Nueva York

Grande es a pequeño como noche a día, como rico a pobre, como Nueva York a… Nueva York, claro está.

Grande es a pequeño como noche a día, como rico a pobre, como Nueva York a… Nueva York, claro está.

Es la ciudad más fea y peligrosa de la que se enamorará. Grises rascacielos se pierden en el horizonte, el graffiti cubre el centro de una ciudad donde, quienes tienen los medios, conducen autos blindados, y el tendido eléctrico forma una red de cables que casi obstruye el paso del sol. Sin embargo…

Como sin duda sabe, la Estatua de la Libertad es el monumento más simbólico de la Ciudad de Nueva York. La ley la protege de los truhanes que han propuesto abrir ventanas en los pliegues de su túnica o construir vulgares terrazas para patrióticos baños de sol.

Así que se perdió el carnaval de Río de Janeiro. No importa. Lo mismo le ocurrió a muchos cariocas que huyeron de la invasión turística para refugiarse en sus casas de verano y disfrutar de carnavales más íntimos por todo Brasil. Pero la fiesta no ha terminado. Con la inminente inauguración de los Juegos Panamericanos en julio próximo, las calles han sido remozadas, las playas se encuentran limpias y hay pulcros sanitarios públicos en la playa de Copacabana, ¡increíble! Y ya era hora, porque no hay que olvidar que la ciudad depende de su arenosa costa. De hecho, cuando el sol brilla por su ausencia, los cariocas se sienten aturdidos y confusos, como hormigas cuyo hormiguero fue destruido por un niño de 8 años.