Parques urbanos, verdor para el espíritu

No debería sorprendernos comprobar que la naturaleza nos ayuda a rejuvenecer. Después de todo, la raza humana no surgió en edificios de concreto, sino en bosques y sabanas.
Los asteroides y los cometas en el espacio cercano representan una amenaza constante para nuestro planeta. ¿Podremos evitar la catástrofe la próxima vez?
En la asombrosamente diversa isla Bioko de África occidental, raros primates están siendo exterminados para abastecer un comercio creciente de “carne de bosque”. Cuando un equipo de fotógrafos y conservacionistas documentaron la diversidad de la isla en enero, descubrieron que los bosques de Bioko permanecen saludables, pero su extraordinaria vida animal quizá no sobreviva.
En estos días materialistas, Marx y Lenin no pueden competir con Dior y Armani por el corazón de la clase consumidora moscovita.
Lo más impresionante de las ruinas de Persépolis, ciudad persa al sur de Irán incendiada tras la conquista de Alejandro Magno, es la ausencia de imágenes violentas en lo que queda de sus muros de piedra.

No debería sorprendernos comprobar que la naturaleza nos ayuda a rejuvenecer. Después de todo, la raza humana no surgió en edificios de concreto, sino en bosques y sabanas.

La creación de un parque nacional es, más a menudo de lo que se creería, el resultado de intereses contradictorios agrupados en un objetivo colectivo: un acto caprichoso pero a la vez práctico, egoísta pero que implica sacrificios, local pero global por su trascendencia.

Mi experimento como periodista-conejillo de indias toma un giro perturbador. Platico por teléfono con un químico sueco y me cuenta sobre los inhibidores de llama, o agentes ignífugos, sustancias químicas que se aplican como medida de seguridad a casi cualquier producto inflamable.

“Todo zapato cuenta una historia”, afirma Cathy Newman. En su caso, cada historia tiene un zapato.

En el reportaje “Bajo la unión sudafricana”, publicado en nuestra edición de abril de 1931, Melville Chater escribió: “Según los místicos de India, la carne se insensibiliza mediante el suplicio autoinfligido”.