Herodes, el visionario constructor de Tierra Santa [Artículos]
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ESCENARIO REAL Un teatro daba cabida a 3 500 espectadores en Cesárea, ciudad que Herodes edificó para demostrar su grandeza. Cerca de allí construyó un puerto de aguas profundas. “Fue así –escribió Flavio Josefo, historiador del siglo I–, como el rey conquistó a la naturaleza misma”.
Foto de Michael Melford
HERODES: EL VISIONARIO CONSTRUCTOR DE TIERRA SANTA
POR TOM MUELLER
FOTOGRAFÍAS DE MICHAEL MELFORD
A unos 13 kilómetros al sur de Jerusalén, donde olivos atrofiados y pedregosos maizales abren paso a los estériles yermos del desierto de Judea, repentinamente se levanta una colina cuya empinada pendiente termina en una meseta, dándole la apariencia de un pequeño volcán: Herodión, una de las grandes obras arquitectónicas de Herodes el Grande, aquel rey de Judea que transformó un insignificante otero en majestuoso memorial de nívea mampostería rodeado de palacios de placer, refrescantes piscinas y jardines escalonados. Gobernante sagaz y generoso, preclaro general y uno de los constructores más imaginativos y energéticos del mundo antiguo, Herodes dio nueva prosperidad y poder a su señorío y, sin embargo, aun hoy es mejor conocido como el artero genocida del Evangelio de San Mateo, el monarca que ordenó la masacre de todo infante varón de Belén en su fallido intento de acabar con un recién nacido que las profecías anunciaban como Rey de los Judíos, Jesús. Herodes encarnó al anticristo durante la Edad Media: manuscritos iluminados y gárgolas góticas lo representan mesándose las barbas con rabiosa ira y blandiendo la espada contra infortunados pequeños, mientras Satanás le susurra al oído. Aunque es dudoso que pueda imputársele aquel crimen, pues el relato de Mateo es el único que describe la matanza, no podemos negar que mató a algunos niños, incluidos tres de sus hijos, amén de su esposa, suegra y numerosos miembros de la corte. Así, a lo largo de su vida, Herodes fusionó creatividad con crueldad y armonía con caos de maneras inconcebibles para la imaginación moderna.
El arqueólogo israelí Ehud Netzer ha consagrado medio siglo a la búsqueda del Herodes auténtico, de aquél que registró su paso por la historia no con palabras, sino en la piedra. Ha excavado muchos de los principales sitios herodianos de toda Tierra Santa; explorado los palacios donde residió, las fortalezas donde combatió, los paisajes donde se sintió como en casa. Pero de los numerosos e imaginativos proyectos, Herodión fue el único al que impuso su nombre y quizá también el más amado, pues fue allí donde, al final de su audaz y sanguinaria carrera, halló su última morada en un digno mausoleo.
La ubicación exacta de la tumba de Herodes permaneció en el misterio durante casi dos milenios hasta que, en abril de 2007, Netzer y sus colegas de la Universidad Hebrea de Jerusalén desenterraron el sepulcro en la ladera superior de Herodión. Aunque el hallazgo arrojó nueva luz sobre una de las mentes más enigmáticas del mundo antiguo y proporcionó nuevas pruebas del odio que Herodes despertaba en sus contemporáneos, también derivó en un incidente político cuando los palestinos reclamaron la propiedad de los artefactos desenterrados y los colonos judíos respondieron con el argumento de que la presencia de la tumba consolidaba su pretensión sobre la Margen Occidental. En cuanto a Netzer, aquella controversia nada tenía de sorprendente, dado que su trabajo en los distintos sitios arqueológicos herodianos ha sido continuamente interrumpido a lo largo de décadas de guerras, invasiones y levantamientos. Bien visto, la arqueología en Tierra Santa puede contener tantos elementos políticos como una monarquía.
Nacido en 73 a. C., Herodes fue educado en Judea, reino asentado en el corazón de la antigua Palestina y convulsionado por conflictos intestinos y guerras contra poderosos enemigos. La monarquía hasmonea, que había gobernado Judea durante 70 años, se hallaba dividida por una encarnizada disputa sucesoria entre dos hermanos príncipes, Hircano II y Aristóbulo II. No obstante, el reino también era baza de una lucha geopolítica más significativa, entre las legiones romanas del norte y occidente, y los partos de oriente, enemigos históricos de Roma. El padre de Herodes, principal asesor de Hircano y general de gran talento, decidió unir fuerzas con los romanos, quienes desterraron a Aristóbulo y sentaron a Hircano en el trono de Judea.
Así, desde la infancia, Herodes pudo constatar los beneficios de plegarse a los dictados de Roma (postura siempre considerada una traición al pueblo judío) y fueron los romanos quienes, eventualmente, lo elevaron a la monarquía. Durante su carrera, Herodes se esforzó en reconciliar las demandas de sus benefactores con las de sus súbditos judíos, quienes protegían celosamente su independencia política y religiosa, mas resultó difícil mantener un equilibrio debido a los antecedentes familiares del rey, cuya madre era árabe y su padre edomita. Por otra parte, aunque educado como judío, Herodes carecía de la condición social de las poderosas familias de abolengo en Jerusalén, cuyos miembros podían alcanzar el cargo de sumo sacerdote, función tradicional de los monarcas hasmoneos. Muchos de sus súbditos lo consideraban un extranjero –un “medio-judío”, como escribió más tarde su primer biógrafo, el soldado y aristócrata judío Flavio Josefo– y luchaban por una teocracia hasmonea. En 43 a. C., el padre de Herodes fue envenenado por un agente hasmoneo y tres años después, tras la sorpresiva invasión parta de Judea, una facción hasmonea rival forjó una alianza con los invasores, depuso y mutiló a Hircano, y se volvió contra Herodes.
