Flashback, febrero de 2007

Patrick Lambert, un aficionado a la veterinaria, llena sus oídos con un minúsculo latido: en su modesta plancha de reconocimiento, reza un pie en el reverso de la fotografía adquirida en 1940.
Si el hogar del ser humano de verdad estuviera bajo la luz de la luna y las estrellas, nos internaríamos en la oscuridad con gusto; el mundo de la noche nos sería tan visible como para el vasto número de especies nocturnas del planeta. Sin embargo, somos criaturas diurnas, con ojos adaptados a la vida bajo la luz del sol.
Los tarahumaras de México evitaron a los conquistadores españoles en el siglo XVI, pero, ¿serán capaces de sobrevivir los embates de la modernidad?
Las majestuosas selvas están desapareciendo entre humo y serrín, pero aún hay esperanza para la célebre biodiversidad de la isla, si se logra reducir la demanda de aceite de palma.
Es fácil subestimar al elefante marino del sur. No tiene el porte señorial del cachalote, ni la elegancia aerodinámica del tiburón blanco o el CI sobresaliente de la orca. ¿Y quién explicaría su nariz, una trompa ridícula que puede llegar a medir casi medio metro de longitud y que le ha ganado el nombre de elefante marino?

Patrick Lambert, un aficionado a la veterinaria, llena sus oídos con un minúsculo latido: en su modesta plancha de reconocimiento, reza un pie en el reverso de la fotografía adquirida en 1940.
Este es sólo uno de los muchos ejemplos del uso de herramientas que vemos en Fongoli, Senegal, pero la primera vez que tuve conciencia sobre este tipo de comportamiento fue cuando Paco Bertolani –director del proyecto y coautor del artículo– me contó un incidente que había observado. Al principio pensé que se trataba de una situación aislada, pero luego fui testigo de 13 escenas de cacería.
“Pude observar a los chimpancés mientras creaban más de 15 herramientas diferentes”.

Para realizar el artículo ‘‘Se remiendan corazones rotos’’ y capturar el implante de un corazón artificial, el fotógrafo Robert Clark trabajó con el cirujano Ronald Hetzer.

En las remotas planicies al norte de Mongolia existen grandes fragmentos de menhires de granito, erigidos entre 1100 y 800 a. C., que poseen imágenes de criaturas misteriosas: estos animales, astados como los venados, tienen un pico similar al de las aves.

La Costa de los Mosquitos, el hogar de los indios misquitos, aún es una aislada maraña de pantanos, sabana, lagunas, pequeñas granjas y poblados palúdicos. Por mar, una zona asediada: los piratas roban las langostas; los buques pesqueros extranjeros se llevan a los peces; los traficantes de droga transportan cocaína a lo largo de la costa, y los cargueros ilegales arrojan desechos tóxicos en las playas desiertas.