Dubai

Había una vez un jeque que soñaba en grande. Su reino, en las costas del golfo Pérsico, era una aldea en extremo calurosa y poco activa en el comercio, habitada por buscadores de perlas, pescadores y comerciantes que atracaban sus destartalados sambucos árabes y barcos pesqueros a lo largo de un riachuelo estrecho que, ondulante, atravesaba la ciudad.