Herodes recurrió a la ayuda romana para sortear la crisis. Al abrigo de la oscuridad, escapó de Jerusalén con su familia y, luego de una desesperada batalla en la que derrotó a los partos y sus aliados judíos en el sitio donde más adelante construiría Herodión, viajó a Roma donde el Senado, en reconocimiento a su inmutable lealtad, lo nombró rey de Judea. Emergió del edificio del Senado tomado de los brazos de los dos hombres más poderosos del mundo romano: Marco Antonio, soldado y orador que controlaba el oriente romano y Octavio, joven patricio que dominaba el occidente y quien, nueve años más tarde, derrotaría a Marco Antonio y asumiría el gobierno de todo el imperio bajo el título de Augusto. A continuación, en un acto que simbolizó los muchos sacrificios que habría de hacer para mantener el esquivo poder en sus manos, Herodes encabezó una procesión por la Colina Capitolina hasta el Templo de Júpiter, el altar más sagrado del imperio y allí, el rey de Judea ofreció un sacrificio a los dioses de la pagana Roma.
Herodes ya tenía su reino, pero todavía debía conquistarlo, lo que implicó tres años de cruenta lucha hasta que, en 37 a. C., capturó Jerusalén e hizo suya Judea, al menos en términos políticos. A fin de realzar su autoridad social y religiosa, se divorció de Doris, su primera esposa, y se casó con la princesa hasmonea Mariamne. Pero la amenaza hasmonea persistía. Dos años después, durante la Pascua, el hermano adolescente de Mariamne, sumo sacerdote del Segundo Templo, fue objeto de una cálida ovación por parte de una multitud de devotos, y temeroso de que, un día, el joven tratara de usurpar su trono, Herodes ordenó que lo ahogaran en la piscina de su palacio de Jericó.
En todo caso, los hasmoneos no eran su única preocupación. Entre 42 y 31 a. C. Herodes patentizó su inamovible amistad y lealtad a Marco Antonio, gobernador del oriente romano, no obstante las ambiciones de la hermosa reina egipcia, Cleopatra, quien persuadió a su infatuado consorte de entregarle regiones selectas del reino de Herodes, e incluso trató de seducir al propio monarca (quien rechazó sus proposiciones). La batalla de Actium transformó el panorama político en 31 a. C., cuando Octavio arrasó con los ejércitos combinados de Antonio y Cleopatra, convirtiéndose en el primer emperador de Roma. A sabiendas de que Octavio vería con malos ojos su prolongada amistad con Antonio, Herodes viajó a toda prisa hasta la isla de Rodas para reunirse con el flamante emperador y compareció sin su corona, aunque con toda la dignidad real. En vez de minimizar su devoción por Antonio, optó por enfatizarla y promedió que, en adelante, serviría a su nuevo amo, Octavio, con la misma lealtad. Tan impresionado quedó el romano con su sinceridad y aplomo, que confirmó a Herodes como rey de Judea y más tarde expandió su reino con nuevos territorios, argumentando que la megalopsiquia de Herodes (su grandeza de espíritu) era excesiva para contenerla dentro de un pequeño reino como Judea.
En las dos siguientes décadas de prosperidad económica y relativa calma, Herodes transformó su corte en un semillero de las culturas helénica y romana, rodeándose de algunos de los estudiosos, poetas, escultores, pintores y arquitectos más renombrados de Oriente y Occidente. Con regia generosidad prodigaba a sus súbditos en épocas de hambruna y desastres naturales –incluso más allá de las fronteras de su reino, en Grecia y Asia Menor (los ciudadanos de Olimpia agradecieron tanto sus generosos donativos que lo eligieron agonoteta o presidente de los Juegos Olímpicos). Asimismo, emprendió proyectos de construcción de notable visión, ambición y creatividad. Dado que la costa norte de Judea carecía de un puerto natural de aguas profundas, decidió construir uno desde cero en Cesárea utilizando una innovadora técnica para formar una gigantesca escollera con enormes bloques de concreto hidráulico. Su Palacio del Norte, en Masada, descendía por un acantilado como imponente cascada que corría sobre tres angostas terrazas y daba el efecto de una residencia etérea y luminosa que, a la vez, demostró ser una fortaleza virtualmente inexpugnable. Para la reconstrucción del Segundo Templo, Herodes recurrió a colosales piedras angulares, algunas de más de 12 metros de longitud y con un peso de 600 toneladas. Los restos de esta monumental obra se han convertido en el lugar más sagrado del judaísmo: el Muro Occidental, sobre el cual descansa el tercer sitio más venerado del islamismo, la Cúpula de la Roca.
