Dar y recibir

De la misma forma que no tenemos derecho de lastimar (mucho menos matar) a ningún ser humano, tampoco tenemos derecho de herir y matar a los animales.
¿Por qué los nascas grabaron pájaros y ballenas sobre la arena?
La ciudad global de China intenta recuperar las glorias de su pasado; esta vez, en sus propios términos.
El valle del Omo, en Etiopía, sigue siendo un lugar gobernado por los rituales y la venganza. Sin embargo, se aproximan cambios que vienen de río arriba.
Seducen a los insectos hacia sus trampas mortales y luego devoran su carne. ¿Es la manera como debe comportarse una planta?

De la misma forma que no tenemos derecho de lastimar (mucho menos matar) a ningún ser humano, tampoco tenemos derecho de herir y matar a los animales.

Un día, en una colonia cerca de la mía, observé cómo bajaban los trabajadores de una urbanización hacia la ciudad.

Este texto había estado esperando desde diciembre, cuando fui de vacaciones a Cuba, pero dado el gran cambio político que está viviendo la isla, no puedo dejar pasar la oportunidad de enviarles unas cuantas impresiones sobre mi viaje.
Más allá de emitir juicios de valor sobre Fidel o sobre las bondades o las perversiones de su sistema de gobierno, me pude percatar de que todos —hayamos viajado o no a la isla — tenemos una opinión o al menos una anécdota a la mano de cómo vive Cuba y los cubanos.

En un Club del Anciano de Caracas, donde los ancianos pasan el día compartiendo unos con otros, la señora de la foto juega al bingo con la misma carta todo el tiempo.

Fotografía tomada en la base antártica, Bernardo O’Higgins, durante una tarde de verano.