
Parece que todos, desde Paris Hilton hasta el vecino de al lado, han enloquecido con Las Vegas. Y es comprensible, pues la capital del juego de Nevada, a menudo conocida como ‘‘Ciudad del Pecado’’ o ‘‘Salarios Perdidos’’, se ha transformado en una verdadera urbe. Entre 1990 y el año 2000, la población metropolitana aumentó 80 % al total de 1 900 mil, y sigue en crecimiento

Lo primero que uno nota son los coloridos vestidos de flamenco y fiesta que adornan los escaparates de Sevilla. Hilera tras hilera y salpicados de lunares más grandes que una ficha de póquer, estos vestidos no sólo son lo más importante en trajes de fiesta: son una fiesta en sí mismos.

En una pequeña tienda del bazar de Leh, como si estuviera en un trono, me siento en medio de cojines, antiguos amuletos y cuentas para oraciones, de lámparas de mantequilla y pipas de opio, de teteras de cobre y botas de fieltro con punta. Estoy con mi amigo Imtiyaz Ahmed, cachemiro, comerciante de antigüedades y filósofo.

A pesar de todos los años dedicados a la crianza, y sin una abundante cuenta bancaria, mis hijos (dos varones y una niña) y yo hicimos algunos viajes muy interesantes. Navegamos en velero a las Islas Vírgenes; tomamos unas vacaciones para buscar oro en Cascades; hicimos un viaje relámpago de cuatro días a Inglaterra; y una vez rentamos un RV y recorrimos las montañas Blue Ridge

Tenía sólo diez años cuando Roni Inderbinen ajustó la correa de mi casco y sujetó su cuerda a mi arnés para escalar. Se arrodilló y ató las cintas de mis botas con nudos dobles para que no resbalara.