Lenguas indígenas mexicanas [Artículos]
![Lenguas indígenas mexicanas [Artículos] Esta niña chuj, de la zona fronteriza México-Guatemala, ya no habla la lengua de sus ancestros, en peligro de extinción en México. Los movimientos sociales han contribuido a que no sea prioritario reafirmar la identidad a través de la lengua. Foto de Samuel Herrera Castro.](http://ngenespanol.com/wp-content/uploads/2009/08/lenguas-ppal.jpg)
Esta niña chuj, de la zona fronteriza México-Guatemala, ya no habla la lengua de sus ancestros, en peligro de extinción en México. Los movimientos sociales han contribuido a que no sea prioritario reafirmar la identidad a través de la lengua. Foto de Samuel Herrera Castro.
Por Cristina Buenrostro y Lucero Meléndez
En todas las lenguas se puede expresar lo que sus hablantes tienen necesidad de comunicar. Esto depende de lo que cada cultura considere importante y pertinente. En chuj (lengua maya que se habla en la frontera con Guatemala) hay una palabra que designa el interior del cuerpo humano: k’o’ol, y es tan importante que se usa en el saludo. No basta decir ¿cómo estás?, como hacemos en español. En chuj se pregunta wach’ am ak’o’ol, que literalmente signfica ¿está bien tu interior?
Quizá creas que en México se hablan pocas lenguas indígenas. No es así. Según el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI), en este país se hablan 364 variantes lingüísticas asociadas a 68 lenguas, que a su vez pertenecen a 11 familias lingüísticas distintas. Y llega a casi seis millones su número de hablantes.
El estudio de las lenguas indígenas de México resulta importante y urgente porque la cantidad de las que se hablan en la actualidad mantiene una tendencia a la baja. Muchas, incluso, están en peligro de extinción. Uno de los casos más graves está representado por las lenguas paipai, kumiai y cucapá de Baja California, con menos de 200 hablantes cada una. Aunque no todos los casos son tan dramáticos, no se debe subestimar la realidad: el trabajo de documentación que hacen los lingüistas debe ser prioritario.
No obstante, determinar con exactitud la diversidad lingüística de México requeriría un ejército de académicos documentando y analizando las variantes existentes. El cálculo sería aproximado, y variable por distintas razones. Por ejemplo, en las últimas décadas han aumentado las lenguas mayas en México: como son fronterizas, por distintos movimientos sociales y políticos sus hablantes se han asentado en territorio mexicano. Se trata del k’iche’, ixil, kaqchikel, jakalteko y chuj, entre otras.
Un ejemplo de toda esta dificultad es el idioma huasteco, miembro de la familia lingüística maya, hablado en el suroriente de San Luis Potosí y norte de Veracruz. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), sus hablantes son más de 150 000, por lo cual sería difícil considerarlo en riesgo de desaparición. Pero en realidad, muchas localidades de Veracruz ya no tienen generaciones jóvenes que usen esta lengua como medio de comunicación, por lo cual se le debe considerar en potencial riesgo de desaparición en un futuro no lejano.
El caso del náhuatl permite aclarar el punto de las variantes. El nombre como tal se le da a la lengua, que pertenece a la familia lingüística yuto-nahua (a la que también se asocian el tarahumara y el huichol, entre otras). Pero no es lo mismo hablar el náhuatl en el estado de Guerrero que en el de Jalisco; registran diferencias en algún nivel de análisis lingüístico (fonológico, morfológico, sintáctico y/o léxico). Una de las condiciones para que exista variación es la distancia geográfica; pero no siempre es así. Por ejemplo, el zapoteco –de la familia lingüística oto-mangue–, no puede considerarse una sola lengua, pues incluso en comunidades vecinas hay variaciones lingüísticas (se han registrado 30 sólo para el náhuatl y 64 para el zapoteco).
Este caso lo podemos extender a muchas otras lenguas de México cuya variación ha motivado la necesidad de estudiarlas de manera independiente. Este hecho se relaciona con lo que conocemos como “nacimiento” de una lengua, proceso largo y gradual que puede durar siglos: dos dialectos se diferencian en niveles distintos de la gramática, al grado de que ya no son una misma lengua. En la actualidad no es frecuente que se hable de “lenguas nuevas” porque la tendencia es la contraria: la extinción.
Con todo, y con base en datos oficiales, en México se hablan 68 lenguas indígenas, sin considerar que debido a la cuestión de las variantes algunos casos podrían resultar en lenguas distintas pero cuya raíz sería un mismo idioma.
