Cuentos japoneses

Matsue, Japón. La nieve caía silenciosa sobre el jardín en miniatura. Adentro, Bon Koizumi se hallaba sentado en el mismo tatami donde, hace más de un siglo, su bisabuelo anotara algunos de los cuentos populares más queridos de Japón. Era la perfecta imagen de la serenidad japonesa, excepto por la fotografía en colores sepia de su antepasado, cuyo abundante bigote y nariz aguileña acentuaban los rasgos de un rostro inconfundiblemente occidental.