La aparente grandiosidad y prosperidad del reino de Herodes disfrazaban la creciente turbulencia de su vida privada. Como muchos monarcas helenistas de la época, tenía una familia numerosa y fragmentada (10 esposas y más de una docena de hijos) cuyas frecuentes conspiraciones provocaron la crueldad y paranoia del rey. En 29 a. C., en un ataque de celos hábilmente provocado por su hermana Salomé, Herodes hizo ejecutar a Mariamne, a pesar de amarla profundamente, y durante muchos meses fue presa de una profunda depresión, en la cual gritaba su nombre como si quisiera hacerla regresar del más allá. En sus últimos años, ajustició a tres de sus hijos por supuestas conspiraciones para derrocarlo y reescribió seis veces su testamento. En el transcurso de su última enfermedad ideó una estratagema para que todo el reino vistiera de luto tras su muerte, ordenando que el ejército encarcelara en Jericó a una multitud de prominentes ciudadanos de Judea y los masacrara tan pronto como se anunciara su fallecimiento (por fortuna para aquellos acaudalados judeanos, la orden no se llevó a cabo).
Igual que el resto de su carrera, la enfermedad final de Herodes alcanzó proporciones épicas, al menos según Josefo, quien enumera los síntomas con regocijo mal disimulado: dolores internos y sensaciones urentes, inflamación de los pies, convulsiones, apetito voraz, ulceración del colon, genitales putrefactos carcomidos por gusanos y un aliento atroz. Generaciones de estudiosos que han echado a volar la imaginación para identificar el padecimiento de Herodes proponen diagnósticos que incluyen sífilis, diabetes complicada con cirrosis hepática y enfermedad renal crónica combinada con gangrena de Fournier. Sin embargo, lo más probable es que la enfermedad terminal de Herodes se haya debido a un biógrafo hostil porque, de hecho, los síntomas que menciona Josefo forman parte de un repertorio común de males de “alcurnia y lujuria” considerados como indicios de la cólera divina y que los historiadores griegos y romanos utilizaron durante siglos para bajar el telón sobre la historia de otros gobernantes perversos.
Sin embargo, el relato de Josefo sobre la procesión fúnebre de Herodes sugiere el respeto, incluso la reverencia que le profesaban sus súbditos. Tras su fallecimiento en Jericó, en 4 a. C., el cuerpo del monarca fue colocado en un baldaquín dorado recamado de gemas y envuelto en púrpura real, con el cetro en la mano derecha y una corona de oro en la cabeza. La plataforma iba rodeada por su numerosa familia, el ejército en uniforme de combate y 500 sirvientes y libertos que portaban especias. El enorme cortejo escoltó a Herodes por 40 largos y abrasadores kilómetros al suroeste, hasta una colina de forma cónica a orillas del desierto y refulgente de blancos edificios, donde lo depositaron en su tumba.
Dos mil años más tarde, una fría y borrascosa mañana de febrero, visité Herodión en compañía de Ehud Netzer, hombre menudo de 74 años, acerado cabello entrecano, vientre ligeramente abultado, barbilla prominente y delgados labios continuamente apretados, quizá por timidez, taciturnidad o incluso hosquedad, aunque de vez en cuando su severidad se disipa en una amplia sonrisa.
Estacionamos el vehículo en las faldas de la colina, a orillas de una aldea de viviendas de cemento prefabricado habitada por beduinos de la etnia taamra, donde un letrero de dos metros de altura anuncia que, por ley, queda prohibido el paso a ciudadanos israelíes. “Antes venía a cenar y a tomar el té con esta gente –recuerda Netzer–. Los niños jugaban en las excavaciones, pero la primera Intifada de 1987 enfrió las relaciones”.
Del mismo modo que su carrera y su vida, el trabajo de Netzer en Herodión ha estado sometido a los vaivenes de la política, la violencia y la guerra. Al alcanzar la adolescencia, su hogar familiar en Jerusalén fue bombardeado por fuerzas árabes que tomaron la zona oriental de la ciudad en 1948, poco después de la fundación de Israel. Mientras cursaba la carrera de arquitectura, Netzer comenzó a participar en investigaciones arqueológicas durante los veranos de la década de los cincuenta y, posteriormente mantuvo activas sus excavaciones gracias a las destrezas empresariales desarrolladas como arquitecto independiente, reuniendo personalmente gran parte de los fondos para sus investigaciones, recurriendo a estudiantes cuando no podía contratar ayuda externa, y transportando equipos en su furgoneta, en la que llegó a cargar cuatro enlodadas carretillas en la parte posterior y cinco más sujetas al techo.
Su primer encuentro con Herodes ocurrió en 1963, cuando inició un proyecto de tres años como arquitecto del equipo que realizó las señeras excavaciones de Masada, conjunto fortificado que construyó el rey en lo alto de una cumbre amesetada que domina el Mar Muerto. En 1967, cuando la Guerra de los Seis Días y la consiguiente ocupación israelí de la Margen Occidental permitieron que los arqueólogos judíos tuvieran acceso a sitios herodianos, Netzer inició excavaciones en dos de los más ricos, Jericó y Herodión y, posteriormente, en varios más. “Encontré numerosos diseños y soluciones arquitectónicas tan peculiares que, poco a poco, llegué a la conclusión de que todos fueron producto de un mismo intelecto; de que Herodes había desarrollado una profunda comprensión de la arquitectura y la planificación urbana, y participó activamente en la construcción de muchos de sus edificios”.