¿Lenguas o dialectos? Desde una perspectiva no lingüística, es común referirse a las lenguas indígenas como dialectos, apelativo que conlleva una carga peyorativa y de desigualdad. Hay quienes argumentan que son dialectos porque no tienen gramática ni escritura… ¡Una falacia! Son lenguas en toda la extensión de la palabra, con su propia complejidad gramatical: se puede codificar cualquier cosa que sus hablantes necesiten expresar. El dialecto se refiere a las variaciones lingüísticas (por cuestiones sociales, geográficas y/o culturales), dentro de una misma lengua. Por ejemplo, cada uno de los hablantes del español hablamos también un dialecto (el de México, Argentina o España, entre muchos otros).
Algunas lenguas indígenas nacionales tienen una larga tradición escrita, con registros incluso anteriores al español. Es el caso de la lengua maya clásica o ch’olana clásica; sus registros más tempranos se remontan hasta el 200 d. C. y se prolongaron más de 13 siglos a través de un sistema de escritura jeroglífica de tipo logosilábico (que combina signos que corresponden a palabras y otros que representan sílabas). Los tipos de soportes donde encontramos registros del maya clásico conservados hasta nuestros días incluyen monumentos monolíticos, como estelas; elementos arquitectónicos, como dinteles o jambas; objetos de concha, como vasijas cerámicas, y códices. Otro caso de registro lingüístico prehispánico procede del sur de Veracruz, donde se encontró el monumento la estela de “La Mojarra”. Tiene un sistema de escritura cuyo desciframiento no ha sido posible, pues todavía se debate cuál es la lengua registrada en dicha inscripción.
Aun después de la época colonial, muchas lenguas indígenas fueron estudiadas y aprendidas por los frailes con el fin de adoctrinar. Sólo del siglo XVI se hallaron 47 libros impresos con registros de diferentes lenguas indígenas, sin contar los manuscritos de carácter civil y los que no fueron impresos como libros. La tarea de aprender una lengua indígena no fue fácil para los frailes: encontraron muchas diferencias gramaticales con la suya y que las categorías culturales, codificadas gramaticalmente y expresadas a través de la lengua, no tenían correlato directo en castellano. Muy grande debió ser la sorpresa de los frailes al no encontrar la palabra “religión” entre las lenguas del nuevo mundo. Es uno, entre muchos ejemplos, de las diferencias culturales que se materializan en las lenguas; a través de ellas, podemos acceder a sistemas de pensamiento muy diferentes al nuestro.
Artes, vocabularios, gramáticas y documentos coloniales en general constituyen el precedente de registro escrito de muchas lenguas indígenas. Sirven para que los lingüistas las comparen con lenguas actuales para advertir sus diferencias e incluso fecharlas. Muchas no sobreviven hasta nuestros días, como el chicomuselteco, miembro de la familia maya que se habló en Chiapas y de la cual sólo conocemos un breve confesionario fechado en la segunda mitad del siglo XVIII.
Habrá que preguntarnos: ¿está todo bien en nuestro interior? El estudio de las lenguas indígenas de México es importante y urgente, pues nos abre las puertas del conocimiento para entender la gran riqueza cultural de nuestro país.



Excelente artículo, sobre todo la parte de la tradición escrita, me da gusto que no se quite el dedo del renglón y se continue insistiendo en la revaloración, revitalización y documentación apropiada de las lenguas indígenas. La respuesta parecería obvia, pero lo que no mencionan en el artículo es por qué necesitamos mantener vivas las lenguas indígenas… para mucha gente, incluso los hablantes de las mismas lenguas, el uso práctico o prestigio de las lenguas indígenas es nulo y no le ven mucho el caso a manternerla viva. Ojalá sigan publicando artículos tan buenos como este!
Señoritas Buenrostro y Melèndez:
La ausencia de comentarios respecto a este articulo es una clara evidencia de la falta de interes que existe en la sociedad mexicana para preservar nuestras lengua indigenas. Siendo mas optimistas, puede ser tambien que los lectores de esta revista se limiten a la forma impresa y no la version en linea. No obstante, me entristece de cualquier forma sea cual sea la causa de la falta de comentarios.
Yo pertenezco a la cultura Huasteca (Tenek). Y como ustedes lo indican, lamentablemente las nuevas generaciones no le prestan mucha importancia a la conservacion de nuestra lengua materna. Por lo tanto, las felicito por esta investigacion que realizaron y reciban un saludo cordial.
Muy buen artículo, felicidades! Me gusta especialmente la diferencia que hacen entre dialecto (variante de un mismo idioma) y lengua. Es vergonzoso cómo en este tiempo todavía hay gente que por ignorancia considera a las lenguas indígenas “dialectos” y les niega el estatus de lenguas. Hace falta más artículos como éste, de científicos que divulgan su disciplina y nos ayuden a entender la riqueza cultural de nuestro país y del planeta entero.
