Cholita Paceña podía ser auténtica si sus trenzas eran falsas, y tan serio como los argumentos entre los militares y los grupos indígenas sobre si las banderas indígenas de colores a cuadros, llamadas wiphalas, pueden portarse en el desfile militar anual en Santa Cruz. “En realidad, para nosotros Bolivia no existe”, dijo Anselmo Martínez Tola, un hombre agradable de plática pausada que viene de Potosí quien era, según el letrero de su puerta, el “mallku a cargo” en las oficinas centrales del Consejo Nacional de Ayllus y Markas de Qullasuyu. El nombre del consejo se refiere a la “federación nacional de comunidades quechuas y aimaras del cuadrante del antiguo Imperio inca que alguna vez incluyó a los Andes bolivianos”. Pese a lo parco de la decoración del lugar, es una de las organizaciones indígenas más poderosas de Bolivia, con 10 delegados en la asamblea constitucional. “Bolivia es el nombre que se impuso hace apenas 183 años –dijo el mallku, o líder tradicional–. Yo me siento más quechua que boliviano, más originario que boliviano”. Reconoció con pesar que no traía la vestimenta tradicional indígena y le pregunté si sus hijos seguirían siendo indígenas si nacieron fuera del ayllu, hablaban español, usaban pantalones de mezclilla y emigraban a Nueva Jersey en busca de trabajo. “Claro –respondió–. La misma sangre corre por sus venas y esa no se puede cambiar”.
Abel Mamani, un hombre delgado y alerta que recientemente ocupó el puesto de Ministro de Aguas, tiene otro punto de vista. Antes de que fuera elegido Morales, Mamani era el líder de la Federación de Juntas Vecinales para la gigantesca ciudad, de 30 años de edad, llamada El Alto, en las afueras de La Paz o que, mejor dicho, se posa justo sobre ella, ya que está en el borde del valle que alberga a la capital. El Alto es una caótica ciudad de migrantes, la mayoría indígenas del campo, y es un centro de turbulencia política. Aquí se organizaron las huelgas y los bloqueos de caminos que sitiaron La Paz a partir de 2003, y Mamani fue quien, como líder de la federación de El Alto, dirigió el movimiento huelguista en el amargo 2005. El agua es uno de los temas más explosivos en las ciudades bolivianas, en particular en El Alto. Morales creó un ministerio para esto. Mamani, de 41 años, quien había tenido varios trabajos distintos, fue su primer dirigente (llegó igual de pobre que muchos miembros del gabinete al tomar posesión, y era más talentoso que la mayoría como político. Fue despedido el año pasado por presunto malgasto de fondos públicos en uno de sus viajes oficiales a Europa).
Le pregunté a Mamani si él era indígena y sonrió irónicamente: “Soy un líder indígena surgido de los movimientos políticos protagonizados por los indígenas y otras personas empobrecidas –dijo–. Pero no provengo del campo. Mis abuelos sí, al igual que sus ancestros. Se podría decir que son originarios. Pero mis padres emigraron a la ciudad y ahí nací yo. Mis hijos sí que están completamente urbanizados”. Se encogió de hombros, con las palmas de las manos hacia arriba. “Además, hay otra cosa que considerar. El Alto es una de las tres ciudades más grandes del país. Está conformada por una mezcla de personas de todos los rincones de Bolivia y de todas las clases sociales. Entonces, ¿el líder de un lugar lleno de indígenas y otros tipos de personas debe ser cabeza sólo de los indígenas?”. Los políticos nacionales que declaran serlo se enfrentan a algunas cuestiones morales difíciles, añadió. Si fueran ricos, ¿serían menos indígenas? ¿Se puede decir seriamente que el color de la piel define el carácter? Y, continuó, definitivamente él no era un qara, que significa “blanco”.
“Cuando decimos que soy indígena –apuntó finalmente–, supongo que estamos refiriéndonos a mis orígenes. Probablemente también estemos hablando un poco sobre la manera de ver el mundo”.
