
No hay vuelta atrás. Eso lo sabe muy bien Hombre de Hierro. El autobús empieza a descender por un polvoriento camino con profundos surcos de neumáticos, en la aldea de Dongfa, alejando al joven obrero y a su esposa de ese pueblo fantasma cercano a la frontera con Rusia.

Al pasar la mano sobre la plantilla de la sandalia de fibra de corteza de artemisa, en el Museo de Historia Natural y Cultural de la Universidad de Oregon, uno puede sentir la huella de un dedo gordo del pie en lo que quizás sea el ejemplar más viejo del mundo de una pieza de calzado.

Los leones por lo general cazan de noche o cuando la temperatura baja, al atardecer o al amanecer. Pero en las llanuras de Duba, comienzan a acechar a sus presas cuando el calor del mediodía asciende hasta los 50 °C.

Sí, Nueva Orleans se recuperará. Los taxis, los autobuses y las limusinas partirán de los hoteles y los casinos, abriéndose paso entre el tráfico, para llevar a sus pasajeros al aeropuerto internacional Louis Armstrong hasta los hoteles y los casinos, dejando atrás los escombros de Katrina, porque tarde o temprano serán retirados de las calles, y las personas a bordo de los taxis y los autobuses, y especialmente de las limusinas, mirarán por la ventana y olvidarán que esos restos alguna vez estuvieron ahí.

Bucear aquí parece una locura, pero es la única manera de presenciar algunas de las corrientes de agua más rápidas del mundo. Por lo tanto, mi compañero de buceo y yo abandonamos la protección de una bahía llamada God’s Pocket, en el extremo norte de la Isla de Vancouver, y dirigimos nuestro bote hacia los Rápidos Nakwakto. De pronto, cuando la corriente de reflujo drena de los fiordos hacia el Estrecho Queen Charlotte, el agua liberada pasa por la Isla Tremble a una velocidad de 14.5 nudos.