Detrás de las cámaras, febrero de 2007

Para realizar el artículo ‘‘Se remiendan corazones rotos’’ y capturar el implante de un corazón artificial, el fotógrafo Robert Clark trabajó con el cirujano Ronald Hetzer.
¿Por qué los nascas grabaron pájaros y ballenas sobre la arena?
La ciudad global de China intenta recuperar las glorias de su pasado; esta vez, en sus propios términos.
El valle del Omo, en Etiopía, sigue siendo un lugar gobernado por los rituales y la venganza. Sin embargo, se aproximan cambios que vienen de río arriba.
Seducen a los insectos hacia sus trampas mortales y luego devoran su carne. ¿Es la manera como debe comportarse una planta?

Para realizar el artículo ‘‘Se remiendan corazones rotos’’ y capturar el implante de un corazón artificial, el fotógrafo Robert Clark trabajó con el cirujano Ronald Hetzer.

En las remotas planicies al norte de Mongolia existen grandes fragmentos de menhires de granito, erigidos entre 1100 y 800 a. C., que poseen imágenes de criaturas misteriosas: estos animales, astados como los venados, tienen un pico similar al de las aves.

La Costa de los Mosquitos, el hogar de los indios misquitos, aún es una aislada maraña de pantanos, sabana, lagunas, pequeñas granjas y poblados palúdicos. Por mar, una zona asediada: los piratas roban las langostas; los buques pesqueros extranjeros se llevan a los peces; los traficantes de droga transportan cocaína a lo largo de la costa, y los cargueros ilegales arrojan desechos tóxicos en las playas desiertas.

Mientras yace recostada sobre su espalda, sedada pero alerta, Gloria Stevens observa fijamente una imagen de su propio corazón latiendo. Aunque, metafóricamente, el corazón es el centro de su yo emocional, de manera literal no es más que una bomba llena de sangre del tamaño de un puño, cuyas rítmicas contracciones la han mantenido viva durante 62 años y que, con unas cuantas reparaciones, servirá por un número indeterminado de años más.

En el sur de Nigeria, el petróleo lo corrompe todo. Se derrama de las tuberías y contamina la tierra y el agua. Mancha las manos de los políticos y militares que desvían las utilidades.