Lejos del ruido de automóviles y la contaminación de la carretera fuera de la rica ciudad tropical de Santa Cruz, hay un camino de tierra lleno de basura. Cerca de este se encuentra el Barrio Bolívar, una docena de chozas de adobe, más o menos idénticas a miles más que rodean la ciudad. Estas viviendas están agrupadas alrededor de un polvoso claro central que tiene en un extremo una capilla evangélica construida de ladrillos y, en el otro lado, el orgullo de la comunidad: una escuela de dos habitaciones, hecha también de ladrillo. Junto, dentro de un círculo de malla de alambre, hay más polvo y basura. También algunas plantas, una cinia y un escuálido aguacate.
Junto a este jardín, rodeados de polvo, bolsas de plástico y contenedores de queroseno vacíos, había tres hombres sentados, eran morenos y vestían camisetas y pantalones de mezclilla, tallando tiras de madera para convertirlas en flechas. Eran miembros del grupo étnico ayoreo, quienes incluso en los sesenta defendían fervientemente sus tierras en la región de Chaco. Los misioneros que se aventuraron a estas zonas tuvieron muertes desagradables. Los ayoreo, con el cuerpo decorado con pinturas rituales, cruzaron la selva entre Bolivia y Paraguay, cazaban y pescaban, recolectaban miel y frijol, maíz y calabaza durante la época de lluvias. Hace cuatro años, un grupo de 17 ayoreos, extenuados física y emocionalmente, surgieron de sus selvas en Paraguay y cambiaron su vida seminómada por otra como la de sus parientes en Barrio Bolívar, donde la mortalidad infantil es devastadora y hay muy pocas oportunidades de trabajo. Para los ayoreo, el choque cultural y el desplazamiento de los pueblos andinos de la conquista es algo que sucede en este momento.
Hoy parece que se están adaptando más, aunque no necesariamente mejor, al sistema capitalista de la ciudad. Los que en otro tiempo fueron cazadores recorren las calles de Santa Cruz y venden sus flechas, o en el caso de algunas de las mujeres, sus cuerpos, pero parecen conservar el placer de la conversación, como pude comprobar cuando los tres hombres y yo nos unimos a otros miembros de la comunidad y, con la ayuda de una mujer que hablaba español, conversamos sobre los osos hormigueros a los que esperaban cazar en sus selvas, cada día más chicas, sobre lo deliciosos que eran y sus largas colas. Platicamos también sobre México, país del que han oído por la música ranchera, que les gusta mucho, hasta que se nos terminaron las palabras en común y nos despedimos.
Al intentar definir qué es lo que distingue a los indígenas de otros seres humanos, Abel Mamani aseguró que están unidos por cierta cosmovisión, sin embargo, para un observador externo, no sería obvia la similitud de los ayoreos –que han ingresado al mundo moderno tan recientemente– con los infatigables aimaras y quechuas. Estas personas del Altiplano siguen relacionadas de muchas maneras no sólo con el Imperio inca, por su forma de vestir y su distribución de la tierra, sino también con la corona española y la revolución nacionalista de 1952. Los conquistadores españoles únicamente vieron “indios” donde, sólo en Bolivia, existen más de cincuenta diferentes culturas y grupos de lenguas. El enorme peligro que corre el actual gobierno es ver a la poderosa mayoría aimara y quechua como representante de todos los pobladores originarios de Bolivia. Le pregunté al presidente del consejo municipal de Achacachi qué era lo que esperaba. El Qullasuyu –el Imperio inca–, respondió. Pero la mujer ayorea que había traducido amablemente para su gente en Barrio Bolívar tenía una meta más simple y urgente: “Queremos ayuda para que otorguen becas a nuestros jóvenes, para que puedan salir del barrio y tengan una buena educación en algún lugar”, comentó. Entre la esperanza y la necesidad, hay espacio para una mejor Bolivia.





Saludos.
En la edicion impresa de Julio 2008, en el articulo “El nuevo orden de Bolivia”, en una de las fotos salen unos retratos de Simón Bolivar y Antonio José de Sucre y en la leyenda al pie de la foto aparece, heroes Bolivianos, debo corregirlos y hacerles saber que ambos proceres son Venezolanos, si bien, sus luchas independentistas los llevaron hasta Bolivia, sus origenes deben quedar claros.
