
El oso polar fue el primer animal anexado a la lista de especies en peligro de extinción por el cambio climático. El siguiente podría ser la pica americana. Durante los veranos, estos parientes de los
conejos corretean en los alrededores rocosos de las cimas de las montañas, juntan plantas que almacenan como alimento para el invierno y se esconden de águilas y comadrejas debajo de las rocas.

Los pliosaurios eran grandes como autobuses, y sus dientes eran del tamaño de plátanos. Al parecer, acechaban y luego arremetían contra sus presas. Vivieron en el Jurásico, pero eran reptiles marinos, no dinosaurios. Investigadores de la Universidad de Oslo han encontrado el mayor de los fósiles de pliosaurio: un espécimen de 15 metros de largo y 150 millones de años en la ladera de una colina de pizarra, en la isla de Spitsbergen, en el Ártico, a 650 kilómetros de la costa noruega.

En una pareja de hipocampos, el macho es el que pare. Expulsa diminutos peces semanas después de que la hembra depositó los huevos en la bolsa abdominal de él. Pese a que se trata de un acuerdo atípico, hay gran cantidad de ejemplos en los que los padres se encargan de las crías.

“La próxima vez que vuele alrededor del mundo –pensó Bertrand Piccard–, no quiero estar preocupado con el medidor de combustible”. Esto fue en 1999, cuando el aventurero suizo pasó 19 días en un globo aerostático. Ahora está logrando la mitad de su deseo: su próximo proyecto, Solar Impulse, tiene medidores, pero no combustible.

En un lluvioso fin de semana de pascua, hace 50 años, una multitud salió de Londres para marchar cuatro días en favor de la incipiente causa del desarme nuclear. Un movimiento nuevo requiere de un símbolo nuevo, y el que portaban llevaba un logotipo simple, que desde entonces se convirtió en un emblema universal de la paz.