Indonesia: hacer frente a los fanáticos [Galería]

Un islam más tolerante afronta al extremismo en el país musulmán más poblado del mundo.

Un islam más tolerante afronta al extremismo en el país musulmán más poblado del mundo.

Crecen hasta convertirse en los árboles más altos del planeta. Pueden producir madera, conservar
la pureza del agua y proporcionar refugio a incontables especies que viven en los bosques.
Siempre y cuando los dejemos.

Hace cinco siglos un barco cargado con oro naufragó en una playa llena de diamantes.

Abu Bakar Baasyir vive en una modesta casa de una planta en los terrenos del internado que ayudó a fundar en el tranquilo poblado de Ngruki, en medio del altiplano central de la isla principal de Indonesia, Java. Baasyir tiene 71 años, es delgado como un tallo, lleva barba de candado y tiene ojos oscuros vivarachos ampliados por gafas con montura de oro. Es el presunto dirigente espiritual del grupo militante islámico Jemaah Islamiyah, al que se ha relacionado con por lo menos media docena de atentados con bombas en Indonesia durante la última década, incluidas las devastadoras explosiones en clubes nocturnos de Bali en 2002 y, quizá, los atentados suicidas registrados en hoteles de lujo de Yakarta el verano pasado.

Un aire añejo sopla desde los confines del tiempo. El Sahara nos impresiona como un infierno imperecedero de dunas y cielos azules, de vistas impresionantes que nos hacen olvidar que esa vasta extensión es uno de los sitios que alberga el registro de nuestro planeta. Un lugar donde el pasado sobrevive y nos habla desde la arena, las rocas, el calor y los vientos áridos; nos susurra una historia de repetidos cambios climáticos y del avance y retroceso de la humanidad.