Gracias.
Yo era uno de los que creía que Evo, no iba a durar más de tres meses. Me equivoqué. Leyendo este artículo, me doy cuenta de que la información de los grandes medios, es muy simple, y que desde Uruguay, esa información sin contextualizar, casi que no sirve para nada.
Gracias una vez más a National Geographic, por acercarme un poco de realidad diferente.
Saludos
La verdad me emociono mucho su artículo Stra.Alma Guillermoprieto, soy chilena y me duele mucho las diferencias de nuestras naciones; aún así y deseandole el mayor de los exitos, un saludo a todos los hermanos bolivianos.
Mucho éxito y prosperidad.
me parecio muy interesante que hayan publicado la investigacion realizada en torno a los problemas politicos y etnicos en bolivia, desconocia las raices de los problemas de esa nacion, ya que la unica informacion es la de los medios de comunicacion y en cierta manera es poca, y en ocasiones con ciertas dudas.
es un caso mas de identidades etnicas igual a las de latinoamerica debido a la conquista, ocurrida hace mas de 450 años, y que actualmente los indigenas en este caso de bolivia estan encontrando, me da mucho gusto, y felicidaes.
Yo les envio algo mas directo: He trabajado en las brigadas de erradicacion de Coca donde nos enboscaban, disparaban asesinaban a gente incente los indigenas del Chapare cerca a Villa Tunari, ahora que Evo Morales esta al poder hay mas fabricacion de cocaina, las plantaciones de coca por lo menos son de 3 has. por agricultor ganan aproximadamente 10.000 Sus americanos cada tres meses por vender la hoja de coca. Se dedican mas a beber y quieren que la ayuda externa se baya.
Soy profesional y nadie nos toma en cuenta debes tener un aval politico para trabajar en algun cargo publico.
Ademas la mayoria de los funcionarios publicos no son profesionales, dentro de poco si no cambian las cosas creo que va haber enfrentamientos serios entre la gente de la ciudad y los del campo.
El Sr. Evo Morales no invierte en la gente si no en la politica.
Respeto la opinion del que escribio este articulo pero creo que no conoce muy la realidad de mi pais.
Gracias
Devo anadir que los problemas que enfrenta Bolivia no son cosa de ahora estos bienen desde la creacion de la republica, y aun mucho entes, la corupcion, razismo e intolerancia siempre han estado presentes. Los nativos sean quechuas,aymaras,guaranies y otras etnias de bolivia y toda america han sido tratados de la forma mas vil e inhumana por los espanoles y europeos que llegaron hace 500 anos, Y para colmo de los males dejaron todo su legado de corrupcion razismo y otros males en los GENES de todos sus decendientes y estos a su ves contagiaron su enfermedad a los mestizos (hibridos), los indigenas no se quedaron atras tambien an adquirido ese mal que hoy en dia esta destruyendo al estado Boliviano
Con asombro veo que una publicación tan prestigiosa como National Geographic,se ha convertido, gracias a artículos como éste, en un bastión de uso político, lejos de ser imparcial, mantiene muchas imprecisiones y conceptos antojadizos.
Me voy a permitir transcribir solamente una de ellas:
“Actualmente, fuera de los núcleos urbanos, los patrones aún tienen la aterradora costumbre de violar a las mujeres a su servicio, y los hijos de estas uniones deben soportar el estigma de por vida”
POR DIOS!!! NO VOY A COMENTAR SIQUIERA.
Para su información, dentro de Bolivia Evo Morales lejos de representar a los indígenas, (ni siquiera habla quechua o aymara), representa a los cocaleros, organizados en sindicatos y financiados externamente.
El artículo es totalmente parcializado.
me parece muy interesante este articulo y la verdad me confunde los comentarios que se hacen al respecto en la parte posterior me gustaria que se profundizara mas en el financiamiento para que evo morales ascendiera al poder y si la lucha es en verdad por los indigenas bolivianos, gracias a muy interesante por difundir las problematicas de los pueblos hispanos.
