El cambio climático: entrevista con Mario Molina [Del editor]
Omar López Vergara, editor en jefe de National Geographic en Español, en una conversación sobre cambio climático con el doctor Mario Molina, Premio Nobel de Química y presidente del Centro Mario Molina de Estudios Estratégicos de Energía y Medio Ambiente.

Dr. Mario Molina
Respecto al cambio climático, quizá los expertos se dividan en “apocalípticos” e “integrados”, los que piensan que es imposible detenerlo y los que creen que estamos a tiempo de cambiar de rumbo. ¿Cómo se definiría usted?
Como un optimista realista. El pesimismo de muchos colegas proviene de hallazgos científicos más recientes, los cuales indican que el problema es más serio de lo que pensábamos, sobre todo porque no veremos reducciones en las concentraciones de bióxido de carbono en la atmósfera hasta dentro de unos mil años. Pero el bióxido de carbono es apenas la mitad del problema: hay otros gases y partículas, como hollín o metano, que afectan al clima de manera mucho más “eficiente” que el bióxido de carbono. El hollín consiste de partículas negras, que se depositan en la nieve y hacen que se funda más rápidamente, además de ser un grave problema de salud pública. Mil años es mucho tiempo, así que para tener una respuesta a corto plazo deberemos reducir las emisiones de estos otros compuestos y gases a los que no se les había puesto tanta atención y que constituyen la otra mitad del problema.
¿Esto significa que las acciones contra el cambio climático han estado mal enfocadas, en otras palabras, que nos hemos equivocado de compuestos?
No, y quiero decir esto con mucho énfasis: no es suficiente enfocar las acciones solamente en el bióxido de carbono. Ahora existe un consenso entre mis colegas respecto a la urgencia de controlar esos otros compuestos, que implica llevar a cabo una enorme una revolución cultural e industrial. El hollín proviene en parte de las emisiones de vehículos a diésel, que pueden reducirse en un corto plazo relativo; otra parte se origina por la quema de biomasa, más difícil de controlar porque involucra a muchos campesinos en todo el planeta, aunque no por ello debemos claudicar. Por otra parte, los hidrofluorocarbonos, utilizados en los sistemas de refrigeración, también tienen un efecto invernadero significativo. Estos compuestos, junto con el metano, se encuentran en cantidades menores pero son mucho más perjudiciales para el medio ambiente que el bióxido de carbono.
Si a su cargo estuviera la dirección de la política energética en América Latina, ¿cuáles serían sus estrategias para enfrentar el problema del cambio climático?
En primer lugar, fomentar una política de ahorro de energía en todos los rubros problemáticos: transporte, industria, vivienda, generación de electricidad. El potencial de ahorro en la región es enorme simplemente utilizando de manera eficiente lo que ya tenemos: por ejemplo, estableciendo estándares de eficiencia para vehículos automotores sin que tengan que ser eléctricos o híbridos, lo cual ya se está logrando en México, mediante planes con los que estoy colaborando directamente. También hay que asegurar inversiones suficientes en las nuevas tecnologías, las más prometedoras, como energía solar, geotérmica o biocombustibles de nueva generación. Varias de estas tecnologías aún son muy caras, pero ya tenemos que subirnos a ese tren, no debemos quedarnos atrás. Todo dentro de una perspectiva optimista, pensando que pronto llegaremos a un acuerdo internacional mediante el cual se estipule un protocolo de transferencia de recursos de los países desarrollados a los países que no han contaminado el planeta. Por una cuestión de equidad.
Estados Unidos ahora apuesta por el “carbón limpio”, que aún es muy controvertido. ¿Usted lo incluiría dentro de un paquete de soluciones para América Latina?