Con el sombrero calado para proteger sus ojos del cortante viento, Netzer encabezó la marcha por el camino de grava hasta las excavaciones y, durante las siguientes horas, seguimos una ruta serpenteante colina arriba, donde las cabras pastaban entre abrojos, bajos matorrales de verde escoba dura y enormes ruinas que evocaban el paraíso que Herodes construyó a orillas del desierto, como un espejismo vuelto realidad.
Herodión consiste de dos sectores principales: la ciudad de parques conocida como Herodión Bajo, que abarcaba las faldas y laderas de la colina y que, en la época de su edificación, debió ser el complejo de villas más grande del mundo romano; y la imponente fortaleza palatina de Herodión Alto, que coronaba la colina y cuya gigantesca Torre Oriental, convertida en ruinas desde hace mucho, se elevaba cinco pisos para dominar el panorama.
“Herodión es un sitio complejo debido a que se encuentra en terreno muy empinado, se conecta en varios niveles y tiene infinidad de restos –dijo Netzer mientras ascendíamos por la ladera hacia el Palacio Inferior–. Es un enorme rompecabezas en cuatro dimensiones, dado que el tiempo es una de ellas”.
No lejos de donde estacionamos el vehículo, Netzer me mostró el punto donde inició sus excavaciones en 1972: la Gran Piscina, una depresión rectangular de ladrillo y rodeada de una elegante columnata blanca, que antaño albergó una piscina tan grande como un campo de futbol. Con el paso de los años, el arqueólogo comenzó a reunir diversas piezas del rompecabezas de Herodión, probando unas teorías y descartando otras sobre la identidad de cada estructura hasta que finalmente encajaran con precisión en el esquema general del sitio. En la parte baja de la colina, caminamos por una terraza llana de unos 30 metros de ancho y casi 3 650 de largo, la cual había sido labrada en la ladera. “Al principio pensamos que se trataba de un hipódromo –comentó cuando llegamos al sitio–. Pero después nos percatamos de que era demasiado estrecho para dar cabida al radio de giro de las carrozas, así que hemos concluido que tal vez fue la plaza de armas donde el ejército de Herodes se congregó para el funeral”.
Apoyado en sus conocimientos arquitectónicos, Netzer estudió fotografías aéreas e identificó con precisión los ejes de simetría que conectaban los edificios de Herodión Alto y Bajo. Un eje se extiende en dirección norte-sur atravesando el centro de la fortaleza situada en lo alto de la colina y cruzando el Palacio Inferior, ubicado un poco más abajo, en la ladera; el segundo, localizado unos 30 grados con respecto del primero, divide la Torre Oriental y la Gran Piscina. Esto significa que la construcción de Herodión obedeció a un proyecto maestro integral que, en opinión de Netzer, pudo ser concebido por el propio Herodes. “Es posible que Herodión representara la ciudad ideal desde la perspectiva de Herodes –dijo–, pues el orden, los edificios palaciegos, las columnatas y el rumor del agua creaban una atmósfera de paz y tranquilidad que seguramente buscaba en otras partes”. Semejante belleza surgió de la mente de un hombre que ordenó la ejecución de su esposa e hijos, torturó a sus cortesanos y pasó largos meses consumido por una locura intermitente.
Cuando comenzó las excavaciones de Herodión, en 1972, Netzer no tenía gran interés en hallar la tumba real, pero con los años, la búsqueda se volvió casi obsesiva. “Nos rompimos la cabeza pensando en la tumba”, recuerda con una irónica sonrisa. A principios de 2006, poco después de regresar a Herodión tras la segunda Intifada, Netzer quiso probar suerte con una nueva estrategia. “Pensé que luego de tantos años de excavación en Herodión Bajo, sin rastro de la tumba, era hora de buscar en la colina”. De modo que eligió un punto elevado de la ladera, no lejos de la Torre Oriental, obedeciendo a la corazonada de que una irregularidad en un muro herodiano podría anunciar la presencia de una estructura subyacente.
Llegamos al punto exacto justo en el momento en que la voz del muecín resonaba desde el alminar de la aldea situada en las faldas de la colina, convocando a los fieles a la oración. Una plataforma labrada en la ladera revelaba un muro de nueve metros, cuyos bloques de caliza conservaban tal precisión de corte y luminosidad que parecían haber aflorado recientemente de la áspera colina. Yaakov Kalman y Roi Porath, principales integrantes del equipo de excavación, acababan de sentarse con algunos trabajadores para disfrutar de un almuerzo de aceitunas, anacardos, cebollines, hummus y carnosos dátiles acaramelados. En la primavera de 2007, pocos meses después de iniciar la excavación en la nueva zona, el equipo comenzó a encontrar fragmentos hermosamente tallados en sólida caliza rosada, uno de los cuales lucía una roseta ornamental característica del arte funerario. Debido a que Netzer se encontraba ausente en ese momento, Porath le envió imágenes por correo electrónico con la provocativa pregunta: “¿Podría ser un sarcófago?”.
