
El “Cristo Redentor” de 38 metros de altura en Río de Janeiro, Brasil, fue una de las “nuevas siete maravillas del mundo” que se anunciaron el verano pasado siguiendo un sondeo global para decidir una nueva lista de maravillas hechas por el hombre.

Parece una locura y tal vez lo sea: lanzarse en caída libre desde 4 600 metros de altura y aterrizar sin problemas –y sin paracaídas– con un equipo que más parece un disfraz de ardilla voladora.

Un peculiar “agujero azul” brinda a científicos y buzos experimentados la oportunidad de retroceder en el tiempo para atisbar la vida de las Bahamas antes de la llegada del hombre.