
En una pequeña tienda del bazar de Leh, como si estuviera en un trono, me siento en medio de cojines, antiguos amuletos y cuentas para oraciones, de lámparas de mantequilla y pipas de opio, de teteras de cobre y botas de fieltro con punta. Estoy con mi amigo Imtiyaz Ahmed, cachemiro, comerciante de antigüedades y filósofo.

Esta foto muestra la piel reseca de una libélula que queda luego de la metamorfosis. Fue captada en Los Laguitos, El Bolsón, Río Negro, Argentina.

A pesar de todos los años dedicados a la crianza, y sin una abundante cuenta bancaria, mis hijos (dos varones y una niña) y yo hicimos algunos viajes muy interesantes. Navegamos en velero a las Islas Vírgenes; tomamos unas vacaciones para buscar oro en Cascades; hicimos un viaje relámpago de cuatro días a Inglaterra; y una vez rentamos un RV y recorrimos las montañas Blue Ridge

Gracias a la dedicación de diversas personas y fundaciones se logra captar la felicidad radiante y constante de unos niños comunes en estos tiempos no tan comunes, alejados de todo aquello que llamamos “comodidades”, empezando por no tener un bocado de alimento que llevar a sus bocas y zapatos que cubran sus pies del caliente suelo apureño.

Este caballo forma parte de un carrusel que se encuentra en el interior de una plaza comercian en Ciudad Juárez, Chihuahua. Está hecho a mano y fue traído desde Italia. Su luz y colorido llamaron mi atención.