
Los métodos de investigación de Valerie C. Clark pueden parecer extraños. Cuando ve una rana, la atrapa. Luego la huele. Luego la lame. Todo esto le ayuda a conocer a su sujeto rápidamente. “Tal vez algún día encuentre a mi príncipe”, bromea. Clark, química bióloga, estudia las secreciones de los anfibios y su toxicidad, y recientemente se ha concentrado en ranas de Madagascar que rezuman alcaloides de las glándulas de su piel.

Por decenios, el lago Okeechobee mantuvo escondidos sus secretos bajo aguas plagadas de caimanes y capas de estiércol.

Tenía el cuello de un luchador, el pico con forma de jabalina y, erguido, medía un metro y medio. Pero lo que más llamó la atención de la paleontóloga Julia Clarke fue el lugar donde deambulaba esta ave: bajo el candente sol de los trópicos.

Cada uno de los 16 atolones mayores que integran las Maldivas conforma un anillo de arrecifes alrededor de una laguna. Dentro del atolón Ari, los pequeños bancos brillan como joyas.

Las mujeres estadounidenses en proceso de convertirse en madres podrían considerar mudarse a Eslovenia.