
Aunque usted no lo crea, hay razones mucho más atractivas para visitar Ámsterdam que sus infames cafés o el distrito rojo. Desde la Edad de Oro Holandesa, la ciudad capital no había experimentado tanta creatividad como la que se observa en la actualidad.

Prepárese para pagar 14 dólares por visitar la Torre Eiffel y más de 100 para recorrer en góndola los canales de Venecia. Las capitales turísticas europeas no son baratas, pero si quiere ahorrar buenas cantidades este año, viaje a las ciudades menos conocidas de Europa. Los turistas menos avezados le mirarán con estupor cuando mencione Zagreb, pero usted anotará muchos puntos en otros sentidos, incluidas sus finanzas.