En varias instancias, gubernamentales y de organizaciones ciudadanas, se habla frecuentemente del interés de preservar las lenguas indígenas, sin embargo, mi experiencia personal es que hablar una y preservar la cultura que le acompaña, va en detrimento de las personas; si un indígena quiere acceder a las oportunidades del mundo actual lo primero que debe hacer es hablar el castellano, y si le es posible, el inglés. Hablar una lengua indígena es quedarse en la pobreza. Me parece que de la misma forma que los seres humanos debemos evitar apegos materiales, así las sociedades deben superar el pasado, con todo lo que esto implique.
Me parece un excelente artículo,gracias por recordarnos lo que siempre hemos sabido y que no queremos recodar,pero como siempre queremos ser como los del norte o de Europa,preferiomos querer aprender inglés,eso esta muy bien pero hay que echerle ganas a lo nuestro tambien.
En nuestros países latinoamericanos tenemos culturas ancestrales vivas con lenguajes completos,pero también por la globalización muchos de nuestros lenguajes tienden a desaparecer y no todos nuestros gobiernos se han interesado realmente en que no desaparescan, discrepo de los que creen que las etnias para mejorar su estatus socio-economico deben de hablar los idiomas globalizantes como el inglés o el español, lo ideal es que en las escuelas los maestros probengan de sus etnias y sean bilingües, porque sino el patrimonio cultural de nuestros países y los mismos pueblos serán los grandes perdedores.
Esta en linea el mapa de paginas 24-25 de la revista que muestra las familias linguisticas en Mexico?
que sistemas de escritura había en el antiguo México
Felicidades por este magnífico artículo. Solo hubiera deseado ver también un mapa que mostrara el dominio lingüistico de cada una de las lenguas descritas. La protección de las lenguas minorizadas por los conquistadores es tarea urgente. Una lengua es una forma de vida, de pensamiento, y cada vez que una muere, muere algo importante de la diversidad y riqueza de la Tierra. Ese mismo debate se tiene ahora en Europa respecto a las lenguas hispánicas que también fueron perseguidas por los españoles, como el catalán o el vasco.
Buen dia,
Existimos personas que estamos luchando por que nuestras lenguas mexicanas perduren.
Estamos trabajando en un proyecto y precisamente en un mes aproximadamente saldremos de viaje por todo el pais para buscar un representante de cada lengua que quiera compartir enseñando su lengua natal.
Mexico esta enriquecido con mucha cultural, gran diversidad de cosas tienen que mostrar al mundo…Los mexicanos somos la raza cosmica, precisamente porque antes de la llegada de los españoles los habitantes de la Anahuac ya vivian en una armonia y bajo una ley universal… El ser humano, con la madre tierra tenian una comunicacion unica, permitiendo un avance de conocimiento evolutivo.
SALUDOS
cORDIALES
Nahui Ollin
Mexicana, nacida en el D.F.
Nahualt-hablante
muy bonito si articulo muhcas felicidades yo soy del estado de oaxaca y hablo el zapoteco,vivo en los estados unidso muchas gracias.
Hola, me agradó el artículo y coincido con que es necesario hacer un estudio emergente de las lenguas indígenas de México y no sólo por el INALI sino desde diversas instituciones de gobierno. Respecto a la mención de la estela de “La Mojarra” existe controversia en cuanto a su origen, muchos arqueólogos han coincidido en que se trata de un fraude por los materiales con los que fue esculpida y por los glifos que fueron tomados de diversos monumentos creados en diferente tiempo.
Respuesta al comentario de Daniel Ramírez:
El apego a la cultura no es el apego al pasado. En Estados Unidos mucha gente piensa que los latinos deben “dejar el apego por el pasado” y hablar exclusivamente inglés. Aunque muchas generaciones de chicanos han hecho precisamente esto (dejar de hablar español), eso no ha redundado en beneficios económicos y ascenso social. Antes al contrario: dejar de hablar la lengua que hablan nuestros padres resulta en pérdida de identidad y marginación social (porque al final, los chicanos que no hablan español, ni se asimilan totalmente a la cultura “americana” ni se consideran mexicanos, por no hablar el mismo idioma que sus parientes del otro lado del río).
“Hablar una lengua indígena es quedarse en la pobreza”. Eso será el caso mientras exista gente que abandere la ideología de que las culturas indígenas son inferiores; una ideología colonialista e infundada contra la que especialistas como Buenrostro y Meléndez precisamente están argumentando desde las bases de la ciencia lingüística y no desde el mero prejuicio de clase.
En conclusión, los hablantes de lenguas indígenas tienen todo el derecho de aprender español, alemán, inglés y cualquier lengua, como lo tenemos todos, eso nadie lo pone en duda. Pero sobre todo tienen derecho (como lo tenemos todos) a hablar la lengua que hablan sus padres, y los padres a enseñarles a hablar su propia lengua a los hijos. Los alemanes lo hacen, los rumanos, los tibetanos… ¿por qué les negamos ese derecho a los chuj, los huastecos, los paipai?