Sí, pero con limitaciones. Dada la abundancia del carbón, la única manera de seguir usándolo a gran escala sin dañar el medio ambiente es con el método de captura y almacenamiento del bióxido de carbono. Aunque todavía no hay proyectos que demuestren su funcionamiento a gran escala, hay estudios que indican que existe suficiente espacio en domos subterráneos para almacenar grandes cantidades de bióxido de carbono. Esto implicaría desde luego un aumento en el costo del carbón, por ejemplo de 50 a 100 dólares por tonelada, y aún así representaría un pequeño porcentaje del producto interno bruto global, es decir, sigue siendo una ganga para la sociedad. Pero es importante resaltar que esta tecnología es sólo una entre muchas disponibles con las que se debe enfrentar el cambio climático.
¿Tendría que incluirse la energía nuclear en este portafolio energético latinoamericano?
Desde luego hay una gran controversia respecto a la energía nuclear. Primero por su alto costo, el cual es relativo porque una planta nuclear dura muchos años, así que en el balance integral no resulta tan cara. Por lo demás, existe una tendencia de que las plantas nucleares sean cada vez más pequeñas. Pero hay que ingeniárselas para enfrentar los problemas de almacenamiento de productos radiactivos, aunque se trate de una cantidad relativamente pequeña. El objetivo es tener planes y acuerdos internacionales para producir plantas nucleares de tercera y cuarta generación. Es importante que los países con recursos, como Estados Unidos, inviertan en este tipo de plantas para que, si funcionan bien, sean una opción que podamos usar en América Latina.
Para muchas de estas acciones se requerirá, como usted lo ha señalado muchas veces, de un acuerdo internacional. Usted es muy cercano al presidente Obama. ¿Cree que su llegada al poder beneficiará a América Latina en sus políticas de protección al medio ambiente?
Sí, creo que con el liderazgo del presidente Obama es más probable que haya un acuerdo internacional que permita la transferencia de recursos de países desarrollados. Por lo pronto, en el caso de México, dada su cercanía y que ya tenemos diseñados tratados ambientales con Estados Unidos, posiblemente logremos establecer un mercado interno de carbono por encima del que idealmente tengamos a nivel global.
La política de subsidios a los combustibles fósiles en México y otros países latinoamericanos parece desastrosa en cuanto a emisión de gases de efecto invernadero. ¿Está usted de acuerdo?
Es una situación delicada y políticamente difícil que debe cambiarse porque los subsidios estimulan el desperdicio de energía. En el caso de la gasolina, por ejemplo, los economistas han concluido que más de la mitad, quizá dos terceras partes de los más beneficiados por las políticas de subsidios son personas con recursos. Con la electricidad sucede lo mismo. Muchos de los subsidios están muy mal diseñados, porque tienen razones históricas o de grupos de poder. La clave es enfocarlos a las clases más necesitadas.
A pesar de todo esto, México y otros países latinoamericanos, como Venezuela siguen invirtiendo gran cantidad de recursos en extracción de petróleo. ¿No tendríamos que desligarnos ya del petróleo?
No todavía, porque el petróleo debe verse como una solución temporal para la demanda mundial de energía, una solución de transición que sin embargo no puede usarse indefinidamente. El mayor obstáculo para el cambio sigue siendo el bajo precio de los combustibles fósiles, dado que en la ecuación de su costo no se incluye aún el daño al medio ambiente. El cambio climático es un problema urgente, enorme: usamos los recursos naturales del planeta mucho más rápidamente de lo que se pueden regenerar, y funcionamos con mucha menor eficiencia de la que podríamos. Es tan importante fomentar la innovación tecnológica como la eficiencia de nuestros recursos. La mancuerna innovación y eficiencia es una de las claves para la solución del cambio climático.
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El profesor Molina preside el Centro Mario Molina de Estudios Estratégicos de Energía y Medio Ambiente, ubicado en la Ciudad de México. Pionero de la química de la capa de ozono de la estratosfera, sus investigaciones condujeron al Protocolo de Montreal de las Naciones Unidas. Ha recibido numerosos galardones por sus trabajos, incluyendo más de 18 doctorados Honoris Causa, el Premio Tyler de Energía y Ecología en 1983, el Premio Sasakawa de las Naciones Unidas en 1999 y el Premio Nobel de Química en 1995.