El 27 de abril, la punta del pico de Porath resonó, sugiriendo que había dado contra algo enorme y duro oculto bajo el suelo. Con extremo cuidado, desenterró tres enormes bloques de una variedad de caliza blanca denominada meleke, vocablo árabe que significa “regio”. “Dada la gran calidad de la piedra, la fina mampostería y la profusión de decorados, inmediatamente comprendí que era un hallazgo importante, parte de una estructura grande y majestuosa”, comenta Porath. Al momento, se comunicó por teléfono con Netzer, quien viajaba en auto con su esposa, Dvorah. “Durante la conversación, Ehud habló con gran serenidad –recuerda la mujer–. Le preguntó a Roi por la mampostería, reconoció que en nada se parecía a otras cosas que habían encontrado en Herodión y concluyó: ‘Bien, parece que la encontramos’. Pero tan pronto como cortó la comunicación, apretó los puños y, golpeando el aire, exclamó: Yesh!, que significa ‘¡Así!’. Es un término que utilizan los jóvenes y Ehud no habla de esa manera. Jamás lo había visto tan contento”.
En opinión de Netzer y su equipo, el monumento que poco a poco desenterraron debió tener una altura de 24 metros, con un primer piso de forma cúbica, un segundo cilíndrico y un techo altísimo y puntiagudo como el campanario de una iglesia. Poco después, hallaron en las cercanías los fragmentos de otros dos sarcófagos de elegante talla, pero en piedra de menor calidad, así como algunos huesos humanos. En ese momento no cupo la menor duda de que finalmente habían descubierto la tumba de Herodes.
El estado de los fragmentos confirma que Herodes fue envilecido aun en su muerte: huellas de martillazos sugieren la deliberada destrucción de los sarcófagos y de ellos, el que fue tallado en caliza rosada, recibió una atención particularmente violenta, pues quedó fracturado en centenares de pedazos. Al parecer, el daño ocurrió unos 70 años después de la muerte del monarca, cuando combatientes judíos ocuparon Herodión durante dos breves y malhadadas rebeliones que finalmente cedieron al asedio romano, hoy conocidas como la Primera y Segunda Revueltas Judías. “Consideraban que Herodes era un colaborador romano, un traidor de la fe y la independencia política de los judíos –relata Netzer–. No fue simple saqueo, sino un acto de venganza”.
Netzer y su equipo guardaron silencio sobre el descubrimiento durante tres semanas. “Quería tener los hechos perfectamente claros antes de publicar la noticia, porque imaginé que la tumba recibiría mucha atención”. Y estuvo en lo cierto. La conferencia de prensa de Netzer, celebrada el 8 de mayo, precipitó un incidente político: Shaul Goldstein, líder del asentamiento Gush Etzion al sur de Jerusalén, declaró para la radio del ejército israelí que la tumba constituía una “nueva prueba de la relación entre Gush Etzion, el pueblo judío y Jerusalén” y pidió que fuera designada monumento nacional y religioso.
Por su parte, la Autoridad Palestina, que no podía disimular su preocupación de que la presencia de la tumba reforzara la pretensión judía sobre la región, cuestionó abiertamente que perteneciera a Herodes y protestó que Netzer hubiera trasladado restos del sitio arqueológico (en la Margen Occidental y bajo el control putativo palestino) a territorio israelí. “Es un robo de artefactos palestinos”, acusó Nabil Khatib, director del distrito de Belén por parte de la Autoridad Palestina, en entrevista con The Washington Post. A 2 000 años de su muerte, Herodes aún era una poderosa fuerza política.
La visión de Herodes no le sobrevivió por mucho tiempo. La prosperidad de Judea comenzó a menguar poco después de su muerte debido a que sus descendientes despilfarraron la enorme fortuna que él les había legado y echaron por tierra la armonía religiosa y política que con tanto cuidado fomentó. Tras 10 años del ineficaz gobierno de su hijo, los impacientes romanos designaron un procurador que gobernara Judea en su representación (cargo conferido a Poncio Pilatos a principios de los años treinta de la era cristiana). Para muchos, los romanos se convirtieron en opresores e infieles y, durante la Primera Revuelta Judía, a fines de la década de los sesenta del primer siglo de nuestra era, los rebeldes resistieron con tenacidad el ataque de las legiones romanas en las dos fortalezas que Herodes construyó en lo alto de las colinas, Herodión y Masada. Durante la ocupación de la primera, los judíos profanaron la tumba del rey y modificaron las instalaciones: transformaron en sinagoga el suntuoso salón comedor, denominado triclinio y en el patio excavaron dos baños rituales o mikvahs, pero finalmente, los combatientes de Herodión fueron derrotados mientras que en Masada el combate fue a muerte: cuentan que, cuando la derrota parecía inevitable, optaron por suicidarse en vez de convertirse en prisioneros y esclavos romanos. Durante la Segunda Revuelta Judía, alrededor de 130 d. C., las dos fortalezas volvieron a servir de fortificaciones rebeldes. Los ocupantes de Herodión labraron un sistema de túneles en el interior de la colina desde donde emprendían ataques sorpresivos contra los romanos, pasadizos que aún hoy están abiertos al público.
Igual que el templo de Herodes en Jerusalén, Herodión y Masada son monumentos históricos para los israelíes modernos. El arrojo de aquellos combatientes simboliza el idealismo religioso y la nobleza del valor frente a invasores extranjeros, y su historia tiene resonancias en las actuales circunstancias de la nación israelí en Oriente Medio. Durante la festividad de Tishah b’Ab, cuando los judíos guardan luto por la destrucción del primero y segundo templos, algunos suben a la colina de Herodión a rendir culto en vez de hacerlo en Jerusalén. Asimismo, organizan velaciones y bar mitzvahs en Masada, y los oficiales enlistados en el ejército israelí repiten fatídicamente la frase: “¡Masada nunca volverá a caer!”.
