Espacio, enero de 2007
Es común saber que no existen dos copos de nieve iguales, pero es poco difundido el hecho de que su forma depende de la temperatura a la cual se cristalizan.
A menudo se dice que los crocodílidos actuales son sobrevivientes de la era de los dinosaurios. Eso es una verdad a medias. Los cocodrilos modernos han estado por aquí alrededor de unos 80 millones de años, pero estos son apenas una pequeña muestra de los parientes crocodílidos que alguna vez vagaron por el planeta al que, de hecho, alguna vez gobernaron.
En una isla famosa por su biodiversidad (90 % de las especies del lugar son endémicas), la zona protegida de 1 550 kilómetros cuadrados es otra isla en sí misma, especie de fortaleza biológica, de terreno escabroso, inexplorado en gran parte y casi impenetrable por las impresionantes formaciones de piedra caliza –el tsingy– que la atraviesan.
Envueltas en lino y sepultadas con respeto, las momias de animales ofrecen indicios fascinantes de la vida y la muerte en el antiguo Egipto.
Siria –respondiendo a los intentos de acercamiento por parte de la nueva administración estadounidense, deseosa de lograr el éxito en Medio Oriente– parece estar lista para retomar un papel crucial en los asuntos de la región.
Es común saber que no existen dos copos de nieve iguales, pero es poco difundido el hecho de que su forma depende de la temperatura a la cual se cristalizan.

El pasado mes de octubre será inolvidable. En Oviedo, se llevó a cabo la ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias: entre los galardonados estaba la Sociedad National Geographic, representada por algunos de sus miembros, que viajaron desde Washington, D. C., para recibir el reconocimiento en la categoría de Comunicación y Humanidades.

Es común saber que no existen dos copos de nieve iguales, pero poco difundido el hecho de que su forma depende de la temperatura a la cual se cristalizan.

Hace mucho tiempo, cuando los rinocerontes pastaban en los valles montañosos de lo que hoy es el noroeste de España, una de sus crías se adentró en una cueva y murió. Alrededor de 90 000 años después, un grupo de espeleólogos ingleses encontraron el fósil de la criatura y supusieron que se trataba de los restos de un burro.

Mientras usted lee este artículo, una extensión de selva tropical brasileña, equivalente a unas 150 canchas de futbol, habrá sido destruida. La globalización de la economía y las leyes del mercado irrumpen con fuerza en la Amazonia, acelerando su desaparición y llevando al fracaso los esfuerzos de sus más comprometidos defensores.