
En uno de los mayores éxitos del conservacionismo, las grullas blancas, una especie que fue reducida a 21 ejemplares en la década de los cuarentas, cuenta ya con una población de 500 individuos. Utilizando el instinto de estas aves, que las impulsa a seguir al líder, el equipo de la llamada Operación Migración entrena a grullas criadas en cautiverio para que sigan a aeroplanos ultraligeros, como si se tratara de sus padres.

Es innegable que los tiburones tienen un problema de imagen: la mirada del asesino serial, la mueca obscena de dientes deformes, el delirio por los atracones sanguinarios.

Las lombrices de tierra son valiosas pero, sin duda, no son tan auténticas como sus primos, los gusanos marinos, cuya diversidad es asombrosa. Estas criaturas realizan un trabajo tan importante como el de sus consanguíneos, expertos excavadores subterráneos, pues filtran y alimentan el ecosistema, pero lo hacen con una elegancia fuera de este mundo.

Las islas Sandwich del Sur son una obra maestra de la naturaleza. El hielo, el viento y las olas han sido los paisajistas de este remoto e inigualable terreno de origen volcánico, habitado solamente por aves y focas.

En Sri Lanka, los elefantes huérfanos tienen una segunda oportunidad de vida. El Asilo Transitorio para Elefantes (ETH, por sus siglas en inglés), del Parque Nacional Udawalawe, recibe cada año una docena de crías que han perdido a sus manadas, a menudo a causa de campesinos que, para proteger sus cosechas, ahuyentan o matan a los elefantes adultos.