Sin embargo, explica Netzer, cada día hay más judíos que consideran el valor suicida de los defensores de Masada como un acto de insensato fanatismo. “Muchos opinan que debieron negociar con los romanos, en vez combatir ciegamente hasta la muerte”. Quizá el convenio de Herodes con los romanos, considerado siempre como una traición, empieza a tener visos de astucia política, pues los cuestionamientos que planteó en vida en cuanto a la independencia y la colaboración, la pureza religiosa y el eclecticismo cultural, la creatividad y el poder son igualmente polémicos y vitales en nuestros días.
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Tom Mueller escribió el artículo sobre biomimética publicado en la edición de abril de 2008 de National Geographic. Michael Melford es colaborador regular de esta revista.





Me pararece muy intersante, tengo una duda, segun este texto Herodes murio en el 4 a.C. entonces ¿porque se le asigna a este rey el asesinato de niños si murio antes de que naciera Jesus?
Me gusta ver su programacion, me gustaria saber mas sobre estudios religiosos, creo que la religion ha comploteado la humanidad desde el momento mismo de su creacion y que los descubrimientos han sido condenados por los mismos intereses de quienes manejan dichas religiones a lo largo de la historia ayudados por la poca informacion y sobretodo por la muy escasa voluntad de saber la verdad en temas de verdadera importancia, nos importa mas como, cuando y donde se embriago cierto artista, que lo que dice la malgiversada Biblia, de pronto siento pena por escribir eso de tan sagrado libro, pero caigo en cuenta que es producto del cantaje emocional con el que he crecido, impuesto claro por la iglesia catolica, bueno, espero que mi opinion sea importante para quien la lea y reitero mi deseo de conocer mas sobre investigaciones sobre la historia y las religiones, gracias.
Me hice la misma pregunta de Emmanuel respecto de: Herodes y el genocidio infantil. Porque si mal no recuerdo, la orden era “exterminar a los menores de dos años”.
Este artículo se torna interesante para seguir indagando.
Eso sucede porque Dionisio el Exiguo, monje matemático ruso, en el siglo VI d.C. por medio de complejos cálculos creyó identificar el año esacto del nacimiento de Jesús, y con ello el “punto cero” de la Historia, pero cometió un error de entre 5 y 7 años.
Por ello paradójicamente Jesús nació entre el 5 y 7 a.C.
Y por ello Herodes sí pudo morir el 4 a.C. después del famoso genocidio en el que Jesús tenía menos de dos años.
Hay que recordar que este Herodes es realmente Herodes Antipas, no Herodes el Grande que fue su padre y quien ordenó la matanza de “los santos inocentes”. Herodes el Grande murió relativamente poco tiempo después de haber ordenado este genocidio. Aquí se habla de Herodes Antipas, no de Herodes el Grande.
A continuación complemento la información que dí en mi anterior comentario: Herodes el Grande (73-4 a.C.), rey de Judea (37-4 a.C.; Herodes Antipas (21 a.C.-c. 39 d.C.), tetrarca de Galilea y de Perea (4 a.C.-39 d.C.), hijo de Herodes el Grande.
Magnífico artículo y excelente traducción.
Para aclarar:
1. El artículo trata sobre Herodes El Grande. Nada que ver con Herodes Antipas.
2. Tanto Mateo como Lucas (médico e historiador) afirman que Jesús nació mientras Herodes estaba vivo.
3. Josefo, quien aporta casi todos los datos que conocemos de Herodes, nos dice que éste asesinó a su esposa, su abuelo, su madre, dos cuñados y tres de sus hijos. Y no quiero agregar muchos otros asesinatos. Tambien como nos dice Paul L. Maier “Cualquiera que pueda ordenar una masacre de muchos cientos de judíos notables en Jericó al momento en que él muriese [...]de seguro era capaz de eliminar más o menos una docena de bebés en la vecina Belén, un número con frecuencia vastamente exagerado” (Josefo. Las obras esenciales, pág 257)
4. Mateo registra la matanza y afirma que el responsable fue Herodes. Para afirmar que no ocurrió o que Herodes es inocente se necesita desacreditar la exactitud histórica de Mateo. Ya he visto muchos intentos frustrados de eso…
5. La fecha de muerte de Herodes se basa en que Josefo menciona que hubo un eclipse de luna antes de su muerte y los eruditos piensan que fue el del 13 de marzo de 4 a.C.(Calendario Juliano). Sin embargo puede haber sido el eclipse del 10 de enero de 1 a.C. que fue total y mas duradero. Asi que la fecha del 4 a.C. puede estar errada.
Rodrigo, tienes razón. Es bueno que se dé esta oportunidad para esclarecer a cuál Herodes se refiere el artículo. La mención de Herodes Antipas sólo sirvió para poner este punto en contexto. Muchas gracias por la rectificación. Excelente comentario.
Sin querer, ya nos adentramos en otro asunto ajeno a las construcciones, me da gusto que así sea y que la información y el debate este al alcance de todos.
