
Enterrada en las páginas del libro Biohpilia, de E. O. Wilson, el fotógrafo David Lilttschwager encontró una frase fascinante: “Es posible pasar una vida completa en un viaje magallánico alrededor del tronco de un solo árbol”.

En Dubái, electricidad natural y artificial ilumina la noche. Mientras las agujas dentadas de los rayos zurcen el cielo encapotado, el hotel Burj al Arab, de 321 metros de altura, resplandece en verde al borde del Golfo Pérsico.

En el Lago Nam, en Tibet, Manuel, de 27 años, capturó una escena “serena”. “Coincidí perfectamente con la sed del yak -explica-. El tiempo se congeló para que de rodillas tomara yo esta gran imagen.

Cuando los Ángeles Azules pasaban por encima de la casa de sus padres antes de un espectáculo aéreo, Lascelles, de 24 años, y Dubbo, la estrambótica mascota de la familia, hicieron equipo para lograr esta imagen de las que se toman “sólo una vez en la vida”. Lascelles añade: “¡Y no pudo haber sido ningún otro perro!”.

Un iceberg lleno de pingüinos flota en la frígida grandeza de Georgia del Sur. Este remoto puesto de avanzada británico -reclamado por Argentina-, en el Atlántico del Sur, es refugio para millones de aves marinas y focas.