
Su sola majestuosidad no puede salvarlos. Los felinos de más alta jerarquía en el mundo –incluyendo leones, guepardos y leopardos– se deslizan a la extinción. Pero un esfuerzo de emergencia, para financiar proyectos de conservación in situ, puede ayudar a ponerlos en pie otra vez.

¿Qué clase de hocico estrafalario es ese? Uno muy útil que ayuda al topo de nariz de estrella a ser el predador más rápido entre los mamíferos. Mientras el topo excava en suelo pantanoso o en sedimentos, los tentáculos que rodean su nariz sondean hasta 13 sitios por segundo en busca de invertebrados, larvas de insectos y otras presas. Luego, en 230 milisegundos –más rápido de lo que nuestros ojos parpadean ante un rayo de luz–, el topo escrudiña y devora lo comestible. Esto representa un récord en localizar comida y comerla.

Cualquier cosa puede hacerse con origami, desde aves e insectos hasta estents y telescopios espaciales. Todo es cuestión de matemáticas.

Las ranas africanas han llevado a la realidad las páginas de los cómics. Así como el personaje de los Hombres X cuyos puños esconden navajas mortales, algunas especies de ranas ocultan diminutas garras en los dedos de sus patas, las cuales cortan la piel del propio animal para blandirse contra algún enemigo.

Mata a por lo menos 50 000 personas cada año en todo el mundo, en su mayoría niños. Los perros son los principales culpables. Pero en Estados Unidos, donde los programas de vacunación de mascotas y de control de perros callejeros son sólidos, la rabia tiene un rostro diferente: mapaches y zorrillos son, por mucho, los principales portadores virales de cuatro patas.