Tras la memoria fílmica de la Unesco [Blog]

Escrito por: Javier Perez el 26 de Marzo de 2009 | 10:39 am
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El patrimonio documental del mundo, es decir su memoria colectiva registrada, representa buena parte del patrimonio cultural mundial. Y eso es lo que intenta preservar el programa Memoria del Mundo de la Unesco: hacer lo posible por conservar el patrimonio documental permanentemente expuesto a todo tipo de desastres, deterioro o negligencia sobre la base de que su contenido tiene importancia mundial de acuerdo con cinco criterios establecidos por comités internacionales y nacionales que proponen los documentos a ser incluidos. Algunos filmes, documentados en varias entregas, han recibido la distinción.
Las grandes producciones no han sido sólo marca y sello del cine de Hollywood. En la Alemania posPrimera Guerra Mundial aparecieron varios ejemplos bajo el cobijo de la Universum Film Aktiengesellschaft -UFA-, ambicioso proyecto iniciado como vehículo propagandístico del ejército alemán antes de las hostilidades y que al pasar al control de la iniciativa privada, en 1920, hizo caminar la industria del cine en la Europa central.

El cine alemán (la mayor parte producido por UFA), entonces, se convirtió en el único competidor serio de la industria hollywoodense de los años veinte. De los equipadísimos estudios de la Universum Film Ag -sin igual en toda Europa- salieron títulos como El gabinete del Doctor Caligari, Nosferatu, El Gólem, Los Nibelungos o Metrópolis, sólo por citar los ejemplos más destacados, de cineastas tales como Robert Weine, Carl Mayer, F. W. Murnau, Wegener, Ernst Lubitsch y Fritz Lang.

En aquellos años, estos filmes se exportaban a Estados Unidos -donde la mayoría de estos cineastas terminó su carrera-; sin embargo, por múltiples motivos la UFA no ganaba el dinero suficiente y estaba al borde de la quiebra en 1925 -ni siquiera el acuerdo firmado con la Paramount y la Metro-Goldwyn la sacó del aprieto-.

Su situación se agravó en 1926, cuando la productora invirtió 5.3 millones de marcos (cifra exorbitante en esas fechas) para financiar Metrópolis, de Fritz Lang, cineasta en quien tenía confianza tras su éxito con Los Nibelungos, con la que no había escatimado en gastos.

Este vienés era conocido por su estilo visual dominado por la arquitectura (su profesión) y la plástica, explotadas en Metrópolis al servicio de su visión futurista que ubicaba su historia en una ciudad rascacielos del siglo XXI, cuyos diseños -cortesía de los colaboradores habituales de Lang, Otto Hunte, Erich Kettelhut y Karl Volbrecht- fueron homenajeados en cintas como Dark City, Blade Runner, Alphaville, El quinto elemento y hasta en la Ciudad Gótica burtoniana.

Pero los 18 meses de gestación de esta película (estrenada en enero de 1927) no pudieron rescatar a la UFA. Sin embargo, Metrópolis sobrevivió (y sobrevive) por sí misma. No exenta de lecturas políticas (se dice que era una de las películas favoritas de Hitler), la película basada en una novela de Thea von Harbou (esposa de Lang) forma hoy parte del imaginario visual del mundo (quién no recuerda aquella primera visión de los rascacielos o la falsa María haciendo su danza erótica), a tal grado que fue la primer cinta en ser incluida, en el 2001, en “El Registro de la Memoria del Mundo” de la Unesco.

Desde tiempos de Fritz Lang, y según su propia declaración, se desconoce la versión original del filme pionero de la ciencia ficción -que se dice duraba 205 minutos 18 segundos-, aunque en México se dispone de una de las versiones supuestamente más completas del filme (con 92 minutos de duración), la restaurada por la Friedrich Wilhelm Murnau Stifung (precisamente la que se tomó para la memoria) y que está en el mercado de devedé cortesía de Alfa Audiovisuales. Y aunque se nota que el transfer se hizo directamente del video (hay unas líneas delatoras propias de la cinta magnética), el material no deja de ser interesante.

Dividido en 18 escenas, el disco ofrece, además, una semblanza biográfica de Lang, así como comentarios sobre éste y otros filmes de la colección Clásicos del Cine a la que pertenece.

Una buena opción para disfrutar de los espectaculares efectos de Eugen Shufftan -quien utilizó espejos para poder combinar las pequeñas maquetas con los actores- y de la repetitiva partitura que acompañó al filme en su estreno en Berlín.

Metrópolis (Alemania, 1926) de Fritz Lang. Guión: Fritz Lang y Thea von Harbou basado en una novela de esta última. Fotografía: Karl Freund y Günther Rittau. Intérpretes: Brigitte Helm (Maria), Alfred Abel (Joh Fredersen), Gustav Froehlich (Freder), Rudolf Klein-Rogge (Rotwang), Heinrich George (Grot). Producción: UFA.

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