Por otro lado, les comentó que el algún lugar leí que la matanza de niños no existio, no se en que se basaban para decirlo, pero alguien sabe algo de ello? o fue un simple comentario sin sustento?
Saludos
Todas las personas tienen su lado oscuro y su lado luminoso la luz por lo general proyecta una sombra, me alegra como ustedes hacen ver la luminosidad del Herodes que existio en la epoca del maestro Jesus, y me entristece la postura radicalista con la que nos ha educado la religion en relacion a este personaje historico constructor de lo que se podria denominar una “civilizacion Judia” al menos en infraestructura, felicidades.
ahora lo importante es proteger esos grandes palacios en un lugar marcado por la guerra como parte de la historia humana
Claudia, NG de este mes registra eso, que la matanza de niños no existió. Se basa en que es un hecho que sólo registra Mateo el evangelista. Entre los representantes de la alta crítica de la Biblia existe una tendencia a dudar de los hechos que son registrados por solo un escritor bíblico sin que se haya encontrado otro documento histórico que lo apoye. Por ejemplo ellos dudan de la resurrección de Lázaro, pues sólo es registrado por Juan. Por otro lado Erick Rivera nadie ha puesto en duda la “luz” de este genio constructor Herodes el grande. Sin embargo no se puede ocultar su lado oscuro: era un asesino, de eso hay registro histórico. Para muestra un botón, Hitler construyó el Reichssportfeld. Muy bello complejo.
…Un muy buen articulo, sobre el que había leido tambien en la revista de Historia, es majestuoso lo que este hombre hizó al igual que su imaginacion… Es interesante abordar el tema de la verdad sobre el infanticidio endilgado a este personaje, pues como bien sabemos la historia guarda secretos, y en ocasiones algunos personajes son enpañados por el fanatismo religioso,etc.. asi mismo considero importante hablar sobre la preservacion de monumentos, y en general de cultura mundial, que podemos estar perdiendo por conflictos belicos inutiles, conocimientos de gran valor que se pierden.
Sobre el infanticidio es importante recordar que, como lo dice la Historia y el mismo articulo, los judios no consideraban a Herodes un rey legitimo ante ellos, de ahi que era extremadamente desconfiado y temeroso de que le usurparan el trono; por eso, como lo menciona Mateo, cuando los sabios del Oriente le mencionaron que venian a buscar al “Rey de los judios” lo puso furioso y en alerta maxima. Aunado con su historial de asesino y cruel, hasta el punto de matar a su propia esposa e hijos no cabe duda que Herodes si cometio el genocidio.
Mateo (1:18-2:23) moldea su relato sobre el modelo que de la narración de la niñez de Moisés recoge el Antiguo Testamento: así como Moisés pasó su infancia entre los ricos y sabios de Egipto, también Jesús fue visitado y reverenciado por magos ricos y sabios; así como Moisés huyó y vivió oculto de un malvado rey que pretendía exterminar a los varones hebreos recién nacidos, también Jesús fue salvado de la masacre de Herodes (de la cual no hay registro histórico alguno). Se trata de una construcción buscando dar un respaldo Divino en las historias del Antiguo Testamento al Nazareno. Lucas 2:1 “Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado”
La fecha de nacimiento de Jesús fue definitivamente fijada por el emperador Teodosio para el día 25 de diciembre en el año 425, en el 506 se hizo fiesta de precepto y en 529 fiesta civil. Así mismo, no nació en el año cero sino cinco o seis años antes: Herodes habría muerto entre abril y marzo del año 750, se vincula el nacimiento de Jesús con Lucas 2:1. Los cálculos, erróneos, fueron hechos por el monje matemático Duionisio el Exiguo.
Aumento la información dada anteriormente:
En la guerra civil entre Pompeyo y César, en el año 49 a.C., Hircano ayudó a César, el cual le recompensó reconociéndolo como jefe de la nación judía, y devolviendo a su dominio las ciudades de la costa. A su ministro Antípater (muerto envenenado en el año 43 a.C.) le fue concedida la ciudadanía romana, éste colocó a su hijo Fasael como prefecto de Jerusalén, y a su otro hijo, Herodes, como prefecto de Galilea. Sin embargo, Antígono, hijo de Aristóbulo II y último de la línea Asmonea, capturó a Hircano con la ayuda de las tropas partas, proclamándose luego rey de Judea.
Pero luego de un período muy breve de gobierno, Herodes derrota a Antígono (quien muere degollado) y es proclamado rey de Judea por los romanos. Aún cuando su territorio fue ensanchado por las autoridades sucesivas, Herodes fue, no obstante el gobernador de una provincia romana. En este carácter sirvió como ejecutor fiel de la política de los conquistadores y no intentó en ningún momento seguir un curso independiente. Nunca fue amado por los judíos, aún cuando casó con Miriam, de la dinastía asmonea, para obtener la legitimación de su reinado. Con el fin de demostrar su lealtad al judaísmo decidió reconstruir el templo y erigir un magnífico edificio que ocuparía el lugar del sencillamente levantado en tiempos del escriba judío Ezra.
