¿Qué es en realidad esto que llamamos amor?

Mi esposo y yo nos casamos a las ocho de la mañana. Era invierno, helaba, los árboles estaban forrados de escarcha y algunos mirlos solitarios se mecían en los cables telefónicos […] Cuando los invitados se fueron, la casa quedó en silencio. Había flores por todas partes: rosas lánguidas y frágiles helechos. ‘‘¿Qué hacemos que sea muy romántico?’’, pregunté a mi flamante esposo.




