
Es regordete y dormilón. Come con las manos y vive con su madre. No es exactamente el tipo de personaje que uno esperaría encontrar en el centro de transacciones económicas de alto nivel, de la diplomacia internacional, la adoración pública, la vigilancia gubernamental y la fascinación científica. Pero Tai Shan es más que un osito común y corriente.

Los mochicas no embalsamaban a sus muertos. Pero en contados casos, la naturaleza y la veneración de los hombres se unieron para preservar al muerto como momia. Este fue el destino de la mujer tatuada cuyos restos se descubrieron el año pasado en un complejo ceremonial llamado El Brujo. El pueblo de esta mujer dominó la costa norte de Perú mil años antes que los incas y creó una cultura muy desarrollada que hoy es conocida por su cerámica de gran calidad y un magistral trabajo en metales.

La nanotecnología lleva ya dos decenios de desarrollo, pero la primera ola de aplicaciones apenas empieza a romper. Cuando lo haga de lleno, hará palidecer a la revolución de la computadora.

Los polluelos de los pelícanos, ¿deberían inspirarnos lástima? Después de todo, el Patito Feo creció y llegó a ser un hermoso cisne, mientras que el bebé pelícano sólo puede esperar convertirse… en un pelícano adulto. Si esto constituye o no una mejoría, es un asunto muy discutible.

Introducción de Juan Villoro
Si hubiera un campeonato mundial de aficiones de futbol, una final posible sería México-Escocia. Se trata de países que nunca han tenido protagonismo internacional y quizá por ello han buscado el placer compensatorio de llenar estadios. Desde niño sé que no soy testigo de los mejores partidos. La sensación de estar lejos de los empeines prodigiosos se recrudeció cuando empezamos a ver goles por televisión satelital. De cualquier forma, en mi calidad de aficionado mexicano, sabía desde un principio que la pasión por el juego no puede depender de los resultados, tantas veces adversos.