Herodes comenzó su reinado el año 37 a.C., a la edad de veintidós años. Nombró a Annaniel de Babilonia como sumo sacerdote que fue más tarde depuesto por Aristóbulo III, cuñado suyo. Los criados de Herodes ahogaron a Aristóbulo porque éste sintió celos por la gran estima que sentía el pueblo por este hombre. Herodes consideró que Miriam, su mujer, le había sido infiel como esposa y la ejecutó, pero luego el remordimiento lo abatió al punto de enfermarlo física y mentalmente. Herodes se casó nuevamente con otra Miriam, hija de Simón el sumo sacerdote. Los dos hijos con su primera esposa Miriam que eran reconocidos asmoneos por sangre materna terminaron muriendo a causa de una serie de acusaciones por parte de su hermanastro Antípater ante Herodes.
Herodes vivió toda su vida obsesionado con la posibilidad de un golpe de estado, y reaccionó ejecutando rápidamente a cualquier persona que le causara la más mínima sospecha. La forma cínica en que utilizaba el sacerdocio como arma política y los desórdenes de su vida personal, le ganaban la enemistad de los judíos piadosos. Sólo unos días antes de su propia muerte hizo ejecutar a Antípatro, otro de sus hijos. Cuentan de Augusto que una vez hizo un juego de palabras en griego, donde las palabras “cerdo” e “hijo” son muy parecidas y afirmó que él se sentiría más seguro en la corte de Herodes siendo un cerdo que siendo su hijo.
Siguiendo una política de construcciones faraónicas reconstruyó y amplió el templo de Jerusalén. De entre sus construcciones hay que destacar también Cesarea del Mar, que llegó a ser una de las grandes metrópolis del Mediterráneo, con un gigantesco puerto artificial, teatro, anfiteatro, termas, un palacio, acueductos e hipódromos. Herodes moriría el primero de abril del año 4 a.C., en ese entonces el reino de Judea fue dividido entre cuatro de sus hijos, que se convirtieron en tetrarcas, si bien Roma intervino continuamente en la política interna judía.
Tras la muerte de Herodes, acompañada por disturbios populares (4 a.C.), el reino (siempre dependiente de Roma se dividió entre sus tres hijos. Arquelao fue etnarca de Judea, Samaria e Idumea, hasta que en el año 6 d.C. los romanos, cansados de su brutalidad, lo depusieron y pasaron a gobernar directamente la región: hasta el año 41 d.C. se sucedieron una serie de gobernadores romanos que residían en la ciudad de Cesarea del Mar, y sólo acudían a Jerusalén con motivo de las fiestas importantes para garantizar el orden.
Yo, creo que hay una gran confusion en cuanto al personaje de herodes. lo he leido sobre esta historia, es que efectivamente, existioron dos reyes con el mismo nombre, si no lo han escuchado el herodes, que cometio la masacre, tenia un hijo de nombre Arquelao, la historia dice que los padres de jesus huyeron a Egipto, para salvar al niño, y cuando escucharon que el rey habia muerto y que el que le sucitaba hera su hijo Arquelao, consintieron en que el peligro habia pasado y regresaron a Galilea, Ahora bien jesus vivio aqui hasta que tuvo la edad de 30 anos, para ese entonces ya estaba otro rey casualmente llamado tambien Herodes, Respeto mucho la opinion de cada uno, en lo personal creo que la Biblia no esta equivocada, pues hace referencia a la difrente personalidad de cada uno de estos reyes, por ejemplo de este Rey,nos dice que tenia una esposa de nombre Herodias y que su hijastra se llamaba Salome,al rey le encataba como bailaba salome, y en un cumpleaños le pidio que bailara para el, y le daria lo que ella le pidiera, al termina su Danza, la joven le hizo una peticion, Aqui la biblia señala la personalidad de este Rey pues, nos dice que su corazon se entistecio, cuando escucho lo que la joven le pidio, Queria la cabeza de Juan el Bautista en una Charola de Plata Aunque triste el rey tuvo que cumplir su promesa, Y le entrego la cabeza de Juan a la joven. Tambien vemos que este Rey no se atrevio a juzgar a Jesus, Cuando los judios lo llevaron ante el, sino que lo regreso a Poncio Pilato. Hago este Breve Reseña Respetando el punto de vista de cada quien, pero creo que aqui la Biblia nos señala claraamente la diferente personalidad de ambos reyes con el mismo Nombre, pues mientra uno cometio una cruel Masacre, nos dice que otro se entristecio al matar a un Hombre,les dejo a su criterio,quien seria el que hizo grandes hobras, En lo personal, Respeto mucho el Santo Libro La Biblia, para mi ho hay mejor libro de Historia que este pues , Ciencia y Arquelogia, han descubierto poco a poco vestigios, de grandes Ciudades Antiguas en este libro mencionadas, Asi como pruebas, de la existencia de grandes Personajes tambien aqui mencionados. Gracias y Estoy habierta a sus comentarios.
Que buem debate y cuanta informacion tan valiosa
q bueno !! gracias por la info. voy a jugar al juego se los recomiendo. saludos!!
http://channel.nationalgeographic.com/channel/content/herods-lost-tomb-3571/game/
Un gusto encontrarlos en esta página, ya que los frecuentaba por la programación en TV. Excelente la programación y lo útiles de sus programa. Hoy frecuento Herodes, lo que ayer publicaron, por TV, tan actualizados hallazgos. Los saludo y siempre seré un asiduo seguidos de National Geographic por la calidad de programas.
Carlos desde Bolivia.