El enfoque politico de este articulo me parece muy parcializado, se deberia hacer una separacion entre la linea de la Editorial Televisa y lo que NatGeo representa para todos sus lectores. Lo que me impacto de este articulo es que los flamencos lleguen hasta el altiplano boliviano y coincido con Andres Alizo en que se deberia aclarar que Simón Bolivar y Antonio José de Sucre heroes de la Independencia de Bolivia son VENEZOLANOS. Saludos y feliz dia a todos
Quien tenga interés en profundizar en el tema y no solo ver el criterio parcializado y poco estudiado de la autora,
adjunto un link que hace referencia a reciente publicaciòn en Bolivia de un libro muy revelador y le dará al lector otro asidero mejor conceptuado. Les aseguro que el contraste los hará sorprenderse: el ciudadano X http:ciudadanoxbolivia.blogspot.com
Los cambios de Bolivia es la transicción del capitalismo impuesto por la oligarquias que siempre dominaron en esta república, la revolución debe ser a un sistema de opotunidades sobre todo hacia la población de origen indigenas que es 75% de población, en estos momentos, se estan formando en nuestra Universidad Bolivariana de Venezuela, muchos de estos excluidos. que volveran y le darán un puesto de altura que merece este país andino.
Esperemos que a los alumnos de la Universidad Bolivariana de Venezuela no les apliquen una “transicción” ortográfica y salgan al menos escribiendo bien el castellano.
Hola les escribo por que me parecio interesante este articulo y los otros que sacan en las ediciones de cada mes también por que quiero decirles que sigan así es emocionante leer sus articulos.
Hola amigos los que somos decendientes de los incas, es desconcertante la verdadera historia hoy en dia nadie ni nada cambiará si no hacemos limpieza a costa de sacrificio, si nos unimos contra la tirania corrupta de esa raza inhumana,empero parece cierto que natgeo está algo pacializada como me gustaria que algun dia renazca o se reactive el imperio incaico sigan con su comentario que es tan interesante.
Saludo,
Si la intencion es mostrar a un pueblo contra las consecuencias negativas del capitalismo y sus defensores, es necesario responder las preguntas siguientes: ¿Porque el poder economico es malo? ¿Cuando un hombre o una mujer se convierten en capitalista? ¿Son todos los hijos y las hijas de Dios tan debiles para convertirse en capitalistas? ¿Porque no podemos ser todos oligarcas?; la verdad pertenese al que la cree y la realidad al que la vivio, debemos vivir con valores positivos y con dignidad y recordar que donde terminan tus derechos inician los mios.
Aceptar la realidad,es difícil para las personas de características racistas,la verdad es que el Sr Morales está haciendo las cosas bien,con gente de su propia raza,que las élites bolivianas discriminan y que siempre mantuvieron al margen .¿SERIA CONVENIENTE QUE NUESTROS GOBERNANTES TOMARAN EJEMPLOS DE ESTA INDOLE Y DEJARA DE SER INCONDICIONALES DE LOS ESTADOS UNIDOS?,.,SE PUEDE SER UN GRAN PAÍS, LA FORMULA ES BIEN SENCILLA,LA CORRUPCIÓN Y EL SERVILISMO LA HACEN IMPOSIBLE….
Aceptar la realidad,es difícil para las personas de características racistas,la verdad es que el Sr Morales está haciendo las cosas bien,con gente de su propia raza,que las élites bolivianas discriminan y que siempre mantuvieron al margen .¿SERIA CONVENIENTE QUE NUESTROS GOBERNANTES TOMARAN EJEMPLOS DE ESTA ÍNDOLE Y DEJARAN DE SER INCONDICIONALES DE LOS ESTADOS UNIDOS?,.,SE PUEDE SER UN GRAN PAÍS, LA FORMULA ES BIEN SENCILLA,LA CORRUPCIÓN Y EL SERVILISMO LA HACEN IMPOSIBLE….
que indignante la pobreza de gente que solo usca una vida mejor que la que tienen (aunque no recomendaria que fueran tan consumistas ya que engordarian como cerdos)esas personas se merecen un trato digno y no de animales ojala que puedan encontrarle una solucion a sus problemas
Felicitaciones, el articulo nos actualiza sobre las dificultades y contiendas del pueblo Boliviano, todos estamos pasando por eso, cada dia debemos orientarnos a tener una mejor sociedad, que importa el presidente de turno es responsabilidad de todos colaborar para mejorar las condiciones en la comunicacion y el trato donde podamos lograr espacios y defender puntos de vistas reales donde se vea expresada la voluntad del pueblo, el compromiso con el pais, las leyes para obtener un futuro donde todos quepamos y solucionemos las diferencias, nuevamente felicitaciones el articulo esta muy bueno.
