Detrás de las cámaras, marzo de 2007

‘‘Desde la primera vez que vi una manada de elefantes, supe que quería protegerlos’’, dice Luis Arranz refiriéndose a estos gigantes que se reúnen en grupos de 800 o más en el Parque Nacional de Zakouma.
El Parque Nacional Virunga, en la República del Congo, presenció el asesinato de siete gorilas de montaña en menos de dos meses.
Una bonanza de fósiles en el noroeste de China muestra que los ancestros del T. rex y otros reptiles gigantes comenzaron siendo formas pequeñas.
Un arrecife prístino y poco común resulta ser un paisaje atemorizante, donde reinan peces depredadores cuyas presas viven escondidas.
Bolivia se encuentra con el cielo en esta tierra de superlativos.

‘‘Desde la primera vez que vi una manada de elefantes, supe que quería protegerlos’’, dice Luis Arranz refiriéndose a estos gigantes que se reúnen en grupos de 800 o más en el Parque Nacional de Zakouma.

Desde su adolescencia, Stan Woosley ha estado enamorado de los elementos químicos y ha demostrado tener un aprecio particular por todo aquello que explota.

En las remotas regiones de la Meseta del Colorado, el tiempo casi se detiene. Año tras año, la erosión allana ligeramente las mesetas y hace más profundos los cañones.

El elefante muerto, enorme, yacía sobre su costado; su pierna derecha torcida indicaba que había sufrido un gran dolor. El ojo que quedaba a la vista estaba cubierto con tierra, un artificio de los cazadores furtivos para ocultar de los buitres el cuerpo.

Es innegable que los tiburones tienen un problema de imagen: la mirada del asesino serial, la mueca obscena de dientes deformes, el delirio por los atracones sanguinarios.