
El pesimismo de muchos colegas proviene de hallazgos científicos más recientes, los cuales indican que el problema es más serio de lo que pensábamos, sobre todo porque no veremos reducciones en las concentraciones de bióxido de carbono en la atmósfera hasta dentro de unos mil años. Pero el bióxido de carbono es apenas la mitad del problema: hay otros gases y partículas, como hollín o metano, que afectan al clima de manera mucho más “eficiente” que el bióxido de carbono.

Recientemente tuve la oportunidad de entrevistar, para National Geographic en español, al representante ante el Comité de Emergencia de la Organización Mundial de la Salud, el doctor Samuel Ponce de León, notable virólogo y epidemiólogo mexicano, quien ha sido una personalidad clave en México y el mundo durante la epidemia de influenza A H1N1. Compartimos con ustedes una buena parte de esta entrevista, cuya versión completa podrán ustedes consultar en la edición de julio de National Geographic en español. Como siempre, bienvenidos todos sus comentarios.
Muchas gracias por sus comentarios a la carta editorial de este mes. Como leerán próximamente en nuestra edición impresa, no es mi intención convertirme en una especie de “niño héroe” de la influenza. Sin embargo, es un tema que me apasiona, sobre todo por todas las sinrazones que una epidemia puede desatar en las poblaciones afectadas.
Ahora me encuentro en lo que parece la “zona cero” de una nueva pandemia, cuyos verdaderos alcances son difíciles de vislumbrar, aunque parece contenida y en declive por el momento. Desde luego todos esperamos que esta tendencia prevalezca.
Estamos ante una edición muy especial de National Geographic en español. Lyuba tuvo que esperar milenios para que providenciales coincidencias nos abrieran la posibilidad de convivir con un mamut prácticamente intacto.