Probablemente el indigenismo sea una baza para jugar electoralmente. Por primera vez, las minorías de las zonas rurales tienen a uno de los suyos en el despacho presidencial. Si juegan bien esta baza, podrán mejorar sus condiciones de vida.
Pero si se trata de los valores tradicionales - entendidos como una cultura- frente a las nuevas ideas, que solo se pueden gestar en un medio urbano, de la cerrazón, de la política populista basada en el enfrentamiento con los Estados Unidos, nadie saldrá beneficiado.
Bueno me referire con mucho respeto a cada interventor en el panel de comentarios, pero esta revista de gran prestigio anda un poco perdida, porque realmente no vivien dentro del Bolivia, creo que el gobierno de Don Evo Morales no puede parcializar su mandato siendo solo presidente de los “pobres” e indigenas, Evo Morales tiene tambien que gobernar en todo Bolivia, el presidente actua mas como un sindicalista que como presidente, su gobierno alenta al racismo y la división, los Aymaras son lo mas importante porque la ciudad del alto una ciudad que aglutina la mayor concentración campo - ciudad, es la que le da su mayor apoyo. Creo que esta revista deberia tener fuentes mas fidedignas para realizar un articulo como este.
Saludos.
lei con gran interes el articulo en la revista, pero me preocupo que la reseña de pie de foto en la pagina 20 de la revista, dice que en la foto se observan los “heroes bolivianos” y los simbolos patrios de bolivia. en las fotos de dichos “heroes bolivianos” se observan sus nombres “Simon Bolivar” y “antonio Jose de Sucre” ambos venezolanos. creo que eso hace ver mal no solo el articulo sino toda la revista. porque errores asi no deberian ocurrir.
hago la correcion, fue en la pagina 22
Soy un gran lector de la Revista National Geografic, y la considero de gran interés y muy interesante, sin embargo, en la publicación del mes de julio 2008, en el artículo de El nuevo orden de Bolivia, en la foto de la págna 22 que están unos funcionarios Ayparivi y en la cual reseñan que en la foto superior están unos heróes bolivianos, lo cual es herrado, ya que el de la izquierda es el Libertador Simón Bolívar Padre de 5 naciones (venezolano) y el de la derecha es Antonio José de Sucre Gran Mariscal de Ayacucho (venezolano, incluso el creador de Bolivia como nación ( l puso el nombre en honor a Bolívar), por favor en el próximo número corrigan este detalle con una fe de erratas, ya que este error es muy grave para una revista de tan alto prestigio.
Admiro a NAT GEO por todos los artículos que pude leer, pero disculpenme este árticulo solo quiere seguir la línea del boom sobre “el presidente indígena” “500 años de esclavitud, sometimiento, etc” y toda lo que implica hacer noticia. Para quienes vivimos la realidad desde hace tiempo, es muy diferente, para que lo sepan el presidente Evo es presidente no solo por los indígenas, sino porque mucha gente quiso un cambio para eliminar totalmente la basura de políticos existentes en tiempos anteriores, y por ello la gente hizo un voto castigo pensando en un cambio positivo y por que los problemas que vivía Bolivia en cuanto a los paros, bloqueos y huelgas no dejaban en paz a este querido país. Asi que por favor no quieran ponerlo como un héroe, ya que motiva la división marcada de mi país en todo país, motiva resentimiento entre campo y ciudad, en vez de ser el catalizador entre el campesino - indígena y el citadino - “capitalista”. Va por mal camino y esto va a acabar mal, creanmé los futuros artículos podrían ser sobre la GUERRA CIVIL de Bolivia, si no cambian las cosas.
