Quebec

Pasado el día de Acción de Gracias se acabó el tiempo para recalentados. Había nieve fresca: virginales residuos de una nevada de 40 centímetros y coníferas cargadas de blanco polvo.

Pasado el día de Acción de Gracias se acabó el tiempo para recalentados. Había nieve fresca: virginales residuos de una nevada de 40 centímetros y coníferas cargadas de blanco polvo.

¿Qué otra ciudad, luego de verse anegada y abandonada a su suerte, frustrada por la burocracia y agobiada por el crimen, podría levantarse penosamente para recibir visitantes con un platón de ostras en su concha y una vigorizante banda de metales?

Conforme Seattle continúa disfrutando de un acelerado crecimiento y de su posición en la avanzada de la revolución tecnológica, la ciudad empieza a obedecer los dictados de su exuberante entorno natural.

Hace unos 300 años, Venaria Reale era una enorme hacienda de placer, una joya en la corona de suntuosas residencias saboyanas que circundaban Turín.

Si no ha ido a Park City en varios años, prepárese para una tremenda sorpresa. Por supuesto que Main Street no ha desaparecido y sigue siendo igual de encantadora y pintoresca bajo el blanco manto de la famosa nieve ligera de Utah –cuando no está plagada de humeantes SUV.