
Lo primero que uno nota son los coloridos vestidos de flamenco y fiesta que adornan los escaparates de Sevilla. Hilera tras hilera y salpicados de lunares más grandes que una ficha de póquer, estos vestidos no sólo son lo más importante en trajes de fiesta: son una fiesta en sí mismos.

¿Lo más revelador de Oslo? ‘‘Sólo se ha urbanizado un tercio de la ciudad –señala el alcalde de la capital noruega, Per Ditlev-Simonsen–. Los dos tercios restantes son impresionantes bosques, lagos y ríos’’.

Ámsterdam es una ciudad pequeña (740 mil habitantes) que piensa en grande. Mientras otras metrópolis presumen flamantes museos recubiertos de titanio y creaciones de renombrados arquitectos, la nueva obra maestra de esta capital –sus renovados Eastern Docklands– muestra una sensibilidad contemporánea de gran escala mucho más sofisticada.

Cuando Krista Mikkola regresó a Helsinki, apenas reconoció a su antigua ciudad. ‘‘Todo había cambiado. Había una energía fresca, vibrante, cosmopolita, y un grupo completamente nuevo de gente creativa’’, recuerda. ‘‘De pronto sentí que me encontraba en una ciudad donde todos se comunicaban y ya no estaba prohibido sonreír’’.