
Ataviado con una pequeña mochila y su cámara, Carlomagno se acercó a los rincones más remotos para conectarse, de igual a igual, con las minorías y las etnias originarias en busca de un vínculo entre las costumbres y las raíces de los pueblos de estas latitudes.

Decidí recorrer América Latina y el Caribe cámara en mano durante más de dos años, tratando de responder visualmente una pregunta que me ha intrigado siempre: ¿cómo comprendernos si no nos conocemos? El resultado fue un ensayo fotográfico al que denominé Latidos de América, con una selección final de 120 fotografías.

De cabeza, amantes de las emociones van trepados en el Top Spin de la 176 Oktoberfest, en Munich. A pesar de amenazas terroristas, el festival de la cerveza de 16 días –la feria más grande del mundo– atrajo a 5.7 millones de personas el año pasado.

Al pasar por una curva a lo largo del río Omo, en Etiopía, el escritor Neil Shea y sus guías, Lale y Bache, se encontraron ante una situación inusual. Un hombre de la etnia kara y una mujer de la hamar batallaban para arrastrar una vaca fuera del agua, después de que había resbalado y caído.

A 64 kilómetros al sureste de Lima, contra un retablo de olas, rocas y cielo, cuatro delfines de nariz de botella saltan en sincronía por la superficie. Alimentadas por la Corriente de Perú, rica en nutrientes, estas aguas rebosan de vida marina.