Azoteas verdes [Editorial]
![Azoteas verdes, Nueva York [Fondo de pantalla]](http://ngenespanol.com/wp-content/uploads/2009/05/0509wp-12.jpg)
En la azotea de un edificio sobre la Avenida de las Américas, un jardín secreto prospera fuera de ls oficinas de una empresa arquitectónica en la ciudad de Nueva York.
Foto de Diane Cook y Len Jenshel
Hablamos mucho acerca de los componentes de los edificios ecológicamente responsables, como ventanas de doble vidrio, bombas de calefacción de uso energético eficiente y focos fluorescentes compactos. Está fuera de discusión su importancia y necesidad, pero resulta difícil entusiasmarse con la vista de un rollo de aislante R-38 de fibra de vidrio.
Eso es lo que hace tan atractivo al artículo de este mes sobre azoteas verdes. Es aquí donde ser responsable y estar en sintonía con el medio ambiente coincide con obtener satisfacción espiritual.
No hay nada nuevo en esta idea. El historiador griego Diódoro Sículo escribió acerca de los Jardines Colgantes de Babilonia, fastuosa profusión de follajes construida poniendo juncos impregnados de alquitrán sobre vigas de piedra, luego capas de ladrillos, plomo y, por último, “se añadía suficiente tierra fértil para permitir que los árboles más grandes echaran raíces”.
Lo que resulta nuevo y actual es la fuerza de voluntad que han mostrado ciudades como Stuttgart, Alemania –los alemanes son líderes en tecnologías de azoteas verdes e investigación subvencionada–, o Basilea, Suiza, donde el espacio verde es obligatorio en las azoteas nuevas.
Es el mejor tipo de quid pro quo, escribe Verlyn Klinkenborg. Convierte el espacio negativo de un árido paisaje de azoteas en un espacio positivo en colaboración con la naturaleza, sin usurparla. A cambio se cosecha hábitat para la vida silvestre, una fuerza moderadora de las elevadas temperaturas de las azoteas de asfalto, un contenedor de residuos líquidos destructivos y, lo más contundente, sonrisas.
–Chris Johns