Sres de Natgeo al igual que muchos coincidimos que la revista es parte de nuestra lectura cotidiana por lo brillante de sus articulos, pero creo que en este artículo sobre Bolivia “la hija predilecta de Bolivar” dejaron la parte cientifica, antropologica o humana que les caracteriza por un burdo articulo politico. Es lamentable, porque el autor quiere hacer un análisis pero se queda en las hojas al utilizar frases y posiciones propias de su pensamiento. La realidad de Bolivia como de muchas naciones latinoamericanas es dramatica y el ascenso de estos “salvadores” no es mas que una falacia y un populismo ya que ellos no representan la esencia y los valores reales de los pueblos. De que caracter originario nos vanagloriamos si somos parte de un mestizaje hoy por hoy, hablamos mal del imperio español pero no analizamos lo tirano, clasista y esclavista que era el imperio incaico. El contexto historico debemos verlo como un todo sabiendo de donde venimos, que somos hoy y que queremos ser, pero no con populismo sino con verdaderas realidades.
Deberian hacer un articulo y sobre todo una investigacion sobre todas las muertes que han habido durante estos 2 años y medio de gobierno de Juan Evo Morales, La muerte de un adolecente en cochabamba de 18 años, que lo mataron a palo y machetazos y luego lo colgaron delante de sus padres durante una manifestacion pacifica en esa ciudad, los dinamitazos y muertos de Huanuny, los 3 muertos en Sucre durante la aprovacion de la supuesta constitucion, ademas de otros casos mas. Y tambien hacer una investigacion profunda sobre el fraude electoral que esta por darse con el referendum revocatorio del proximo 10 de agosto. Siendo esta una cadena internacional de tanto prestigio deberia ser objetivo y no parcializado en sus articulos. Bolivia es un pais hermoso que no merece la venganza y el odio hacia 500 años atras para poder sobre salir.
Simón Bolivar y Antonio José de Sucre son héroes bolivianos nacidos en Venezuela. Eso todo el mundo lo sabe.
de verdad me da gusto conocer un poco mas de la historia de nuestros pueblos latinoamericanos,que para nadien es un secreto que hemos sido marginados durante la historia comtenporanea de latinoamerica.apoyo los ideales del presidente evo morales el cual apoyan y ayudan a fortalecer el movimiento revolucionario y bolivariano de latino america liderado por nuestro presidente hugo chavez vivan los pueblos latinoamericanos
muy lindo artículo…Boliva…un país… grande y con mucha esperanza…
Respetando mucho como persona a la Srta. que escribio este articulo, creo que ella se ha parcilizado totalmente, o que simplemente, sus entrevistados le dijeron todo lo que les dio su antojo, y ella muy inocentemente se lo creyo. Estoy muy de cuerdo con lo que alguien escribio mas arriba;y acotando un poco a eso creo que Evo Morales no gobierna ni siquiera para los indigenas, gobierna para lo cocaleros; quienes a simple vista con esas ropas arapientas parecen ser las personas mas pobres de bolivia, pero sin embargo son todo lo contrario, son dueños de edificio, camiones, y caserones, en las ciudades mas grandes de este pais. Creo que para poder conocer y opinar sobre la verdadera realidad de Bolivia, hay que vivir unos buenos años aqui.
Gracias.
respeto la opinion de la que escribio este articulo, pero no la comparto, ya que con el ascenso de evo al poder nisiquiera se han beneficiado los indigenas del que el tanto se jacta en representarlos, los unicos que se han favorecido con evo en en poder son los narcotraficantes del chapara, aquellos son los verdaderos oligarcas de este ya que en este momento ellos manejan a su gusto el poder con su maximo representante sindical pensionado en el Palacio Quemado. otra cosa en la que no estoy de acuerdo es que se generaliza a la ciudad de Santa cruz como si todos sus habitantes fueran ricos, para su informacion de la escritora y de los demas lectores un 50 % de su poblacion es pobre, ademas aqui viven una gran parte de gente del occidente que se han venido en busca de empleos y nosotros nunca les hemos cerrado las puertas como muchos piensan (incluyendo el gobierno)
SOY DE BUENOS AIRES, ARGENTINA Y TENGO 19 AÑOS. ME PARECIÓ MUY RICO EL ARTÍCULO PUBLICADO, OJALÁ TODOS LOS JÓVENES DE LATINOAMÉRICA LEAN Y SE INFORMAN MÁS SOBRE LA SITUACIÓN POLÍTICA Y SOCIAL DE NUESTROS HERMANOS BOLIVIANOS.
