Trinidad

Trinidad es más que blancas playas caribeñas y bebidas con sombrillitas; también es dinero petrolero con altos edificios que lo acusan junto a una desgarradora pobreza acompañada de ritmos de calipso que flotan en la brisa.
Angkor fue escenario de uno de los actos de desaparición más notables de todos los tiempos. Luego de alcanzar alturas sublimes, la ciudad sagrada bien pudo haber precipitado su caída.
Por más de un milenio, las migraciones y las guerras han dispersado a los serbios a lo largo de las tierras de la antigua Yugoslavia. Los serbios de hoy se debaten entre el deseo –arraigado en su historia– de unir a su pueblo diseminado y el de unirse a Europa, aceptando una Serbia disminuida.
Varias veces al año, cuando la época y el flujo de mareas se combinan, las mantarrayas de todos los puntos del archipiélago se reúnen en la Bahía de Hanifaru para alimentarse en una espectacular danza acuática sobre la barrera coralina.
Cuando observamos el cielo con un telescopio, suelen suceder dos cosas. Primero, nos sorprende el paisaje y nos damos cuenta de que nosotros y nuestro mundo somos parte de este gigantesco sistema. Segundo, pronto queremos un telescopio más grande.

Trinidad es más que blancas playas caribeñas y bebidas con sombrillitas; también es dinero petrolero con altos edificios que lo acusan junto a una desgarradora pobreza acompañada de ritmos de calipso que flotan en la brisa.

El pasado septiembre se publicó la lista de 2007 de las especies que se encuentran en más peligro de extinción.

Lo que están viendo en la imagen superior es la ruta migratoria que siguieron mis antepasados. ¿Cómo tengo la fortuna de saber dónde vivieron? Fue a través del Proyecto Genográfico, una bellísima investigación de la Sociedad National Geographic que se propone trazar el mapa de la migración humana.

El auge de las propiedades en Riga es el motor de la economía de Letonia, una de las de mayor crecimiento en Europa, y le da el provocativo y vibrante atractivo de un milagro capitalista.

En 1985 la localidad de Epecuén, ubicada en el partido de Adolfo Alsina, Provincia de Buenos Aires, Argentina, sufrió una inundación y quedó completamente bajo el agua por 20 años.