
Aquí la lluvia llega una vez cada 1 000 años, en forma de torrentes de metano líquido. El pernicioso aire es tan denso que opaca la luz solar, congelando el paisaje en un eterno y anaranjado crepúsculo. El frío, de -179 °C, es letal. Y a través del brumoso cielo se puede ver el enorme planeta con anillos: Saturno.

El primer día de septiembre de 2004, 32 terroristas encabezados por chechenos tomaron la Escuela Número 1 en la ciudad de Belsán, ubicada en la cercana república de Osetia del Norte. La escuela estuvo sitiada durante 52 horas y este acto marcó un nuevo hito en los anales del terrorismo. Murieron por lo menos 330 personas; más de la mitas eran niños.

‘‘Nunca podrá ver a Nessie con este clima’’, me dice el chofer del taxi, negando con la cabeza mientras vamos por el estrecho camino que bordea el lago Ness, en Escocia. ‘‘Hace demasiado calor para él. Va a quedarse en el fondo del lago, donde hace más frío’’.

Las islas Sandwich del Sur son una obra maestra de la naturaleza. El hielo, el viento y las olas han sido los paisajistas de este remoto e inigualable terreno de origen volcánico, habitado solamente por aves y focas.

El padre de la evolución fue un papá en apuros: pocas cosas afligían más a Charles Darwin que tener que explicar cómo se crearon las estructuras más complejas de la naturaleza, como el ojo. ‘‘El ojo, incluso ahora, me hace estremecer’’, escribió a un amigo en 1860.