Plantas asesinas

Escrito por: Carl Zimmer el 08 de Marzo de 2010

Una mosca se lanza entre los pinos en Carolina del Norte. Atraída por lo que parece el aroma de néctar de una mancha escarlata en forma de flor sobre el suelo se posa sobre la acolchada superficie de una hoja rojiza. Toma un sorbo del líquido dulce que rezuma de la hoja, rozando con la pata un pelo diminuto y luego otro. De pronto, se encuentra rodeada por paredes. Ambos lados de la hoja se están cerrando y las espinas en sus bordes se entrelazan como dientes de una mandíbula. Mientras la mosca lucha por escapar, la trampa se aprieta hasta cerrarse.

Tribus cambiantes

Escrito por: Neil Shea el 08 de Marzo de 2010

Dunga Nakuwa se acuna el rostro con las manos y recuerda la voz de su madre. Ella murió hace casi dos años, pero para la tribu de Dunga los muertos nunca están muy lejos. En las aldeas se les entierra apenas debajo de las chozas de los vivos, separados de hogares y pieles para dormir por algunos centímetros de suelo seco y empobrecido. También permanecen en la mente de las personas. Por ello, Dunga sigue oyendo a su madre: “¿Cuándo vengarás el asesinato de tu hermano?”.

Shanghái rediviva

Escrito por: Brook Larmer el 08 de Marzo de 2010

El mundo secreto del viejo búnker de Shanghái parece existir en un universo paralelo. Arriba, en la calle salpicada de sol, trabajadores migrantes sorben almuerzos de arroz y tofu, mientras grupúsculos de oficinistas en impecables camisas blancas pasan frente al pequeño señalamiento en la acera. En la entrada oscura, una joven baja una escalera hacia un sitio que conoce solamente como “0093”.

Las líneas de Nasca revelan sus espíritus

Escrito por: Stephen S. Hall el 05 de Marzo de 2010

¿Por qué los nascas grabaron pájaros y ballenas sobre la arena?

Chimpancés curiosos [Artículos]

Escrito por: Joshua Foer el 01 de Febrero de 2010
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Hace unos cuantos años, mientras establecían un campamento en la profundidad de la selva tropical congolesa, Dave Morgan y Crickette Sanz escucharon a lo lejos a un grupo de chimpancés machos vocalizando estridentemente. Los gritos se hicieron más fuertes y pudieron percatarse de que el grupo se movía rápidamente por las copas de los árboles.