
Beijing puede parecer enorme y caótica, sobre todo mientras se procede con las construcciones Olímpicas para los Juegos que se celebrarán allí el 8 de agosto. Sin embargo, la ciudad conserva un añejo orden, una cosmología que es posible seguir.

Un peculiar “agujero azul” brinda a científicos y buzos experimentados la oportunidad de retroceder en el tiempo para atisbar la vida de las Bahamas antes de la llegada del hombre.

Pasado el día de Acción de Gracias se acabó el tiempo para recalentados. Había nieve fresca: virginales residuos de una nevada de 40 centímetros y coníferas cargadas de blanco polvo.

¿Qué otra ciudad, luego de verse anegada y abandonada a su suerte, frustrada por la burocracia y agobiada por el crimen, podría levantarse penosamente para recibir visitantes con un platón de ostras en su concha y una vigorizante banda de metales?

Conforme Seattle continúa disfrutando de un acelerado crecimiento y de su posición en la avanzada de la revolución tecnológica, la ciudad empieza a obedecer los dictados de su exuberante entorno natural.