Huracanes asesinos

Para refugiarse del huracán más implacable jamás registrado en el Atlántico, el señor K (‘’preferiría no dar a conocer mi apellido’’) tuvo que conformarse con el resguardo de un precario cobertizo de lámina y madera.

Para refugiarse del huracán más implacable jamás registrado en el Atlántico, el señor K (‘’preferiría no dar a conocer mi apellido’’) tuvo que conformarse con el resguardo de un precario cobertizo de lámina y madera.