
Asomándose a través de un casco de latón de 25 kilogramos, el biólogo marino Roy Waldo Miner “se prepara para convertir en actores de cine a los habitantes de tonos de arcoíris de un arrecife de coral” frente a la isla Andros, en Bahamas.

Una serie de soles salpica el cielo nocturno en esta exposición múltiple. El sol que aparece al centro fue tomado exactamente a la medianoche.

En octubre de 1940 –mientras las bombas alemanas llovían sobre su ciudad– los londinenses buscaron seguridad durante la noche en la estación del metro Aldwych, una de aproximadamente 80 estaciones subterráneas empleadas como refugios durante la Segunda Guerra Mundial.

Unos niños buscan empaparse afuera de una estación de bomberos de Conecticut, en 1935. El acuerdo inusual para ducharse puede haber sido arreglado por los bomberos locales, especialmente para que se refrescaran en el verano.

Era una ejecución “tan real que resultaba difícil creer que fueran hombres usando máscaras de lobos”, apuntó un observador en 1914. Los participantes de la etnia inupiat en la danza del águila-lobo honraban a los animales que mataban, enviando así sus espíritus a sus moradas para garantizar el éxito en cacerías futuras.