
Siria –respondiendo a los intentos de acercamiento por parte de la nueva administración estadounidense, deseosa de lograr el éxito en Medio Oriente– parece estar lista para retomar un papel crucial en los asuntos de la región. Henry Kissinger dijo que no se puede hacer la guerra sin Egipto ni la paz sin Siria; probablemente tiene razón. Nos guste o no, el camino hacia la paz en Medio Oriente pasa por Damasco. Sin embargo, incluso Bashar reconoce que será difícil para Siria avanzar sin ocuparse de su paralizante situación interna.

Seguidores de Jesús desde hace casi 2 000 años, los cristianos nativos empiezan a desaparecer de la tierra donde nació su fe.

La flamante autopista nacional de la India, híbrido de asfalto, fragmentos de roca y grandes aspiraciones, serpentea por Bangalore en su recorrido a través del sur del país conduciendo las esperanzas de miles de millones de individuos desde el Mar de Arabia hasta la Bahía de Bengala. El tránsito se detiene brevemente en el centro de la ciudad junto a un ornamentado templo donde, cada noche, un jovial sacerdote con gafas de pasta, el señor R. L. Deekshith, preside el equivalente hindú a un servicio religioso “para llevar”.

Si hubiera que dar un domicilio, un paradero exacto a la grieta que divide a Pakistán, y de cierto modo al mundo, sería un lugar a 27 kilómetros al oeste de Islamabad llamado Paso de Margalla.

Algunos sueñan con el mundo de National Geographic.
Abercrombie vivió ese sueño.