Nadando con medusas [Cultura]

ESTE ES EL EQUIPO
Traje: Superligero y repelente al agua; sus paneles internos comprimen los músculos para aliviar la fatiga.
Muñequera: Un chip en su interior registra el tiempo final cuando el competidor toca una almohadilla.
Bolsillos: Moldeados al traje para reducir la fricción: perfectos para un paquete de gel energético.
Foto de Marc Thiessen, fotógrafo de NG
Antes, los nadadores competían en ríos, lagos y mares. “Mi voluntad de vivir se impuso por completo a mi deseo por ganar”, dijo Alfréd Hajós, de Hungría, quien enfrentó las aguas del Mar Egeo a 13 ºC, en 1896. Las contiendas olímpicas se mudaron a las piscinas, pero la natación en aguas abiertas no se esfumó. De hecho, alcanzó la mayoría de edad en los años sesenta. A algunos nadadores no les importan las medusas, ni las corrientes, ni el frío, y les gustan las competiciones de 15, 50 o más kilómetros. Ahora la natación de larga distancia llega a los Juegos Olímpicos, con una carrera de 10 km en Pekín. La sede es la cuenca artificial construida para las pruebas de remo. Aun así, habrá momentos dramáticos. “Todos los participantes acometen”, comenta el experto Dave Barney. A medio trayecto recogen bebidas que les acercan con pértigas. Y los codos vuelan. “No es un deporte de contacto –dice el nadador Chip Peterson–, pero a veces se convierte en eso”.