Entrevista publicada en el Especial de Energía de National Geographic.






Entendi por sus propios articulos, que los principales inversionistas para lograr la extraccion del petroleo so Estados Unidos, Canada, Rusia y demas paises cercanos al Artico, independientemente de las inversiones que hacen en sus territorios continentales, no creo que sean unicamente Mexico y Venezuela los que deban de desligarse del petroleo sino de hecho todo el mundo y tambien de su principal consumidor que es la industria automotriz, publicaran esta ves ni opinion?
Quiero recalcar que Estados Unidos es uno de los consumidores de mas demanda en todo el Continente Americano pero en el estado de Alberta en Canada hay una Gran Extracion de petroleo y tambien zonas de artico no quedan exonerados paises del norte que quizas contaminan mas al planeta q paises de latinoamerica
Saludos al profesor Molina. Muy interesantes y a la vez preocupantes sus comentarios. Ciertamente, ya es hora que pensemos seriamente en las energías renovables y de bajo impacto ecológico. Para mí, la única energía viable es la solar, no hay otra todas las demás tienen un efecto ambiental negativo. El tema es para tomarlo muy en serio, se trata de vida del planeta, y por supuesto de todos los seres que lo habitamos. Lamentablemente, son los intereses económicos y políticos, los que toman las desiciones. Pero podemos ejercer presión sobre éstos grupos, así como crear conciencia en otras personas de éste grave problema. Por los momentos, cada uno de los que hacemos uso diario de la energía, tratar de ahorrarla, de darle un uso más eficiente.
Me parece el profesor Molina una personalidad muy interesante e intentaré conocer más de su labor en el Centro de Estudios. Sin embargo no puedo dejar de preguntarme como es posible alguien definirse como optimista realista. Como combinar dos actitudes que se excluyen mutuamente de manera tan radical al contemplar la situación actual del planeta, a consecuencia de la acción humana? Comprendo que quizá no sea muy útil lanzar voces de pánico, pero nunca estará demás recalcar la afirmación, absolutamente correcta, del profesor: “Ahora existe un consenso entre mis colegas respecto a la urgencia de controlar esos otros compuestos, que implica llevar a cabo una enorme una revolución cultural e industrial”. Si nuestro problema fuese “solamente” el cambio climático, podríamos quizá permitirnos un cierto optimismo. Infelizmente, es un problema que comparte muchas de sus causas, directas e indirectas, con muchos otros problemas de idéntica gravedad, como la desespeciación, *(nota para el moderador) la continuada acumulación de arsenales nucleares, químicos, biológicos; todas las ingeniosas formas que tenemos de envenenarnos además de las que tienen que ver con el cambio climático, y cada una de las cuales por si sola seria suficiente para conducirnos a una catástrofe. No me cabe duda de que el profesor conoce esta realidad y ciertamente de modo más informado que yo, por eso habla de una “revolución cultural”.
Mi objetivo no es cuestionar el optimismo del profesor Molina; ojalá algún día pueda compartirlo. Pero me pregunto cuantas personas en el mundo de hoy se dan cuenta de cuan urgente e imprescindible es esta revolución, de su verdadera naturaleza, de su ámbito en profundidad, y de lo ciclópeo de la tarea… en lo personal, encuentro ese conocimiento como algo abrumador y cualquiera gota de optimismo, si es fundamentado, seria absolutamente bienvenida. Si existe forma en que dicha revolución pueda ser iniciada con un mínimo de esperanza de éxito, seria sin duda excelente que personas del calibre del profesor se pronunciaran más detalladamente al respeto y que esos aportes se publicaran lo más ampliamente posible.
* El diccionario de Word no me reconoce este barbarismo, que he visto en inglés para referirse a una barbaridad: la desaparición de las especies a un ritmo alucinantemente superior al que es natural.