POR UN FUTURO CON MENOS DESIGUALDAD Y MAYOR UNIÓN LATINOMERICANA.
Gracias por escribir de Bolivia, debo ser breve y hace notar lo siguiente:
Sr. Evo Morales es nuestro presidente y como tal lo respeto, Yo vote por el el pero no lo volveria ha hacer mas.
Sr. Evo Morales no habla ningun idioma originario.
En el Chapare La coca producida esta destinada al narcotrafico.
Ser profesional no es requisito para tener un empleo solo basta ser del partido del Sr. Morales
En dos años y medio de gobierno lo atendio a la poblacion rural pues aun no tienen agu ni luz y su educacion anda peor.
Espero que el Sr. Morales aun pueda enmendar estos errores pues el es presidente de todos los Bolivianos no solo de los campesinos cocaleros.
La coca que mastican los campesinos es del la zona de yungas por que la del chapare no es buena para el efecto.
Mis respetos y mucha suerte al Sr. Morales
Lastima que Natgeo hubiese permitido que su revista tome un giro politico. Me emocione mucho al ver las fotografias de mi pais, pero me causo mucha pena que una persona completamente parcializada con Evo Morales = Cocaleros se permita excluir a los Bolivianos que trabajamos por nuestra patria, a los que pagamos impuestos y que estamos contra este gobierno servil de Hugo Chavez. Segun la constitucion politica del estado todos los nacidos en Bolivia somos Bolivianos y eso ni el MAS ni la que escribe este articulo nos lo pueden quitar. Desde que Evo Morales subio al poder el odio, el revanchismo y el desorden reynan en el pais, porque no se refiere a eso la que publica el articulo? Porque no habla de la cantidad de droga que se vende en el pais envenenando a nuestra juventud y porque no dice que la unica industria que crecio en bolivia es la del narcotrafico?
Es evidente que a las personas que viven con cierta holgura y algunos lujos, les dá miedo perderlos. Por eso descalifican a todo aquel lider que aboga por los intereses de la clase trabajadora, pero más allá de eso la mayoría son eprsonas que carecen de un sentimiento social y humano. Están más preocupados por los aparatos electronicos que puedan adquirir que por le nino d la calle , la prostituta o el obrero explotado.
Esa forma egoista d pensar, ese estilo de vida consumista impuesto por los Norteamericanos, es verdaderamente peligroso y el que tiene a America latina sumida en un terrible nivel de desigualdad social, con todas las consecuencias ecológicas y sociales que ello conlleva.
Con asombro y tristeza veo que una publicación sería como está, se convierte en un pasquín electoral, que con artículos parcializados, inexactos, acientíficos y poco serios toman una postura política y tratan de manipular los sentimientos de un pueblo, subestimando su cultura y su conocimiento de si mismos.
NO VOY A HACER COMENTARIOS SOBRE EL POBRE VALOR PERIODISTICO DE ESTE ARTÍCULO.
Ayyy por favor !!! Bolivia podria ser una de las nacioens MAS ricas del mundo si nos entendemos entre todos !!! el boliviano promedio no tiene idea de el gigante economico ( dormido ) que es Bolivia !!!!! mmmmmm alguien les tendra que abrir los ojos….
Lamento mucho que una revisa como natgeo publique un articulo tan mal encarado y totalmente parcializado
Lamentable…….
