Dentro de Uzbekistán | Carolyn Drake

La festividad primaveral de Nowruz es atareada para las familias de Kokanda, próspera ciudad en el Valle Fergana, en Uzbekistán. Foto de Carolyn Drake.
Un país gobernado por el miedo es un reto para un extranjero con cámaras y preguntas. Había oído historias acerca de esta ex república soviética por parte de la etnia tártara de Crimea, que se había marchado del país, y no obstante tenía pocas expectativas cuando llegué. Efectivamente, no pensé que fuera tan difícil conectar con la gente. Los uzbekos no hablan libremente, en especial con forasteros, y por una buena razón: el régimen actual tiene un historial de intimidar y torturar a quienes se han salido de su control. La ironía consiste en que, con tan escasos empleos, para muchos la supervivencia depende de actividades profundamente no oficiales, como contrabando, negocios en mercados negros y cultivos no autorizados.
El corazón de la castigada economía de Uzbekistán es el algodón. A la gente se le obliga a trabajar sus tierras y vender la cosecha a precio bajo al gobierno, que la exporta con grandes ganancias. Es un sistema injusto hecho posible gracias a una red de canales pobremente diseñados y ambientalmente peligrosos que, con eficacia, dividen el país en feudos.
Dado este clima, era natural que una fotógrafa pusiera nerviosa a la gente. Aun así, algunos uzbekos estuvieron dispuestos a compartir conmigo los rituales de sus vidas cotidianas. Traté de aprovechar esas oportunidades para capturar imágenes tangibles de abstracciones como el silencio y la sospecha. Creo que la foto del café (arriba) es la que más se acerca a conseguirlo. Se trata de una escena cotidiana; sin embargo, la sombra que se refleja encima de la cabeza del hombre sugiere vigilancia, indicio de una identidad oculta bajo la superficie. Ese es el Uzbekistán que experimenté.
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Cuarenta días antes de que fuera tomada esta fotografía, estos trajes tradicionales uzbekos –aquí adornando las paredes de una casa de Khanabad y vestidos por la recién casada que aparece en el espejo– eran regalos de boda. La costumbre es mantener en exhibición estos regalos bastante después de la ceremonia, de modo que los invitados que lleguen puedan admirarlos. Foto de Carolyn Drake.

En Karakalpakia, región autónoma en Uzbekistán, estas alumnas comparten risas tras bastidores mientras ensayan una presentación para Nowruz, la fiesta de primavera que marca el inicio de un nuevo año. Foto de Carolyn Drake.

La namaz-e-tawbah, diaria oración musulmana de arrepentimiento, es recitada por muchas personas en un país donde el islam es la fe dominante. Casi 90 % de la población es suní, aunque no todos son devotos. La religión no se practicó de manera abierta hasta 1991, cuando Uzbekistán obtuvo su independencia de la Unión Soviética. Foto de Carolyn Drake.

Una mujer dobla una esquina en Andiján, donde altos muros cercan las calles y las autoridades se esfuerzan por regular las prácticas religiosas e inhibir el malestar social. En 2005, la ciudad fue sede de una masacre en la que fuerzas de seguridad del gobierno dispararon y mataron a centenares de personas desarmadas que protestaban. Foto de Carolyn Drake.






Que terrible vivir asi con temor como pueden existir tiranias asi,en fin a pesar de todo la sonrisa de niño es para tener esperanzas.