Deberian de regresar los autos impulsados a vapor o bien hablando de tecnologia de punta los vehiculos hibridos para su benefico sumistro a los pobladores que podrian producir electricidad en sus casas con un generador y venderla para ya no hacer uso del petroleo.
hay muchos que queremos salvar nuestro mundo,pero mucho$ ma$ a los cuales no les intereza.Batalla perdida Sr. Molina gracias por advertirnos…a Ud. tambien Natgeo…Estaremos ahi para verlo??. Si opinamos sobre el petroleo somos “amarillos”, si lo hacemos a favor somos “colorados”;si defendemos el medio ambientesomos ” verdes”.Y nosotros viviremos 500 años mas??…cual es el color de los que quieren salvarse como seres HUMANOS??
Creo que hay que empezar un cambio de actitud, una lucha pacifica y constante ya que los sectores de mucho dinero que controlan las politicas publicas manejan todo a favor del mercado. Triste va a ser cuando el mercado haya destruido hasta la salud y calidad de vida de sus familias. hayq ue esperar a que pase eso para que reaccionen o hay que empezar a cambiar la clase dirigente? Porque las decisiones son POLITICAS, y lmaentablemente, los póliticos que nos dirigen se conforman con agradarles a los grandes capitalistas que destruyen el medio ambiente. ejemplo??? jorge augusto sapag, gobernador de la prrovincia de neuquen, vendio a empresas chinas, un territorio muy amplio a una empresa minera china, que se va a dedicar a volar 24 mil tonaladas diarias de montaña, para luego convertirlas en polvo, y regarlas las 24 hr con agua y acido sulfurico. el objetivo? extraccion de oro y cobre para china. En sus arlededores vive una comunidad mapuche, hay un campo con cultivos de frutos rojos ORGANICOS, un rio , el cual desemboca en el rio que da de beber a miles de peronas en la provincia. la decicion final es del señor gobernador.. o de la empresa china que ofrece mucha plata?????
Estimado Dr. Molina apoyo su optimismo realista entiendo perfectamente su definición. Lo que más preocupa en este momento son quienes vendran despues de nosotros, podemos decir que en nuestro país existe poca conciencia de esto,siendo un país en el que podemos tener acceso a energía proveniente del viento, sol y geotermica, sin embargo, como se menciona en los demas comentarios las mentes que deciden no son técnicas, sino politicas y sus proyecciones son hechas para periodos inferiores a 20 años sólo les interesa el bienestar economico del presente, no existe el trabajo en equipo y menos la preocupacion por el pais ¿Como podemos ayudar a cambiar esto, si cada parece que predicas en un desierto ….
seria bueno precisar que no es la primera vez en la historia de la tierra que se ha producido el cambio climatico y las especies se han adaptado o desaparecido. cual es la angustia? la vida es asi.
lo mejor que se puede hacer es trabajar honestamente, y no estar asustando a la gente de sucesos apocalipticos. confiemos en el genero humano. sabremos corregir nuestro errores, y si no lo hacemos las consecuencias de ello, serán las justas. vivan felices
Creo que principalmente es un asunto de concienci propia, empezando de lo mas minimo, por que probablemente no nos toque a nosotros tratar de resolver el problema, pero si a nuestros hijos.
Nosotros podemos empezar por inculcar la cultura por el uso de fuentes alternas para general energia, de aspectos alomejor rudimentarios, pero que afectan menos nuestro ambiente. Por otra parte no se puede ser optimista ante esta situación tan alarmante, tan real y que se esta manifestando dia a dia, los cambios climaticos cada vez son mas notables y fuertes, creo que en este tema queda por de mas ser optimista, aunque es diferente a tener esperanza….
Estoy de acuerdo con el sr. Molina en advertir la severidad del problema de la contaminación y la falta de soluciones de los expertos ante algo inevitable como es la naturaleza. Lo único que se puede hacer es consumir menos energía, por ejemplo, calentandonos en horas de mucho sol, la energía solar en la zona tropical etc.