
Eran unos enclenques de forma rara, planeadores de la altura de una jirafa obligados a arrojarse desde un acantilado para alzar el vuelo. Por lo menos esa es la visión tradicional de los reptiles voladores llamados pterosaurios, que se extinguieron junto con los dinosaurios hace unos 65 millones de años. Pero una idea novedosa sobre el vuelo del pterosaurio ha captado la atención de los paleontólogos del mundo.

Un miembro de la familia de los “raptores”, pariente del famoso velocirráptor de Mongolia, el villano de Spielberg, se encontró a finales de 2002 en Bajo de Santa Rosa, provincia argentina de Río Negro.

Los pliosaurios eran grandes como autobuses, y sus dientes eran del tamaño de plátanos. Al parecer, acechaban y luego arremetían contra sus presas. Vivieron en el Jurásico, pero eran reptiles marinos, no dinosaurios. Investigadores de la Universidad de Oslo han encontrado el mayor de los fósiles de pliosaurio: un espécimen de 15 metros de largo y 150 millones de años en la ladera de una colina de pizarra, en la isla de Spitsbergen, en el Ártico, a 650 kilómetros de la costa noruega.