Dentro del dragón

Mis alumnos escribían ensayos en papel tan barato y delgado que se sentía como piel de cebolla. Las quebradizas páginas se deshacían con facilidad; sostenidas contra la luz, se volvían translúcidas.

Mis alumnos escribían ensayos en papel tan barato y delgado que se sentía como piel de cebolla. Las quebradizas páginas se deshacían con facilidad; sostenidas contra la luz, se volvían translúcidas.

Las expectativas de China están aumentando sin final a la vista. ¿Qué es lo que sigue?

A las dos y media de la tarde, los jefes comenzaron a diseñar la fábrica. El edificio de tres plantas que habían rentado, con muros blancos y pisos sin alfombrar, estaba completamente vacío; la puerta principal carecía de cerradura, así que cualquiera podía entrar; todo en la zona de desarrollo económico de Lishui compartía esa libertad de tránsito.