Medio ambiente, abril de 2007

El verano pasado, las orillas del Lago Nakuru, en Kenia, famoso por sus concentraciones masivas de flamencos enanos, se cubrieron de cientos de cadáveres rosa pálido.

El verano pasado, las orillas del Lago Nakuru, en Kenia, famoso por sus concentraciones masivas de flamencos enanos, se cubrieron de cientos de cadáveres rosa pálido.

El plano de una ciudad, de alrededor de 4 000 años de antigüedad y enterrada bajo la arena, se ha puesto al descubierto sin mover una sola piedra.
En uno de los mayores éxitos del conservacionismo, las grullas blancas, una especie que fue reducida a 21 ejemplares en la década de los cuarentas, cuenta ya con una población de 500 individuos. Utilizando el instinto de estas aves, que las impulsa a seguir al líder, el equipo de la llamada Operación Migración entrena a grullas criadas en cautiverio para que sigan a aeroplanos ultraligeros, como si se tratara de sus padres.

Con su andar en dos patas, el Effigia okeeffeae semejaba a los dinosaurios que habitarían el planeta 80 millones de años después. Pero el reptil del Triásico tardío no era un dinosaurio, sino un pariente de los ancestros de los cocodrilos actuales.

El árbol más alto del que se tiene conocimiento hubiera terminado como mobiliario si, en 1978, el entonces presidente Jimmy Carter no hubiera extendido los límites del Parque Nacional Redwood, en California. Esta secuoya roja vivió sin ser descubierta hasta el verano del 2006.