El fin de la abundancia [Editorial]
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Con la gloria reflejada, el maíz llena la tolva de una máquina segadora durante la cosecha, cerca de Oakville, Iowa.
Foto de John Stanmeyer
“Tienes que levantarte temprano si quieres ganarle a Otto” era el refrán de Rogue River Valley, en Oregón, donde crecí. Otto se apellidaba Bohnert, “un agricultor increíble, siempre experimentando”, dice Dick Dunn, su sobrino, también agricultor. Otto fue famoso por su cosecha de trigo de más de 7 500 kilogramos por hectárea a fines de los años sesenta, a mitad de la revolución verde, el movimiento para incrementar la producción de alimentos utilizando tecnología nueva. Los rendimientos que alcanzaba, gracias a variedades superiores de trigo, la irrigación y fertilizantes químicos, eran el doble de lo normal en nuestro valle.
La revolución verde fue tan exitosa que algunos expertos dicen que el aumento en el rendimiento de las cosechas de arroz posibilitó que la Tierra soportara a 700 millones de personas adicionales. Hoy, no obstante, el crecimiento de la producción de alimentos se estanca, la población humana aumenta y las consecuencias tóxicas de usar pesticidas y secar mantos acuíferos son dolorosamente obvias. La demanda sobrepasa la producción; los precios de los alimentos se elevan.
Quisiera que Otto estuviera aún entre nosotros para preguntarle acerca del aprieto en el que nos hemos metido. Cuando interrogué a Dick, dijo: “Creo que Otto pensaba que le daría una oportunidad a esta revolución verde, pero también pensaría que no hay comida gratis”.
En el artículo de este mes “El fin de la abundancia”, Joel Bourne y John Stanmeyer reportan sobre la revolución verde que ayudó a alimentar a millones y sus consecuencias. Descubrieron que Otto tenía razón: no hay comida gratis.





Señor Staff,
Su artículo me ha impresionado mucho. Trabajo en la Corporación Arrocera Nacional de Costa Rica. En nuestro país se produce el 50% del arroz que se consume anualmente, el otro 50% se importa, generalmente, de los EUA.
El arroz en nuestro país es el principal grano de la canasta básica y estamos luchando por ser autosostenibles (lucha difícil, ya que políticamente se persiguen otras metas), en la producción de este grano.
Es alarmante la situación presentada en su artículo, pero al mismo tiempo creo que nos da claridad en lo que debemos hacer, a mediano y largo plazo; el apoyo a nuestro producción local. Le agradezco de antemano, haber escrito este importante artículo, el cual, he compartido con mis compañeros de trabajo, como una herramienta para entender lo que debemos hacer, ante el complicado futuro alimentario del planeta.
Lo felicito, esperando que vuelva, pronto, a escribir sobre este tema tan relevante.
Muchas gracias.
Ing. Mainor Cruz Varela
Corporación Arrocera Nacional
Costa Rica
Ciertamene el artículo me ha parecido muy interesante, pero mi pregunta es: por que en el gráfico inferior de la página 45 omitieron datos de los países mas desarrollados? Eso me hace pensar que no existe equidad en la información que nos suministra.