No me sorprende que el artículo tenga varios desaciertos, porque eso es lo que ocurre cuando la intención es en primer lugar escribir algo interesante y recién después, ahondar en un problema real y polémico. Lo que sí me soprende de manera muy poco grata es que ciertos individuos, cegados por sus odios y pasiones personales, quieran rectificar lo expuesto por esta prestigiosa publicación, de modo que cuadre en su idea torcida de la realidad. A veces, en vez de ponerse como autoridades e intentar discutir lo indiscutible, señores, mejor lean y contrasten lo expuesto con sus propias ideas. Nadie sino ustedes ganarán en ese proceso; porque veo un poco difícil que nos vayan a convencer, así con argumentos sosos, de lo mala gente que es Evo, de lo poco auténtico que es como indígena, y de lo muy narco que es.
Tras leer el reportaje aparecido en National Geographic de julio de 2008 sobre la actualidad en Bolivia, he llegado a pensar que estuvo demás que éste fuese elaborado por una periodista; con el espíritu con el que se redactó, mejor hubiera sido encomendar su elaboración a un poeta, pues dicho reportaje no resulta ser más que una entusiasta elegía al gobierno de Evo Morales, al punto de parecer más un panfleto propagandistico que un riguroso análisis imparcial.
En este articulo se recurren a rancios esloganes esgrimidos por la izquierda de la lucha de clases (blancos contra indigenas), a la que pertenece Morales, y se ignoran en forma increíble algunos hechos concretos que no favorecen su imagen: sus politicas socialistas ya ampliamente superadas y evaluadas como fracasadas por la historia universal, el amplio rechazo por parte de mayorías ciudadanas de sus políticas en sendos referendum autonomos celebrados en varios departamentos del pais, la masividad de las protestas populares contra estas mismas políticas de Morales en Santa Cruz (no solamente por parte de terratenientes blancos, como intenta caricaturizar el artículo) , la impresentable aprobación de una reforma constitucional entre cuatro paredes, negando la entrada al recinto de votación a parlamentarios opositores, la inclusión (nombrada casi como un hecho anecdótico) de un ex guerrillero dentro de la plana mayor de un gobierno supuestamente democrático.
Este tipo de articulos, tan parciales ideologicamente, llaman la atención en el contexto de una publicación seria y prestigiosa como NG. Debieran ustedes tener más precaución con lo que publican en cuanto a no arriegarse a perder credibilidad con este tipo de reportajes, pues, si uno que conoce de cerca la realidad de un pais vecino y se da cuenta de los graves errores presentados en él, cabe legitimamente preguntarse cuán confiables serán entonces los analisis presentados en su revista acerca de Africa u otros paises cuya realidad desconocemos casi totalmente desde este continente.
Hay un hecho concreto que resume la situación de Bolivia y su actual gobierno: el problema de Evo Morales y lo que llevará a Bolivia a grandes penurias en el futuro no es su condición de indigenista : es su condición de socialista.
Y las políticas económicas socialistas han demostrado históricamente, a un alto costo humano, ser incapaces de resolver no sólo el problema indigena, sino que cualquier condición económica desfavorable en todos y cada uno de los paises donde históricamente fue aplicada.
Este artículo es una fotografía de Bolivia, no pudo haberse descrito la realidad boliviana con mayor precisión y honestidad.
Soy Boliviano, me parece que la autora hace un análisis muy superficial de mi país, haceindo referencia a una división geografica donde la parte Occidental de Bolivia sería pobre, habría que aclarar que la parte Occidental es la mas rica de Bolivia, pues en esta region se encuentran riquezas minerales y tambien forestales y gracias a ésta región ahora el oriente del país esta como esta y no quiere reconocer esa realidad.
Por favor por lo menos escriban sin faltas de ortografia, no entiendo como pueden dar una opinion valida si demuestran tan poca cultura
Totalmente de acuerdo, antes de aprender a opinar aprendan a escribir. Luego de eso, aprendan a discutir, ningunos parece estar dando argumentos válidos.
De todos modos, no sé por qué tendría que ser tan malo el capitalismo y enriquecerse. Cuando las empresas hacen dinero, el país en general se enriquece y eso mejora la calidad de vida de todos al generar empleos. Ahora, el asunto de repartir esa riqueza es una política de Estado…si Evo lo logra o no, no sé
Y en realidad me da lo mismo, ni siquiera me dieron ganas de terminar de leer el artículo, lo encontré muy viciado y poco objetivo